Acheronta  - Revista de Psicoanálisis y Cultura
La discordancia del psicoanálisis y su transmisión
Rosa López

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La discordancia del psicoanálisis y su transmisión

Lo que encontramos en el comienzo histórico de las cosas no es la identidad aún preservada de su origen
–es su discordancia con las otras cosas-, el disparate.
Michel Foucault

Es nuestra intención tomar el tema de la transmisión que pone en juego el psicoanálisis, un psicoanálisis en relación con la enseñanza y el autorizarse como psicoanalista. Partimos de la siguiente pregunta: ¿de qué modo se intrincan psicoanálisis en intención y psicoanálisis en extensión, según la manera que se dio Lacan de nombrarlo en la Proposición del 9 de octubre del 67?

Para ello, nos proponemos problematizar las condiciones que dieron acogida al discurso de Lacan en la Argentina, las prácticas con las que estuvo relacionado, las circunstancias y los efectos cruzados que tuvieron con la práctica del psicoanálisis oficial y su institución y con las que estaban creciendo fuera de ella.

La vía del testimonio y del documento nos permitirán adentrarnos en el entramado entre enseñanza y transmisión que va desde este primerísimo momento, la fundación de la A.P.A, los grupos Plataforma, Documento y la dispersión en la que se entronca el lacanismo: Escuela Freudiana de Buenos Aires, Escuela Freudiana de la Argentina, como así también una impronta que nos concierne, el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba, la Escuela Freudiana de Córdoba, la école lacanienne de psychanalyse. ¿Cómo se plantea la enseñanza y la transmisión en sus publicaciones? ¿Y en sus testimonios? ¿hay disparidad entre ambos?

 

INTRODUCCIÓN

La motivación de este escrito comenzó un día en que mi padre estaba ordenando su biblioteca con mucho cuidado, alfabéticamente, por nombre de autor. Entré a su escritorio con algunos apuntes y libros. Estaba preparando el Seminario 1. Sobre su escritorio mi padre había dejado un libro sin tapas. Me deshago de lo que ocupaba mis manos y me pongo a husmear sus libros. Después tomo mis cosas, las coloco en un bolso y la jornada continuó como de costumbre.

Mucho tiempo después, advierto que entre la pila de papeles desparramados, libros y apuntes del Seminario que ya había concluido, se encontraba un libro sin tapas, amarillento, sin nombre de autor, sin editorial, ni fecha de edición, sin índice, sin prólogo. Sólo un texto. Las páginas faltantes parecían arrancadas.

Advertí que se habría mezclado con mis cosas aquel día en el escritorio de mi padre.

Se mezcló realmente con mis cosas. Lo comencé a leer y no pude parar. El libro era de ciencia ficció n y se trataba de la virtualidad de un encuentro que en realidad fue un desencuentro en un espacio y tiempo laberíntico e intrincado en el que ninguno encontraba el adentro para entrar a la dimensión del otro, ni el afuera para buscar la dimensión del otro. Simplemente porque no existía ni adentro ni afuera. Pero sus protagonistas creían que lo había.

Dije que se mezcló realmente con mis cosas. Las tapas y el prólogo arrancado de ese libro me llevó al prólogo y las tapas de otro libro, el mío y precisamente a lo que condujo a esta segunda vuelta y a un segundo pasaje al público. El tema de la transmisión del psicoanálisis me había llevado a lo intrincado de sus relaciones con la trama misma del psicoanálisis y la relación con la institución psicoanalítica, su política, sus actividades, las publicaciones, los espacios de enseñanza, con los fundamentos del psicoanálisis.

¿Qué habrá sucedido para que de un texto hayan sido arrancados sus tapas y su prólogo? Esa pregunta me condujo a algo que me concernía: Recientemente había obsequiado a un amigo el libro que escribí El estilo en la transmisión del psicoanálisis. Al otro día recibí una nota que rezaba: "ese prólogo no le hace nada bien a tu libro. Yo que vos lo arranco, lo saco..." Eso no se podía hacer ya, seguramente, porque habían pasado 3 años desde que ese libro salió a la calle. También recordé algunas palabras que se dijeron en las presentaciones:

"El libro que hoy llega a nosotros tuvo un largo y laborioso camino de gestación. (...) Una trama tejida en el marco de l’école lacanienne de psychanalyse (...).

Me pregunto ¿por qué un texto así fabricado, como trabajo de escuela, esta rica trama vuelta libro, paradójicamente encontró tantos tropiezos, desencuentros y demoras que hoy es finalmente editada fuera de ella? 2"

"Cuando lo presentamos en este mismo lugar en Noviembre del 2000, yo terminaba mis palabras tomando otras de Isabel Allende que decían: "¿qué es un libro antes de que alguien lo abra y lo lea? Sólo un atado de hojas pegadas por su canto... Son los lectores quienes le soplan el aliento de la vida."

Pienso que un libro es mucho más que sus hojas impresas, que es mucho más que su contenido... un libro es el lazo que sostiene con su público, las críticas que origina, los debates y trabajos que motiva... un libro es también el efecto que produce en el lector..."

Este " estilo en la transmisión del psicoanálisis" tuvo un largo y laborioso camino de gestación. Se trata de una rica, compleja investigación, que la autora fue compartiendo en comunicaciones y escritos, en talleres y coloquios y también en el Seminario "Transmisión en la locura" de los años 96/97. Una trama tejida en el marco de la ecole lacanienne de psychanalyse, sostenida por la tensión de un diálogo productivo con el público que lo posibilitó y se volvió parte del mismo" 3.

Y por supuesto también las mías en esas presentaciones. Una y otra vez insistiendo en que el contenido del libro había sido fabricado en una escuela de psicoanálisis lacaniano, pero había sido publicado por una editorial en donde el psicoanálisis encuentra cabida pero en el que no hay lacanianos.

Las preguntas sobre la institución psicoanalítica, sus publicaciones, su derrotero, escisiones, disoluciones, fundaciones, surgieron y comenzamos a zambullirnos en ello.

Ese libro por lo tanto dejó su estela, que con la advertencia que hicimos en el comienzo de aquel seminario que le dio su textura: "dirige tus pasos hacia atrás, no sigas, si lo haces debes saber que formarás parte del texto que se escriba", no queda ninguna duda de que fue así ¡Y cómo! 4. Informes, notas aclaratorias. Un montón de cosas que siempre apuntaban a lo mismo. Una cierta incomodidad que por suerte se transformó en preguntas y en un trabajo.

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De las presentaciones fueron cayendo muchos frutos maduros que fui recogiendo. Por ejemplo para comenzar por alguno:

"En ese momento Harari 5 calificaba esa transmisión como marginal. Pero yo creo que hay una firme consistencia, un hilo, huellas, que permiten seguir los pasos de esas transferencias, de esas resonancias de saberes y deseos. E incluso, a veces descubrirlas apres coup. Hay en esa transmisión un estilo que señala un rumbo en la transmisión del psicoanálisis. Un estilo que no se basa en la delegación ni en la herencia, un estilo que promueve la circulación de un discurso psicoanalítico que no se apoya en saberes predeterminados. La historia de las instituciones psicoanalíticas pudo haber encontrado ahí su arcilla... No siempre fue así.
Qué escuela? Qué institución psicoanalítica puede hacer lugar a este estilo? Qué dispositivos analíticos lo posibilitan? 6"

Todas estas pistas me condujeron al Seminario El estilo y la transmisión del psicoanálisis. La y es el resultado de darle cabida y posibilidad a todos los cuestionamientos. Era importante trabajarlo con otros, crear un espacio para cuestionarse sobre la transmisión del psicoanálisis desde el seno mismo de una escuela de psicoanálisis.

A medida que empecé a rastrear el material existente, surgió con toda su fuerza una pregunta primordial:¿qué lleva a un grupo de personas que hacen y leen psicoanálisis a crear, fundar, constituir una escuela o una institución de psicoanálisis? ¿qué los moviliza?¿tiene que ver con el psicoanálisis? ¿por qué necesitan sostenerlo por años ?

La invitación para la última reunión de El estilo y la transmisión del psicoanálisis decía:

"En la última reunión recogeremos las distintas voces que nos han acompañado y que han sostenido abierta la problemática de la transmisión del psicoanálisis. Dentro del montaje particular que esa polifonía nos brindó y nos brinda, que al ser montaje se muestra, tomaremos además nuestro propio tiempo, con nuestros cuestionamientos, interrogantes y puntuaciones".

Asiremos como hilo conductor de este trabajo lo que se trabajó en esa reunión que de hecho tuvo que ver con toda la producción de lo que se planteó en el Seminario y lo que subyacía a él.

En esa oportunidad realizamos un montaje. Entramos a la sala todos juntos. Una voz desde un grabador nos recibía. Las sillas –pocas- estaban alrededor de un fuego con una olla en la que entrando ya nos encontrábamos cocinando. Al otro costado, un panel-collage en el que estaban escritas entremezcladas las palabras transmisión, estilo, parodia, dis- solución; el artista Jorge Bonino, Masotta cometiendo happenings, Masotta en su juventud, el telegrama que anuncia la dis-solución de la Escuela Freudiana de Buenos Aires y la fundación de la Escuela Freudiana de la Argentina y las letras de las canciones que cantaron los jóvenes que participaron de una jornada homenaje al Lanús en 1992. Tomé la palabra y luego cada uno tomo un trozo de texto que se estaba cocinando en la marmita, la sazonó con su voz e hizo su propia intervención, completando con esos condimentos la cocción.

El collage y los textos que se cocinaban mostraban la trama del Seminario. Allí aparecían Oscar Masotta, Fernando Ulloa, Mauricio Abadi, Emilio Rodrigué, German García, Sigmund Freud, el Lanús, Jacques Lacan, Ricardo Trigueros, Jacques Alain Miller, junto a los que participaron en el mismo.

 

Capítulo I

Comencemos por uno de estos textos, el primero que tomamos de la olla ese día que dice:

" Una cierta tentativa de inmovilización, con un carácter casi religiosos, de nuestras conjeturas teóricas, elevadas a la categoría de dogmas, o de ciertas normas técnicas del tratamiento psicoanalítico, veneradas como rituales, sólo pueden tener sentido en la medida en que sigamos pensando que ‘nuestro’ psicoanálisis es un instrumento mágico que hay que preservar de toda contaminación y en toda su pureza, en el santuario de sociedades psicoanalíticas con la configuración de privilegiados grupos esotéricos" 7.

Estas palabras de un, por entonces, joven psicoanalista, Mauricio Abadi, hablaban de un cuestionamiento en el seno de la primera institución psicoanalítica en Argentina: la APA.

"¿cómo leer para marcar toda la ironía que Abadi está tratando de señalar en esta inmovilización producto de está idealización y preservación religiosa?"-se escuchó decir ese día del Seminario, mientras en un solo gesto echaba el primer condimento hecho del texto y de su propia palabra y entonación.

Las palabras de Abadi señalan, como miembro joven de la Asociación y al mismo tiempo como público comprometido en la institución, una situación que por entonces, comenzaba a tener sus voceros que la denunciaban.

En el año 1967, 10 años antes de la muerte de Pichon Rivière y 10 años después de su separación con Arminda Aberastury, se edita un libro cuyo eje temático es la problemática de la formación y la enseñanza del psicoanálisis en el seno de la APA. Se trata de Historia, enseñanza y ejercicio legal del psicoanálisis firmado por Arminda Aberastury, Marcelo Aberastury y Fidias Cesio. El tema del ejercicio Legal del Psicoanálisis manifiesta que tempranamente se intentó "legalizar" y "profesionalizar" el psicoanálisis. ¿De qué legalidad se habla?

Angel Garma escribe el prólogo, en el que saluda a los autores y habla de "legislación psicoanalítica". El prólogo de Garma es de una importancia inusitada cuando lo que estamos tratando de investigar es la transmisión y la enseñanza. Indudablemente es para seguirlo paso a paso. Al presentar el capitulo histórico que es el de Fidias Cesio, dice:

"Es importante y necesario para un buen desarrollo psicoanalítico por diversos motivos. Algunos provienen de que todo buen movimiento psicoanalítico se desarrolla necesariamente en un ambiente de resistencias, lo que le convierte en un movimiento esotérico. [Tomemos nota: dice que son las resistencias las que lo convierten en esotérico] Y no porque los psicoanalistas así lo deseen, sino porque la misma índole de su ciencia y método provocan su rechazo ambiental que incluye la incomprensión y, por lo tanto, la necesidad de aislamiento.

El ambiente persecutorio existe hasta dentro de las asociaciones psicoanalíticas, que no pueden menos de asimilar parte de las resistencias ambientales. Existe también dentro de la mente de los psicoanalistas, a pesar de los muchos años de la duración y de la eficacia de su tratamiento psicoanalítico 9"

Con estas palabras se pone de manifiesto que si lo que se busca es la eficacia de un psicoanálisis y la eficacia leída bajo estos parámetros, evidentemente no hay eficacia.

Pero a todas luces las palabras de Garma van dirigidas a alguien. Debemos entonces contextualizar: este libro y su prólogo han sido escritos al fragor de las "luchas intestinas" en la APA, las primeras con este carácter cuestionador, que terminaron más tarde en la escisión de los que se constituyeron de allí en más en dos grupos: Plataforma y Documento.

El Instituto de Psicoanálisis fue creado en 1945 y como lo afirma también Jorge Balan, 10 en los años 60 se desarrollaron los gérmenes de la crisis que terminó con la escisión. En ese entonces la formación, que había sido al principio de características similares a las de antes de la constitución de la APA, es decir, como la de un "círculo informal", se había cerrado y se habían impuesto numerosas restricciones a los candidatos, -largas listas de espera, varias entrevistas, pruebas psicológicas, relato de la historia de vida del entrevistado, etc- antes de entrar a un programa rígido de seminarios que se extendían por cuatro años. Luego de la crisis del ’71 esto se desplomó, todos los titulares pasaron a ser didactas y los candidatos podían elegir su programa de formación, lo que volvió a generar discenso, ruptura y la fundación de APDEBA 11. Primer punto para tomar en cuenta: discensos que se resuelven en fundaciones.

Estas escisiones tienen sus prolegómenos que no son mencionados por Garma, más que hablando "a todos pero dirigiéndose a algunos". En 1959 y debiendo asumir la presidencia de la APA, se vio obligado asimismo a convocar a un simposio sobre la relación entre analistas.

Es en ese espacio que Mauricio Abadi, sostuvo que las asociaciones analíticas se conformaban como sociedades secretas, con rituales y aislamiento total del medio. En el prólogo de Historia, enseñanza y ejercicio legal del psicoanálisis, Garma toma evidentemente lo que Abadi pronunció en esa oportunidad y que extrajimos de la olla en la reunión 12.

Como se puede apreciar, las palabras de Garma no están dichas porque sí y debería haberlas entrecomillado. Pero de esa forma hubiera tenido que referirse a los hechos recientes y a los que predeciblemente se venían.

Un poco más adelante Ángel Garma agrega:

"Si las agrupaciones psicoanalíticas olvidan su historia, hay algo en ellas que no trascurre bien y que conviene modificar. Por este motivo Freud, en dos ocasiones, se sintió obligado a escribir historias del movimiento psicoanalítico en las que enfatizaba su propia persona. Cuando Freud redactó "La historia del Movimiento Psicoanalítico" y "Autobiografía", el movimiento psicoanalítico tendía a disminuir su atractibilidad por lo que debería constituir su fuente de gravedad y se escapaba hacia vaguedades, como las de un Adler o de Jung" 13.

La advertencia de Garma no es tomada en cuenta ni por él mismo. Si la historia se escribió para que el movimiento psicoanalítico no disminuyera "su atractibilidad" y no se escapara "hacia vaguedades", todo lo que se escribió en esa historia después, está hablando de que no se trata sólo de historia y aún de que en ella no se ha tomado en cuenta qué mella podían hacer esas "vaguedades", qué interrogantes levantaba a ese movimiento. Tensar la cuerda en el acontecimiento que plantea el surgimiento de esas "vaguedades" en lugar de remendar el agujero que forma con una historia, hubiese sido una respuesta más a tono con la índole del psicoanálisis.

Preferimos plantear, como en algún momento lo hizo Oscar Masotta, que la historia de la evolución de un tipo de actividad no puede dar cuenta, en términos explicativos, de ella, sino al revés. Elegimos así, el planteo de la discontinuidad y dispersión que marcan los hechos o acontecimientos.

Uno de los puntos que precisamente el movimiento psicoanalítico ha descuidado es el del movimiento. Porque lo que pone en juego esta advertencia de Garma es lo estanco. No se puede obviar que el movimiento empezó con ese grupo que se reunía en casa de Freud a discutir sobre psicoanálisis, entre los que estaba Adler. Y que un movimiento también se produjo cuando Jung, el hereje, se acerca al psicoanálisis y transmite su entusiasmo a más de uno de los que luego formaron la guardia de Freud: Jones, Abraham, Ferenczi. Pero el movimiento al que nos estamos refiriendo es el de los hechos que irrumpen y al hacerlo, rompen el ritmo monocorde y lineal que plantean los que pretenden evoluciones, provocando a su vez sismos conceptuales y doctrinales.

En Argentina un movimiento comenzó también con reuniones informales, en casa de Rascovsky, reuniones casi familiares, de las que participaba también Pichon Rivière –otro hereje- y Arminda Aberastury. ¿quién y cómo se determina quiénes son los herejes en el movimiento psicoanalítico? La lucha de distintas Asociaciones por el reconocimiento de la IPA deja una larga lista de supuestos herejes que perdían la partida, entre ellos por ejemplo, en EE UU el otrora niño mimado de Freud, Otto Rank. ¿No son herejes los que, sin más, se ponen supuestamente a "repetir" lo que otro dice? Digo supuestamente, porque generalmente se trata de un trozo digerido sin masticar y el resultado de esa digestión se lanza al público, "como le sale" y como si eso fuera la palabra del otro, cualquier otro, X. Y como resultado de cada digestión resulta un bolo que no tiene la más remota relación con el dicho inicial.

Foucault decía en 1977, al prologar el Anti Edipo, de Deleuze y Guattari que no había que tomarlo como algo canónico, - que es cuando se hace dogma y luego se repite- sino como un arte, en el sentido del ars erótico. Quizá el arte nos enseñe cómo salir de lo canónico. No el arte en general, el artista, un artista. Precisamente Deleuze y Guattari escarbaron sin piedad en el psicoanálisis y horadaron la fijeza en la que caen sus conceptos.

Felix Guattari, en una sesión cerrada 14 del seminario El acto psicoanalítico el 31 de enero de 1968 toma la palabra para decir que todo lo que se desarrollaba en la École Freudienne de Paris desde hacía años, no era más que un estricto plagio de las formulaciones de Lacan y que tenía la impresión de que había una inhibición, clásica en los mecanismos de grupo que hace que la mayoría, entre los que se incluye, tengan dificultad de ponerse en acto en los campos específicos. Hay para Guattari una dificultad para hablar de sus propios compromisos en el psicoanálisis, o más aún, un no querer ir más allá. La respuesta a su intervención fue: no se comprende de qué está hablando.

Guatari ¿es un hereje? Lacan bromeaba con lo de la herejía. Jugaba con RSI y hérésie, decía RSI como herejía y herejía como RSI. ¿Eso es una herejía? ¿De qué dogma y de qué iglesia estamos hablando?

El diálogo de sordos al parecer, se repite en el prólogo de Garma.

Este autor usa un término que extrae de la física: habla de "fuerzas centrífugas destructivas" . La física nos enseña precisamente, que la fuerza centrífuga sólo es concebible cuando hay movimiento. La fuerza centrífuga expande el movimiento del centro hacia fuera porque plantea un centro. El hecho de considerar que hay un centro –el círculo de didactas, se infiere- ¿no generará precisamente por eso el movimiento centrífugo destructivo en las "evoluciones" psicoanalíticas? No sería desacertado esta lectura de lo ocurrido con estas instituciones. Así se produciría a partir de este hecho puntual tomado y vivenciado como tal otro tipo de movimiento disruptivo, tectónico.

Pero Garma postula que las resistencias hacen que un psicoanalista disminuya en su "capacidad comprensiva y terapéutica" y que sus formulaciones psicoanalíticas se van alejando cada vez más de las que ocurren en la obra de Freud, por lo que, lamentablemente no sigue esta vía que sugiere su texto.

El prólogo sigue:

"Este fenómeno va acompañado de una disminución de los recuerdos del psicoanalista para lo ocurrido durante sus años formativos y de desvalorización de la capacidad de los que fueron sus profesores.

Es un tipo de amnesia referente a lo que se podría denominar la infancia psicoanalítica del psicoanalista. Su génesis es análoga a la de la amnesia infantil. Esta es consecuencia de las resistencias en contra del desarrollo instintivo libidinoso que ocurren en la infancia por dos clases de motivos. Unos son internos, como la existencia de un período biológico normal, en que la genitalidad humana disminuye en intensidad. Otros son motivos ambientales, como los de tipo educativo represor. 16

Estas conclusiones que Garma obtuvo del congreso sobre la relación entre analistas, son una lectura en la que la interpretación es utilizada como advertencia supuestamente inmovilizante. Inmovilidad que no fue conseguida y el conflicto se resolvió en escisión y posterior fundación de dos nuevas instituciones. ¿con qué tiene que ver entonces la fundación de una institución de psicoanálisis?

Prosigue Garma:

"Justamente con su amnesia infantil, que es de tipo represor, el individuo suele desvalorizar a sus padres. Considera que tuvieron actuaciones pobres con él, lo que proviene, en parte, de una proyección en ellos de su propia incapacidad amorosa. A veces el individuo crea también el ensalzamiento de un tipo de madre casta, a la que imagina envolviendo con sus brazos cariñosos a sus hijos desvalidos y protegiéndoles del padre malvado. De un buen tratamiento psicoanalítico suelen surgir los padres con aspectos más valiosos. 17"

Se puede apreciar en este párrafo el aditamento de la interpretación edipiana del hecho, con el agravante de sostener que uno sale normativamente de un análisis, digamos, "exitoso", con aspectos más valiosos de los padres. Para Garma por allí pasa la transmisión. Lo que sale de un psicoanálisis es un padre valioso- psicoanalista. El punto es que con lo que afirma, además pone en duda determinados análisis didácticos finalizados hasta ese momento y por ende a esos didactas, él entre ellos. Pero no se explicita en este prólogo. Ni tampoco hay a partir de estas denuncias, un cuestionamiento del psicoanálisis didáctico tal como lo están concibiendo y por ende, de la formación.

Según el prólogo de Garma el psicoanálisis didáctico es considerado como parte de la enseñanza junto a la supervisión, los cursos y seminarios. El didáctico es para Garma la base fundamental de la enseñanza. No se plantea siquiera el problema de la transmisión porque el didacta mantiene durante todo el análisis la calidad de enseñante. Asevera que no es un rito de iniciación secreto, sino que constituye una desindoctrinación, ya que "lleva a descubrir y con ello a prescindir de imperativos mentales parásitos (...) deja de estar enajenado o sea en lo ajeno, en lo propio del otro para llegar a ser él mismo". Llega a ponerlo como un "exorcismo de objetos malos internalizados". ¿Cómo puede sostener entonces, que el didáctico no está aquí considerado como un rito de iniciación?-.

El candidato al final de un análisis va a ser él mismo. El psicoanalista, -se encarga de decir- no le da "orientaciones", pero a medida que va "comprendiendo" sus contenidos psíquicos, se los comunica, sin imponerle nada extraño a su personalidad. Ahora bien, comunicar algo al candidato, según la comprensión del psicoanalista ¿no es algo extraño a la personalidad del psicoanalizante?. Esto sólo se puede sostener con lo que sigue: es el psicoanalista el que enseña al psicoanalizado a verse a sí mismo –se ve en el psicoanalista-. Todo el tiempo el lugar del maestro, está instituido del lado del psicoanalista. Como esta enseñanza no es perfecta, agrega, hacen falta los cursos y seminarios de los institutos.

En Argentina, hubo un supuesto comienzo que, ya vimos, tuvo sus prolegómenos, y tuvo como protagonistas a Pichon Rivière, Arnaldo Raskovsky, Angel Garma, Celes Cárcamo, Marie Langer y Guillermo Ferrari Ardoy, estos dos últimos más cuestionados como auténticos fundadores en las distintas reseñas sobre la participación de cada uno como pionero. Guillermo Ferrari Ardoy ya no pertenecía a la APA cuando se pide el reconocimiento a la IPA en 1943 ya que se había instalado definitivamente en EE UU. La llegada de Marie Langer al grupo fue posterior a esa fecha.

Desde su creación y por 10 años la APA tuvo una organización propia. Sus miembros titulares y didactas no habían aumentado, salvo la inclusión de Luis Rascovsky en 1945. Según Marie Langer la primera actividad de la APA fue una lectura colectiva de Freud coordinada por Angel Garma en la que participaban didactas y candidatos. Hubo un cambio después de esos 10 años. Marie Langer habla de "abusos de transferencia que hacía la gente de la APA (...) en todos los sentidos: erótico, económico, de manipuleo político –política de la lucha por el poder en la APA, desde luego, no de gran política-" 18.

Después de la guerra, en 1949, se produce el reconocimiento oficial. También la institución internacional retoma los Congresos y los contactos con todas sus Asociaciones, entre ellas la local, que por supuesto también participa en esos congresos. En 1956 viene Anna Segal a Argentina, 8 años más tarde lo hará Donald Meltzer.

En los seminarios se estudiaba la obra de Freud –comenzaron con Mas allá del principio del placer dictado por Garma, como puerta de entrada para la introducción de Melanie Klein. ¿Por qué este auge de la "orientación kleiniana" en Argentina?. Arminda Aberastury tuvo correspondencia con Melanie Klein desde 1942, pero nadie menciona que ella influenciara sobre el resto de los pioneros de la APA. Peter Gay indica que a partir de la década del ’30 comienza a haber kleinianos en Europa. Esta orientación, dice, alcanzó gran difusión en Inglaterra, Argentina y en algunos institutos de EEUU. 19

Seguramente el hecho de que Jones estuviera presidiendo la IPA, que fuera durante mucho tiempo el único corresponsal de la APA, hacía que la corriente inglesa, con Melanie Klein a la cabeza, hiciera pie en estas tierras. Por qué Arminda Aberastury no siguió con Ana Freud como guía en su análisis de niños y rotara hacia Melanie Klein es una pregunta que queda abierta. El hecho concreto es que tanto Anna Segal como Donalt Meltzer, los visitantes que venían desde la Internacional eran seguidores de Klein. También es de señalar que si bien Garma se formó en el Instituto de Berlin, se destaca en esta historia que fue "hermano" de análisis de Paula Heimann.

El artículo de Arminda Aberasturi tiene la característica de estar en un tono sumamente simple y un lenguaje bastante corriente. Por otro lado, por más que digan y redigan que es la enseñanza de la obra de Freud el fundamento del Instituto, el lenguaje es "kleiniano". Verbigracia:

"Sabemos que el tratamiento psicoanalítico tiene, como uno de los fines fundamentales fortalecer la capacidad para relacionarse con los objetos externos e internos de un modo más amplio y adecuado 20.

Si eso es un fin de tratamiento psicoanalítico no podemos dejar de marcar que es pedagógico y que sostiene de ante mano desde el analista, absolutamente a priori, lo que es "bueno" para "el paciente", para "todo" paciente.

Por otra parte, Aberastury propone leer cronológicamente a Freud y actualizarlo y sugiere "enseñar lo básico de la obra de Freud" sin decir qué entiende por eso. De igual manera, en otros seminarios se estudiarían "los puntos de vista que Freud formuló sin desarrollar" de los que partieron Abraham, Ferenczi, Klein, etc. Y en otros llamados "teóricos": los sueños, teoría general y especial de las neurosis, etc. Le da un espacio importante al control, ya que existe una preocupación marcada por lo que denominan "la técnica", las vicisitudes de su aprendizaje que repercuten en el interpretar analítico.

Se puede afirmar que en la APA el tema de la interpretación, la analizabilidad, la transferencia y contratransferencia se había tornado un problema de difícil solución en la que la interpretación tomada desde allí, marcaba de manera aplastante todas las demás cuestiones.

German García en La entrada del psicoanálisis en Argentina, extrae de la Revista Argentina de Psicoanálisis del 1/2/57,dedicada a este tema, una frase de Leon Grimberg y dice:

"La unidad es postulada como Bien Supremo, la división es el Mal que debe conjurarse por la madurez: "Por otra parte, es exacto que en la situación competitiva desarrollada con tanta intensidad en esta sesión, -está hablando de un caso- el analista, por sentirse momentáneamente trabado y dominado por la actitud del analizado, se veía impedido de dar interpretaciones más elaboradas, más maduras, más genitales si cabe la expresión en este caso"21.

También elige de la Presentación del primer número de la Rev ista de la APA lo siguiente:

"El psicoanálisis nació como una necesidad terapéutica para interpretar y aliviar los sufrimientos de un determinado sector de pacientes".

Y agrega: "Su evolución ulterior lo condujo a ampliar el campo de sus actividades médicas y de su material inicial constituidos por los psiconeuróticos; fue extendiéndose en un sentido para dar una interpretación más profunda de los mecanismos mentales ocurrentes en la psiquiatría. Por otra parte aspectos insospechados hasta entonces de la medicina interna pasaron a ser campo fértil para sus investigaciones. De ahí surgió la actual medicina psicosomática, hoy en plena evolución, y cuyas perspectivas futuras se pueden ya vislumbrar" 22.

La APA toma para sí, como terreno de disputa, el suelo médico: el psicoanálisis planteado de este modo, alivia el sufrimiento de un determinado sector de pacientes, es una especialidad médica más.

Arminda Aberastury al comienzo de su artículo dice que si bien durante mucho tiempo casi no hubo literatura sobre la formación analítica, en los últimos 10 años la situación ha cambiado. La dificultad de hablar de estos temas reside, según la autora, en que con ello se pone en tela de juicio al didacta que debe ser la prueba de la eficacia del método.

Cita unas palabras de Michel Balint que expresan que "la tensión que así se crea en los grupos analíticos culmina en una "inhibición del pensamiento" que repercute sobre el sistema de enseñanza. Para él este "pensamiento inhibido" es el primer índice sospechoso sobre la validez del entrenamiento". 23

Es de gran valor este punto de partida, mucho más cuando Aberastury dice que los Institutos realizan cambios en los planes de enseñanza pero no expresan cuáles fueron los motivos que los condujeron a hacerlos. Arminda Aberastury sigue sosteniendo que en las comunicaciones no hay casi ninguna que estudie en especial las condiciones de la enseñanza de la teoría y técnica en el Instituto de Psicoanálisis.

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Se oyó en la voz de otro de los que cocinábamos aquel día en el Seminario la de Freud:

"Si algún día se fundara una escuela superior psicoanalítica -cosa que hoy puede sonar fantástica-, debería enseñarse en ella mucho de lo que también se aprende en la facultad de medicina: junto a la psicología de lo profundo, que siempre sería lo esencial, una introducción a la biología, los conocimientos de la vida sexual con la máxima extensión posible, una familiarización con los cuadros clínicos de la psiquiatría. Pero, por otro lado, la enseñanza analítica abarcaría disciplinas ajenas al médico y con las que él no tiene trato en su actividad: historia de la cultura, mitología, psicología de la religión y ciencia de la literatura. Sin una buena orientación en estos campos, el analista quedaría inerme frente a gran parte de su material" 26.

Y agregó:

"Estoy de acuerdo. Estas cosas que suceden tienen que ver con los análisis. Me parece como natural engancharse en la cuestión del ideal. Que los ideales caigan, esto tiene que ver con los análisis. El funcionamiento de las escuelas, está cuestionando los análisis"..

En enero de 1953 Lacan, Director provisorio del Instituto de Psicoanálisis envía un proyecto de enmienda a los estatutos propuestos por Sacha Nacht. Esta cita de Freud figuró como epígrafe en su Exposición de Motivos, precedida del título Psicoanálisis y enseñanza. Lacan no dice de dónde extrajo la cita, pero es de ¿Pueden los legos ejercer el análisis? La frase que se leyó en la última reunión del Seminario corresponde a la traducción con la que contamos nosotros que es algo distinta de la que figura en la versión castellana de Escisión Excomunión Disolución. 27

En esta "Exposición de Motivos- Psicoanálisis y enseñanza" de Lacan, encontramos que se nutrió en Freud y en los problemas que este último fue planteando en cuanto a la transmisión del psicoanálisis y cuál fue el tratamiento cuidadoso, problematizado, que de entrada dio a este terreno. Lejos de la posición de la APA y de Nacht, Lacan propone el comentario de textos, habla de función creadora de la praxis, la puesta a prueba del análisis como ciencia de lo particular en el transcurso de una experiencia, la crítica clínica y fenomenológica que vuelve a cuestionar a la luz de los datos analíticos, tanto las normas de la psicopatología clásica como el valor efectivo de la intervención técnica. Pide que el Instituto, para estar a la altura de lo que es la experiencia del análisis, no participe en exigencias formales de exámenes y asistencia.

Esta fue la que Nacht había presentado:

Exposición de Motivos

En particular no habrá que olvidar que la separación en embriología, anatomía, fisiología, psicología, sociología, clínica, no existe en la naturaleza, y que no hay más que una disciplina: la neurobiología, a la que la observación nos obliga a agregarle el adjetivo humana en lo que nos concierne" 28.

La cita es del "Prefacio de introducción biológica al estudio de la neurología y de la psicopatología" de Monakow y Mourgue. La misma brinda el tenor del contenido de sus motivos que no difiere de lo que sostiene la Revista Argentina de Psicoanálisis en su primer número.

En el trabajo de Arminda Aberastury no hubo mención de los conflictos en la S.P.P. cuando Jacques Lacan, que desde 1948 era miembro de la Comisión de Enseñanza, redacta el Reglamento de dicha Comisión. ¿Es que una reglamentación en una Sociedad, que va a dar por resultado una escisión, no merece ser tomada en cuenta?. Sin embargo a la APA le hubiese venido muy bien. Porque la crisis en Paris se desarrolla precisamente en torno a la creación del Instituto de Psicoanálisis. A todos nosotros nos hubiese venido muy bien preguntarnos sobre la necesidad o no del Instituto de Psicoanálisis, creado en la IPA, su relación con la formación analítica, sobre la necesidad o no de reglamentar la formación analítica y su relación con el método psicoanalítico. El por qué ha sido el tema de controversias, luchas intestinas, escisiones y apresuradas fundaciones.

 

Capitulo II

Otra voz del Seminario toma la de German García:

"La verdad tiene siempre algo de sorpresa. Pichon Rivière le otorga a Oscar Masotta el lugar necesario para hablar de Jacques Lacan: podemos decir que entonces comienza el retorno a Freud producido por la lectura de Lacan.

El lugar de Massotta era excéntrico en relación a los centros de psicoanálisis argentino: la fenomenología de Sartre y Merleau Ponty, la crítica literaria, las reflexiones sobre la plástica, la lingüística saussureana, la antropología de Levi Strauss. Pero este espacio de dispersión tenía muchas resonancias, puesto que basta pensar las dispersiones bibliográficas de los textos de Freud para comprender la trama intersticial del discurso psicoanalítico.

Es Masotta, entonces quien retoma el sueño no la teoría-

de Pichon Rivière: eliminar la condición de la medicina en la formación de psicoanalistas.

(...) En la juventud de Pichon Rivière se encuentra el surrealismo, la reflexión de Bataille, las rupturas de la pintura moderna y el descubrimiento de que el cine tiene otras cosas que realizar, además de fotografiar la realidad. Nada tiene de extraño, entonces, que Pichon Rivière le haya enseñado a Oscar Masotta lo que en realidad no sabía"31.

Y agrega: Es algo muy tocante a mi trabajo y es: desde el arte trabajar con la locura.

Lo que pasó desapercibido en el texto sobre enseñanza de Arminda Aberastury no lo fue para otros afortunadamente.

Subraya German García esta estirpe de enseñanza en Pichon Rivière: el dejarse enseñar por el artista, como de niño se dejó enseñar por la cultura, la lengua guaraní, en la que, decía "subyace en los actos cotidianos, en los mitos y leyendas, una profunda poesía". 32 Dejar que todo esto germinara y diera su fruto con esa misma apertura inquieta en su encuentro con la locura. Esta ha sido la característica más sobresaliente a tener en cuenta de Pichon Riviére en el psicoanálisis.

Al que nos referimos junto con Masotta, junto con García es fundamentalmente al Pichon Rivière de los años 30 a 50, el buceador, el apasionado Pichon. A partir de penetrar, habitar y servirse de Les Chant de Maldoror como enseñanzas para su trabajo con la locura, que se encadena con sus tempranas experiencias -poética propia, lecturas, arte, psicoanálisis y cultura guaraní-.

En el libro El estilo en la transmisión del psicoanálisis 33 hay todo un capítulo dedicado a los testimonios, como el de German García o el de Masotta, que está comandando todos los otros y que revelan un Pichon Rivière haciendo lazo a partir de su propia ligadura con Lautréamont, con Roberto Arlt, su maestro, con el surrealismo, es decir, con el campo del arte. Testimonios de discípulos que sólo a través de los mismos se transforman en alumnos al aislar y privilegiar del enjambre de palabras, de la infinidad de noches y días compartidos con Pichon, su experiencia con el terreno lautréamoniano para pasárnoslo y para que a nosotros nos pudiera "caer la ficha" como se dice, y comenzar a plantearnos en qué eso tiene preguntas para hacerle a nuestra práctica de hoy.

La tradición psiquiátrica argentina, Ramos Mejía, José Ingenieros, Lucio Meléndez, positivista y acompañante de los planes de salud de la década del 80 –siglo XIX- no fue proseguida por la camada joven de los médicos y psiquiatras que en la década del 20 comienzan a buscar otras respuestas. Allí tiene cabida Freud y el psicoanálisis: Jorge Thenon, Emilio Pizarro Crespo, Gregorio Bermann, que a través de la revista Psicoterapia y su instituto Neuropático en Córdoba va a promover las nuevas corrientes que guían sus primeros pasos.

Pichon Rivière, que comparte con estos últimos las ideas de una izquierda intelectual incipiente, se encuentra con este panorama al recibirse de médico en 1936 y al comenzar su práctica psiquiátrica. Él no se enfrenta con el ámbito que lo precedió más que con su propia práctica verdaderamente innovadora: su trabajo en el asilo de Torres y posteriormente la sala de Adolescentes en el Hospicio de las Mercedes.

En 1938 lo encontramos dando un curso en el Hospicio de las Mercedes, -del que han quedado las notas en su libro Del psicoanálisis a la psicología social- y publicando sus primeros artículos. En ese año conoce a Arnaldo Rascovsky y comienzan a estudiar psicoanálisis junto con sus parejas y amigos, entre los cuales estaba Guillermo Ferrari Hardoy. A partir de este grupo y de la llegada de Angel Garma, Marie Langer, la vuelta al país de Celes Cárcamo se constituye en 1942 la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Es así que encontramos que el medio psiquiátrico argentino, emparentado con el ámbito político, no fue ni mencionado por Pichon. José Ingenieros ha fallecido y ha dejado importante bibliografía e influencia sobre varios de los que van a continuar su obra: Ha escrito Histeria y sugestión en 1919, ha fundado la Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal, órgano de gran influencia en el ámbito psiquiátrico donde el psicoanálisis era ignorado o criticado. Pichon Riviére no menciona tampoco a Ramos Mejía, Lucio Meléndez, Domingo Cabred, es decir a los psiquiatras que fundaron los grandes hospicios. Estos últimos incorporaban en ese momento el higienismo al alienismo, uniéndose así al movimiento que se daba a nivel mundial, que iba de la mano con las grandes concentraciones poblacionales en las principales ciudades, provocadas por la era industrial y en Argentina particularmente por el brote inmigratorio.

Lucio Meléndez, Ramos Mejía, Francisco de Veiga, los principales catedráticos y pioneros de la psiquiatría local, no son tomados por Pichon ni siquiera para criticarlos, cosa que hubiese sido por demás interesante. Si pensamos que la historia es muy reciente -en nuestro país la carrera de medicina se crea en 1852, la primer cátedra de psiquiatría en 1886 a cargo de Lucio Meléndez- esto es más llamativo.

Un punto para resaltar es que, según la cronología que hace Graciela Musachi en el libro La entrada del psicoanálisis en la Argentina, en el apartado Textos de psicoanálisis no hay ningún libro de Pichon Rivière, hay seguramente, artículos de él publicados en la Revista de la APA. Pero sí hay libros de sus "discípulos", tal el caso de José Bleger que ya tiene publicado en 1952 un libro, Emilio Rodrigué en 1953, Leon Grimberg, Angel Garma, Heinrich Racker, David Liberman, Arminda Aberasturi –esta última recién en 1962, Armando Rascovsky, etc. Con tanto homenaje hecho desde la APA a P. Rivière, con tanto psicoanalista que se dice discípulo, ¿qué pasó por el lado editorial que no recogió la letra desparramada de Pichon, desde el psicoanálisis, en una publicación?

El primer libro de textos de Pichon Rivière que figura en el artículo de Musachi está en el capítulo Psicología. Apareció recién en 1971 y es Del psicoanálisis a la psicología social. Por supuesto que lo que este libro recoge de la producción de Pichon está marcado, por el mismo tiempo de su publicación, o sea, por el alejamiento del psicoanálisis –no se si llamarlo así- o del collage del cual forma parte el psicoanálisis junto con la teoría de los grupos, los problemas de aprendizaje, la psicología social, la psicosomática, Melanie Klein y Sigmund Freud junto a Margaret Mead, Franz Alexander y Kurt Levin.

Uno de los trabajos presentados durante las Primeras y Segundas Jornadas sobre la Institución psicoanalítica, realizadas por la Escuela Freudiana de Buenos Aires en diciembre de 1976 y junio de 1977 afirma:

"Si en el problema de la formación la cuestión central es el fin, tomaremos lo que hasta ahora hace las veces de final para empezar. Recientes viajes de miembros de la Escuela a Europa nos dan esta oportunidad. De éstos tomaremos los Restos que nos han llegado como interpelación dirigida a nosotros por parte de miembros de l’Ecole. Algunos perplejos, otros irritados recogieron preguntas que hacían centro en la cuestión de qué es lo que nos había producido como escuela. Si ninguno era analizando de Masotta, si Masotta no había sido echado de la Asociación ¿qué nos producía lacanianos?. Pregunta que debería ser retomada desde otro lugar que el de una apreciación de valor con respecto al nacionalismo de los franceses, el que supuestamente exigiría que la cosa hubiese sido como fue con ellos. Pero por dónde retomar esto de un modo que no tenga que ver con nuestro afán internacionalista (filial de L’Ecole) sino por el lado de nuestro propio presunto nacionalismo, es decir, de nuestros significantes: Pichon Rivière- Masotta- Lacan.

"Comenzando: Pichon Rivière fundador de la APA y excluido de la misma como Lacan, funda una escuela y tiene por discípulos "desagradecidos" a psicoanalistas. Desagradecidos en tanto que mientras escuchaban a Pichon Rivière, seguían en la APA. Pichon Rivière, excluido, no conseguía fundar, como Lacan, una nueva institución psicoanalítica con los seguidores de su enseñanza.

La Psicología social será el campo de deslizamiento por donde esta falla tratará de obturarse. (...) ¿Qué fue Pichon Rivière para Masotta? Retroactivamente, aquel que puso en sus manos los textos de Lacan y el que lo Reconoce para hablar de dichos textos. (...) Masotta en relación no psicoanalista-no APA, ocupa una posición inversa a estos otros discípulos del maestro. (...) Habiendo producido una institución psicoanalítica como no psicoanalista, Masotta viaja. ¿En pos de qué? (...) La demanda formulada en el Comentario para L’Ecole nos posibilita leer cierto efecto: ser analista.

"Su "mi no es analista" permite la Fundación pero una vez fundada es de psicoanalistas que ésta requerirá: Masotta será Reconocido por L’Ecole como Analista Practicien. La E.F.B.A. acepta la propuesta de su Director Fundador Analista Pranciticien de L’Ecole, "acerca de la institución de grados en Resguardo de los fines de su Fundación" 34.

Pero Pichon Rivière no formó parte de la E.F.B.A. ni tampoco participó en sus "Congresos" que la precedieron ni estuvo en las jornadas en las que participaron Maud y Octave Manonni, donde sí asistieron para una mesa redonda varios de la APA y sus disidentes. Pichon Rivière no tuvo que ver con la E.F.B.A. sino por el movimiento de esta fundación que ha sido menos el resultado de una oposición – a la APA- que un fenómeno tangencial: la producción de Pichon Rivière en torno a la locura y, no muy alejada de ello, el asentimiento a que un no-analista, Masotta, lea y transmita el pensamiento de Lacan 35.

Por ello junto a Masotta, tomamos aquí un artículo de 1943 Los dinamismos de la epilepsia, para señalar esta particularidad que nos permite realizar otra lectura, y por lo tanto, encontrar una marca de una trasmisión hecha tangencialmente.

Dicho artículo fue leído en la A.P.A el 26 de agosto de ese año. Considera la epilepsia como respuesta total del organismo a determinadas situaciones vitales, situación que fue planteada por poetas, filósofos y hasta por algunos médicos –señala-, pero que sólo se hizo comprensible a través del psicoanálisis. Más allá del pormenorizado análisis de la epilepsia que hace allí, cada subtítulo es encabezado a manera de epígrafe por una frase o dos. El primero, una frase de Freud:

"La agresión impedida parece constituir un grave daño; parece realmente como si tuviéramos que destruir otras cosas y otros seres para no destruirnos a nosotros mismos, para protegernos contra la tendencia a la autodestrucción. ¡Triste descubrimiento para los moralistas! 36"

Se introduce en la epilepsia, siguiendo en esto a Alexander, por el lado de la pulsión de muerte y la libido homosexual, pero esto no es lo que nos interesa señalar. Sino estas frases que aparecen una y otra vez. Las citas que son muchas y que saltan como él del francés al español, nos ponen en el camino de la trama en la que se dio cabida al psicoanálisis en Pichon. Para muestra: precede el análisis de la sintomatología con:

Gustave (Flaubert) levait la tête et devenait très pâle, il abattu senti l’ aura, ce soufflé mystérieux qui passe sur la face comme le vol d’un esprit, son regard était plein d’angoisse... Máxime du Camp. Gustave

Y el significado del ataque con:

J’ai la conviction d’être mort plusieurs fois. Je suis sûr que je sais ce que c’est que mourir, j’ai souvent senti nettement mon âme qui m’echappait comme on sent le sang qui coule par l’ouverture d’une saignée. G. Flaubert

¿La epilepsia no es acaso la soledad del criminal... y no cae el epiléptico porque no tiene dónde asirse? O. Weininger

El apartado Las psicosis epilépticas está precedido por:

Durante muchos días he estado absolutamente extraviado...es abominable. He gritado tanto en las crisis... que yo quería defenderme y ya no podía más. Las crisis tienden a tomar un aspecto religioso absurdo... como no las tendría un supersticioso... me vienen ideas enmarañadas y atroces. V. Van Gogh

Dans le derniers temps...Vincent (van Gogh) devint excessivement brusque et bruyant, puis silencieux... P.Gauguin

Si resalta en los artículos en donde habla de estas temáticas que las crisis epilépticas y las manifestaciones de la locura producen el sentimiento de lo unheimlich. Si considera que el artículo de Lo siniestro de Freud es una de las más valiosas contribuciones a la psicología del arte. Si nos atenemos a la manera en que él mismo levanta de ese artículo, en Lo siniestro en la vida y en la obra del Conde de Lautréamont de 1946, desde la misma definición de Schelling de lo siniestro que todo aquello que debería haber quedado oculto, secreto, se ha manifestado es decir, si resalta el carácter de presencia real del mismo. Si toma de Jentsch citado por Freud, la comparación entre la impresión que causan las figuras de cera, los autómatas, con las crisis epilépticas y las diversas manifestaciones de la locura. Entonces lo que encuentra es esta irrupción de lo dionisíaco en las serenas imágenes de lo apolíneo, ese soplo misterioso como quiere Máxime du Camp que pasa sobre el rostro como el vuelo de un espíritu.

Será por eso que lo seguimos cuando aísla tempranamente lo que dio en llamar oligotimias a partir de su trabajo con los niños y adolescentes del Asilo de Torres cuando aún no se había recibido de médico, haciendo pie sobre los trastornos que acaecen en la infancia en el ámbito de la alimentación y el dormir y dentro de este último en la importancia de los pavores nocturnos y las pesadillas, es decir lo que marca la línea frágil entre sueño y vigilia. Propone así el método psicoanalítico para su abordaje y tratamiento, considerando sus características como inherente al ser humano, como respuestas del individuo a los avatares de su existencia.

Así, hurgando en sus escritos, se puede rescatar la manera en que Pichon introduce el psicoanálisis para dar cuenta de la locura sea en lo que se daba en llamar esquizofrenia, oligotimia o epilepsia, interrogándolas en cierta forma con esta intertextualidad, cuestionando con este marco hasta su propio escrito, en el que el testimonio -de Van Gogh por ejemplo, en sus Cartas a Theo- permite dar un giro al otro texto hacia un rumbo que lo penetra y despedaza, aunque más no sea "para el lector animoso y momentáneamente tan feroz como lo que lee".

Se ve el lugar ex-céntrico de Pichon - y por qué no- el nuestro también. Porque él habitó el ámbito de la locura con el arte y el del arte con la locura. Y creo que si bien no hizo la crítica rotunda con palabras de la psiquiatría positivista que lo precedió, lo hizo con sus actos.

A medida que uno se adentra en el tema, se puede comprobar que lo que dice German García, era absolutamente así: cada uno tomó su pedacito de Pichon, es más fácil y con él hace su homenaje. ¿ qué se forma al juntarlo? Él practicaba la técnica del colage muy de moda en los años 60 en nuestro país. De hecho Vicente Zito Lema publica en "Conversaciones con Pichon Rivière sobre el arte y la locura", dos de ellos. Pegaba a Freud con Franz Alexander -de quien recibió una gran influencia- Griessinger con Claude. el psicoanálisis, el arte y el mito guarani. Melanie Klein y más adelante agrega a todo esto la teoría de los grupos. 

Por otra parte, la carrera de medicina fue creada en 1852 y la cátedra de psiquiatría en la década del 80. Era bastante reciente la penetración de la gran corriente alienista que construye y hacina entre sus muros a miles de locos y el higienismo acaba de irrumpir en la salud pública. Pichon Rivière, psiquiatra joven en 1938 abre otro discurso cuando da sus clases en el hospicio, con un lenguaje en el que caben y se mixturan Roberto Arlt y Lautréamont, Freud y Alexander, creando un servicio para jóvenes totalmente novedoso y capta así a los residentes médicos de las distintas salas, que a través de Pichon Rivière se acercan al psicoanálisis.

Si bien no dejó escritas críticas importantes a sus predecesores, a sus contemporáneos, se puede recoger de él esa impronta, la de hacer algo totalmente distinto en el hospicio, como la de nombrar a Arlt maestro, un escritor que tampoco se lo puede apresar allí donde se quiere.

Y sin embargo lo que quedó de Pichon en forma de escrito, en forma de "discípulos" que bien escriben, que escribieron mucho más y mucho antes que él libros, está encorsetado en el más puro cuadro de disciplinas y doctrinas. 

Cabe preguntarse qué pasó con el escrito de Pichon Rivière mientras estuvo en la APA, cuál era la política editorial de la misma y cómo incide la política editorial de una institución analítica en el curso que toma la transmisión de la misma. El curso dado por años por Pichon en el Borda y luego en la Clínica de la calle Copérnico es mencionado por tanto psicoanalista que es casi un estribillo. ¿Qué pasó con ese decir? Sólo resta un resumen, publicado ya por la Escuela de Psicología Social, en los tres tomos en el que recogieron sus artículos. Los que allí se publican del período anterior a la creación de la misma, son extraídos de distintas Revistas, una de las cuales es la de la APA. Pero nunca hubo un libro de él en ese marco.

Por el lado de Pichon no podemos dejar de asir que siempre estuvo en un adentro–afuera muy particular. Sus seminarios o cursos –los de la Escuela de Psicología Social- están en internet para servirse de ellos-. Era su modo de estar adentro- afuera de lo que él había creado con otros. Nunca demasiado adentro. Ni demasiado afuera. Las editoriales nunca lo contaron entre sus directores. Esto unido a nuestros interrogantes ¿enseña algo?

 

Capítulo III

Rodrigué dice a través de otra voz de los presentes en el Seminario:

"Creo que Masotta tenía razón en su apreciación global de mi trabajo " "Tal vez, al escuchar la critica, vislumbré, con un dejo de temor que nuevos códigos se avecinaban y que la hegemonía kleiniana estaba siendo amenazada.". "De escribir un ensayo sobre Plataforma... Bien armamos un nido alternativo, pusimos un huevito y –en la hora decisiva- Lacan se lo comió. Nuestra lucha, en ese entonces, era política. La pesada jerarquía de la burocracia analítica nos molestaba. La suerte del candidato en una relación asimétrica paratransferencial nos irritaba. (...) como todo movimiento anárquico, la critica de Plataforma fue institucional y no medular. Fue una crítica contra la IPA y no contra la práctica teórica vigente. Perdimos, creo, nuestro "retorno a Freud", si se toma ese retorno en el buen sentido de releer desde la cámara de resonancia reflexiva de nuestra clínica en un mundo cambiante37".

La que ha dado lugar a estas palabras se queda planteando qué es el psicoanálisis y la posibilidad que a través de estas lecturas se está dando de poder pensar el psicoanálisis para retomarlo en otro sentido. Esto nos deja una pregunta: ¿cuál es el sentido que está tomando no el psicoanálisis sino su transmisión para que se pueda pensar que hay que cambiar de rumbo?

Emilio Rodrigué en El libro de las separaciones, en su capítulo 5, bajo el subtitulo que reza: APA Buenos Aires, hace un interesante racconto. Critica allí a Elizabeth Roudinesco, cuando refiriéndose a Argentina dice:

"En esta sociedad que refleja como un espejo a Europa, cuando los hijos de inmigrantes comenzaron a acceder al poder, el psicoanálisis parecía proporcionar un conocimiento de ellos mismos, de las raíces, de los orígenes, de la genealogía. En este caso singular, no se trataba tanto de un acto curativo médico, reservado a los verdaderos enfermos, como de una terapia global al servicio de una utopía comunitaria. De ahí su éxito, único en el mundo, en la clase media urbana. De ahí su libertad extraordinaria, su riqueza, su generosidad y su distancia de todos los dogmas 38"

Claro que Roudinesco hace una historia, historia que traga como un pez hambriento y desprevenido el anzuelo que lanzan las historias oficiales a las cuales termina oficiando una vez más y en la cual enchufa una pretendida historia del psicoanálisis. ¿Cómo hacer historia del psicoanálisis? ¿se puede hacer historia, del psicoanálisis?¿no muestran este tipo de lecturas que hacer historia es siempre demasiado oficioso, a no ser que se haga una transversalidad que marque esa historia con un cuestionamiento que proponga a la historia otro juego con el tiempo mismo de la historia?.

La crítica de Rodrigué es quizá sutil o suave, depende. Se dirige a la dificultad de un extranjero en la historia. Pero ¿qué es ser extranjero haciendo historia? Es sutil y hasta irónico cuando dice que hay cosas imposibles de entender por alguien no argentino, de ciertos momentos políticos importantes del mismo. Es irónico también porque con esto rechaza al mismo tiempo el ser idéntico, espejando a Europa. Pero Rodrigué no puede ir más allá en sus cuestionamientos porque él mismo está metido en la historiografía. Él ha hecho una biografía de Freud. Y también está este libro que citamos: El libro de las separaciones. Quizá la diferencia substancial, y en esto habría que nombrarlo testimonio en lugar de historia, es que él forma parte de ese texto, de esos textos. Habla desde un nosotros, heterogéneo, de un nosotros implicados. Presenta la cosa como una puesta en escena con personajes y él es uno de ellos.

El primero en aparecer es Celes Cárcamo. Tomamos aquí solamente lo nos interesa, es decir, lo que hace a su formación. Viaja a Europa en 1936 e ingresa en el servicio de Henry Claude. Inicia también su análisis con Paul Schiff

Apuntemos que Cárcamo realizó dos análisis de control, uno con Rudolph Lowenstein y el otro con Charles Odier, y fue elegido miembro de la Société Psychanalytique de Paris (SPP) después de haber presentado un estudio clínico y un trabajo de psicoanálisis aplicado, a propósito de la serpiente emplumada de la religión maya y azteca. Durante su estada en París conoció también a Ángel Garma.

Paul Schiff, su analista, fue miembro fundador del grupo de L'Évollution psychiatrique y miembro de la Société Psychanalytique de Paris (SPP). Alumno de Henri Claude y fue analizado por Rudolph Loewenstein, 39

Angel Garma llega en 1938. Desde 1928 había ingresado en el Policlínico de Berlin con Eitington y éste le recomienda analizarse con Reik, sus supervisores Karen Horney y Otto Fenichel. Cárcamo y Garma van a enfrentarse tempranamente en la APA.

Cuando Mimi Langer sale a escena aparece con ella la difícil cuestión de las relaciones del psicoanálisis y la política. Mimi había nacido en Viena en 1910 Estuvo en el servicio de Heinz Hartmann y se analiza con Richard Sterba. Richard Sterba fue un amigo de Anna Freud durante toda su vida y es quien decide rechazar la propuesta de Jones de quedar a cargo de una Sociedad Psicoanalítica de Viena no judía sosteniendo su disolución y que la misma siga a Freud a donde él vaya. Rodrigué señala que Ernest Federn asevera que el psicoanálisis adoptó una posición neutral durante la guerra y que cita precisamente el ejemplo de Mimi Langer que pudo ejercer el psicoanálisis y su actividad política tanto en Viena como en España, cosa que Rodrigué, trayendo la autobiografía de Marie Langer, refuta:

" (...)para proteger al psicoanálisis el estado mayor que rodeaba a Freud decidió que ningún psicoanalista tenía derecho a realizar cualquier actividad en un partido político prohibido; en aquella época [1934], o sea, el partido comunista y el partido socialista". De ahí que la militancia política y la formación psicoanalítica entraron en conflicto. El padre de Ernst, Paul Federn fue el que prohibió la entrada de Mimi Langer a la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Ella tenía poco más de un año de formación cuando fue denunciada por una paciente y tuvo que abandonar los seminarios, a pesar de que Kurt Eissler la defendiera" 40.

Rodrigué a su vez se coloca en escena diciendo que comienza sus seminarios en la APA en 1946, es decir que, según él mismo, pertenece a la tercera generación, ya había iniciado su análisis con Rascovsky hacía dos años.

"En El Antiyoyó cuento la historia de ese primer análisis con cierto detalle. En 1946, cuando ingresé en los seminarios, entré en un grupo militante, con una misión: nos sentíamos misioneros al servicio de la causa psicoanalítica. La APA de los años 40 era muy pequeña, como en las escuelas rurales pobres de provincia con una sala única de aula, donde candidatos participaban junto a analistas ya formados. En ese año Arminda Aberastury, Heinrich Racker y Rebe Alvarez de Toledo, " repetían de grado" y se sentaban junto a Mauricio Abadi, Tallaferro, (...)y algunos candidatos entre los que me incluía" 41.

Para quedar a la altura de la rigidez de las leyes de los Institutos un analista y dos controles, los cruces fueron inevitables.

"Yo estaba el día que Nollman enmudeció. No fue bloqueo, sino un grave síntoma de malestar grupal: Nollman, discípulo de Cárcamo, no se daba bien con Rascovsky. Su silencio fue una penosa pulseada psicótica. (...)los fundadores constituían, como vimos, una cúpula sorprendentemente joven. Jóvenes y brillantes, no le dieron lugar a la segunda generación que quedó aplastada. Sólo se salvaron Racker y Rebe Alvarez de Toledo. Nollman naufragó en la locura" 42.

Rodrigué no la "salva" a Arminda Aberasturi, a no ser que considere como parte de este naufragio su suicidio ocurrido varios años después, en noviembre de 1974, cuando ya había sido directora del Instituto y cuando ya figuraba en los anales del psicoanálisis de niños. Vaya a saber qué tiene que ver esto con las historias con Melanie Klein. En 1960 Emilio Rodrigué es nombrado didacta, luego de su paso por Inglaterra. Arminda en 1953. Desde 1946 esta última mantenía correspondencia con Melanie Klein, sin embargo Klein encomienda a Rodrigué el análisis de su nieto que ella misma controlaba. Evidentemente los integrantes de la Asociación de Argentina no pasaron desapercibidos, no fue una Asociación más en la IPA.

"La APA, en ese entonces, pretendía ser un grupo de iguales y era, en efecto, un grupo muy cohesivo y cerrado (...)

En la ausencia de un líder absoluto, en el vértice de la pirámide, surgieron problemas dentro de la horizontalidad de las relaciones. En ese momento, los análisis cruzados tuvieron un efecto devastador. Angel Garma se separó de su mujer, Simone, cuando ella estaba en análisis con Cárcamo. Garma, conflictuado, procura a Mimi como analista. Mimi, a su vez, busca a Cárcamo como analista y el dispositivo explosivo estaba montado.

Las circunstancias hicieron que Mimi Langer pasara a ocupar el papel de Helene Deutsch entre Garma y Cárcamo. Ella le contaba a Cárcamo en asociación libre las andanzas de su paciente Garma. Cuando éste supo de los tubos comunicantes, el daño era irremediable" 43.

En 1945 Rodrigué toma la palabra en los seminarios para cuestionar lo recibido, al mismo tiempo que su análisis, las interpretaciones que recibía.

"Arnaldo era un analista activo que "dictaba" el curso de la cura, para hablar en términos actuales" 44.

Fin trágico de este análisis y, según sus palabras, temiendo una reacción en cadena, la APA proclama un edicto por el que si un candidato dejaba su análisis didáctico ningún otro didacta podía tomarlo. Fue inútil que Rodrigué intentara en ese momento lograr que se rompan las reglas. Va entonces a buscar diván a Inglaterra con Paula Heimann.

Dicho así parecen sólo "historias", novelones psicoanalíticos. Pero está en juego un psicoanálisis. Un psicoanálisis, un didacta que hace dictar a una institución psicoanalítica una verdadera excomunión: aquel que pone en duda la validez de su análisis didáctico en acto, en su análisis, no puede ser recibido por ningún otro didacta.

Lo que Rodrigué pone en escena lamentablemente no cuestiona con profundidad la existencia misma de esta institución psicoanalítica y la incidencia de la formación que da a sus candidatos en el psicoanálisis.

Fernando Ulloa, sí va más profundamente en su cuestionamiento, avezado como está en lo que se da en llamar "análisis institucional".

Rodrigué mismo reconoce que la escisión que representó Plataforma y Documento resultó eficaz como efecto, pero que no fueron al fondo del problema. Plataforma, de la que fue uno de sus fundadores se escindió de la Asociación Psicoanalítica Argentina en el año 69. Se fueron 32 analistas con 4 didactas a la cabeza. Pero Plataforma sólo intentó meter una inyección de política revolucionaria al psicoanálisis y su intento no duró más que un par de años. Rescata el inyectarles cambio, apertura, a las instituciones. No intentaron revolucionar al psicoanálisis, sino a la APA, a la IPA. El problema es que en el funcionamiento de la APA y de la IPA está en juego el psicoanálisis.

Nos planteamos con respecto a los primeros años de la APA, la pregunta sobre la relación enseñanza-transmisión siguiendo un texto "Historia, Enseñanaza y ejercicio legal del psicoanálisis" de 1967 prologado por un artículo de Angel Garma que deja leer los cuestionamientos que estaban precedidos de enfrentamientos y que dieron lugar a nuevos encontronazos. Nos interesamos en la actitud de los didactas y "profesores" de la APA en ese momento y las producciones que generó, precisamente cuando las objeciones eran en torno a la institución y al lugar mismo de los didactas.

En el simposio que tuvo lugar en 1959, en que comienza a incomodar estas críticas sobre la relación entre analistas, Mauricio Abadi entre otros, sostuvo que las asociaciones analíticas se constituían como sociedades secretas, con rituales y aislamiento total del medio. ¿Qué efectos tuvo en relación al método?. ¿Cómo se entrecruzan la "relación entre analistas", su reunión en una institución y el método que estos cuestionamientos, que las primeras camadas de nuevos didactas, al tener voz y voto ponen sobre el tapete?

La crítica de Abadi y la respuesta de Garma en el prólogo al libro de Fidias Cesio y los Aberastury ponía en juego tempranamente en la APA la cuestión del análisis didáctico, del lugar del didacta y la de qué institución psicoanalítica se sostenía de esos pilares. Lamentablemente la réplica de Garma lejos de abrir la cuestión la cerró. La posterior escisión apuró la "democratización" de la APA pero sin tomar en cuenta la crítica que se había lanzado, sobre dónde estaban parados en relación al análisis y su transmisión, obstruyó de esa manera toda posibilidad. Claro que la democratización pasó por "seamos todos titulares, pero mantengamos la estructura firme".

La historia de Fidias Cesio en lo que denomina "primeros años" aclara de entrada que era "un grupo poseído de un intenso fervor psicoanalítico y animado por la más absoluta unidad de pensamiento científico". Evidentemente al escribir este artículo esa pretendida "unidad" ya se había roto.

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Fernando Ulloa tiene un artículo publicado en Acheronta 11, que se llama Mi experiencia con la institución psicoanalítica, de julio del 2000. Toma el tema con una actitud crítica y cuestiona la institución en relación con el método psicoanalítico.

En dicho artículo comenta que comenzó sus seminarios en la APA en 1957 y que 14 años más tarde renuncia junto con el grupo Documento. Rodrigué y Ulloa fueron entonces los líderes que encabezaron ambos movimientos. Rodrigué lo hizo junto a Marie Langer.

Ulloa fue el primer candidato que tuvo Grimberg cuando fue nombrado didacta. Estuvo en la Escuela Privada de Psiquiatría Social de Pichon Rivière y en la Facultad de Psicología de Rosario, como especialista en grupos operativos y titular de la cátedra de Psicología Clínica. También hizo sus incursiones en el Hospital Lanús.

Más claramente que Rodrigué sostiene que su renuncia junto con el grupo Documento tuvo que ver con el cuestionamiento de las funciones de didacta. Fue criticado por ello y tratado como traidor por sus antiguos compañeros, -era didacta- lo que le hace decir:

"Quizás esto sea un indicador que muestre el perfil corporativo, en lo que hacía al grupo didacta. Se trataba de un cargo que implicaba un poder asumido por dichos miembros, cuyo poder no había que traicionar con opiniones disidentes" 45.

Reconoce no obstante que hubo al mismo tiempo una intención de que el psicoanálisis tuviera presencia frente a los problemas sociales que ya se avecinaban.

La psiquiatría y la psicología entran en juego en el terreno de disputas y de expansión del psicoanálisis. El ámbito psiquiátrico, siempre hostil desde la fundación de la APA, tiene ahora en la persona de Mauricio Goldemberg una importante relación. Este joven psiquiatra que viene abriéndose camino en el medio hospitalario argentino, tuvo directa o indirectamente que ver con las rupturas en la APA. No podemos dejar de tomar nota que Goldemberg tomó apoyo en las nuevas camadas de didactas para dar nuevos aires a la FAP (Federación Argentina de Psiquiatras). Rodrigué fue su presidente. Ulloa lo siguió. El artículo de Ulloa nos deja en claro que Documento y Plataforma entran en conflicto bastante rápidamente dentro del seno de la FAP. Ambos presentan proyectos para la organización de la enseñanza y la investigación. Triunfa Documento y es así que Ulloa queda como presidente. El tema de la enseñanza sigue creando conflicto. Después de estas cortas experiencias fuera de la APA Ulloa nunca vuelve a integrar una institución. No deja de llamar la atención que los disidentes de la APA van a parar a la FAP, hecho pensable solamente en términos de militancia política por la que no incursionaremos. Para usar palabras de Rodrigué, lo que los llevó fuera de la APA fue una crítica institucional, movidos por una "revolución cultural", y no medular, pasar a una institución psiquiátrica "progresista y revolucionaria", no estaba nada mal. Del mismo modo solo vamos a puntuar que esta mixtura los lleva por el camino de la denominada "salud mental".

Hay puntos del artículo de Ulloa que son cuestionables. Mas allá por ejemplo, de algunas interpretaciones que nos hacen preguntar ¿cómo se puede criticar una institución o al menos analizar su estructura sin poner en tela de juicio su basamento teórico, fundamentalmente un basamento teórico que pone en juego una institución cómo es el Edipo: papá/mamá-nene/nena? Es decir dejando en claro que Ulloa recurre a la tríada y al mito de Edipo para comenzar a tratar el tema de la disolución, y al conflicto no resuelto de transferencias a personajes actuales de la novela familiar, que puede ocasionar un cisma institucional, el planteo, los interrogantes, la temática que desarrolla es de una importancia capital y de una actualidad sorprendente para los que nos estamos planteando esta problemática de la transmisión del psicoanálisis.

El artículo toma distintos momentos del pensamiento de Ulloa sobre la institución psicoanalítica.

El primer texto es de 1981. Levantamos de él lo siguiente: 1º) Parte de considerar a la neurosis de transferencia como la primera y original figura psicoanalítica institucionalizada a partir de los clásicos pilares metodológicos del psicoanálisis: la asociación libre y la atención libremente flotante. 2º) Es en la propia institución psicoanalítica, cualquiera haya sido el grado de formalización de la misma, donde el psicoanalizante habrá pasado por algún tipo de articulación entre las variables del acto psicoanalítico: psicoanalizarse, estudiar los textos y sus comentadores, controlar-supervisar.

Ulloa -con quien acordamos en varios puntos que aquí detallamos- toma en cuenta que las llamadas instituciones psicoanalíticas en las que se agrupan los analistas han sufrido distintas crisis desde el inicio mismo del psicoanálisis. Señala el hecho de que el mismo Freud fundó, disolvió y refundó su grupo inicial. Y aún más: se propone examinar esta fundación-disolución como inherente al acto psicoanalítico. Desde el comienzo nos describe dos organizaciones que hasta ahora han tomado los analistas para agruparse.

En aquella reunión final del seminario El estilo y la transmisión del psicoanálisis Fernando Ulloa estuvo presente a través de otra voz de los allí presentes para decirnos precisamente esto:

"Cuando esta institución pretende evitar la agudización conflictiva que con frecuencia desemboca en cismas, lo hace al precio de una rigidización caracteropática, convirtiendo al saber psicoanalítico en exclusivo saber académico, saber establecido al servicio de la represión, tanto intrasubjetiva como cultural. La institución adquiere entonces un fuerte tinte de corporación profesional-confesional, adaptativa al medio y a la moda psicoanalítica de turno. O bien puede asumir una ortodoxia ideológica sin verdadero rigor teórico, preocupada sólo en la administración de la práctica profesional. Ambas vías son indicadoras de un real alejamiento de los textos fundadores, sin avances verdaderamente originales. Por estos caminos se van aproximando, en el mejor de los casos, los inevitables cismas, entonces, los que quedan tienden a reforzar aspectos endogámicos con un alto costo represivo, y los que se van suelen experimentar una incertidumbre exogámica de carácter individualista" 46.

No dejamos pasar la inconveniente utilización de nociones como exogamia y endogamia para describir una institución psicoanalítica, nociones extraídas de las ciencias sociales que se emplean para describir las prohibiciones para celebrar matrimonios que impone el grupo sobre los individuos, considerando el lazo entre analistas en el mismo lugar que el lazo matrimonial. No obstante señalemos que lo hace para dar énfasis al tinte de este tipo de institución y a lo que precisamente genera cuando se rigidifica e intenta evitar de esta manera no los cismas, sino la puesta en cuestión a la luz de los fundamentos psicoanalíticos de determinadas concepciones metodológicas y/o teóricas que se están evidenciando como problematizables en los actos institucionales.

Es allí donde sostiene, en la línea de lo que nos interesa, que la disolución está presente desde su mismo inicio para la sociedad de analistas. Advierte también que toda idea novedosa y perturbadora, puede asimismo ser reducida a moda domesticada de fácil convivencia con lo ya sabido, con lo que se encorseta el "inquietante carácter del psicoanálisis". Se pregunta también si en estos ámbitos cabe una práctica psicoanalítica original o si esto se da sólo en el acto mismo de analizar. Y también si aquél que lo recibe ha de poder transformarlo nuevamente en conocimiento original. ¿Podrá hacerlo como aprendiz institucional o sólo en función de analista o analizando?

Propone entonces la disolución como dis-solución, solución perturbada, lo que, acordamos, está en consonancia con el psicoanálisis.

La voz que le ha dado vida sigue entonces:

"Resulta claro que hay una dis-solución (solución perturbada")(...) Las contradicciones en que entra el psicoanálisis en su relación con la institución psicoanalítica, en general comienzan cuando ésta no logra enseñar el psicoanálisis psicoanalíticamente y la enseñanza se mantiene sólo en el status del saber académico" (...)Otro aspecto problemático se agudiza o se cronifica, cuando el poder administrativo que sostiene tal enseñanza desmiente su modalidad, o ilustra patológicamente dicha enseñanza"

(...) "el acto psicoanalítico se resuelve en acto disolvente, en el individuo en análisis y en los individuos institucionalizados, en la medida en que van asumiendo desde su propio saber hecho instrumento" 50.

Luego la voz toma su lugar por un momento para señalar que el transmitir toma la particularidad, a cada uno le hace un hueco en función de particularidades individuales.

Ulloa evoca el mito bíblico de la confusión de lenguas, la Torre de Babel que puede tener distintos desenlaces: Un saber sacralizado al que se aspira desde un alguien que es la ley y que dará lugar al "iano" esterilizante donde toda marca singular se borra sin la posibilidad que, a su tiempo, alguien acceda a la propia palabra teórica. Tan sólo accederá a una suerte de esperanto oficial o a algún dialecto menor.

La otra alternativa frente a este inevitable momento de desestructuración, propia de la capacitación psicoanalítica, de por sí en algún momento desestructuradora del saber establecido, se apoya en los otros dos términos de la formulación propuesta, aquellos que dan cuenta del carácter interpretativo del psicoanálisis operando sobre lo silenciado. Es mediante esta operación que un analizado "adquiere lo que le es propio".

Hacia 1993 examina los tipos de modalidades de institucionalización que hasta ese momento se han dado los psicoanalistas: las denomina iglesia y escuela respectivamente. Ulloa propone una tercera alternativa, no dejando de reconocer que existen otras nuevas modalidades y que dentro mismo de estas dos formas hay quienes se recortan de otra manera que desde la de la tijera institucional. Establecimiento y disolución de la neurosis de transferencia serán la base del movimiento de fundación y disolución esenciales en el psicoanalisis y en cualquier institucionalización del mismo, según el autor.

Primer señalamiento a tener en cuenta, algo que Ferenczi había puntuado: "El enfoque psicoanalítico no conduce a un igualitarismo democrático". Hace seguidamente un poco de historia de lo que esto significa para el psicoanálisis, en otras palabras, hace la historia de las disoluciones. La primera: Freud disuelve el grupo de los miércoles en 1908 y funda la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Remarca que Freud en esa oportunidad sugiere que cada 3 años se haga lo mismo y añade:

"Puede pensarse que Freud advertía en su pequeño conjunto vienés, el beneficio de una agrupación abierta y transitoria donde los miembros no quedaban a vivir en ella".

Lo que Ulloa nos plantea, después de una larga historia de disoluciones, es otra manera de tomar nota de la noción misma de disolución y por el otro nos permite abrir el planteo sobre qué sería una agrupación abierta y transitoria, alejada de las prestancias y desidentitaria. Levantamos pues esta propuesta de Ulloa, que viene desarrollándose desde hace más de 20 años porque apunta a una apertura en el campo freudiano desde su mismo fundamento. Es desde esta posición en el psicoanálisis que los estudios gay y lesbianos pueden ser acogidos.

Continúa: "Pero la necesidad de consolidar formalmente el psicoanálisis, visualizado movimiento, lo llevaría a coincidir con pensamientos como el de Ferenczi acerca de liderazgos de élite que se aproximaban al modelo de Iglesia y ejército que habrá de describir 10 años después. Así fue que surgió un modelo de sociedad psicoanalítica con frecuencia rigidizado en corporaciones profesionales muchas veces destinadas a afirmar la presencia social de los psicoanalistas a expensas del psicoanálisis y su efecto específico.

El grupo de Viena en los tiempos iniciales no parecía desmentir en su funcionamiento la movilidad propia del fenómeno psicoanalítico. Curiosamente este grupo se reunía en la sala de espera de Freud, lugar donde simbólicamente debe detenerse toda estandarización instituida, si no se quiere desmentir el aserto que presenta al psicoanálisis reivindicando la singularidad de cada individuo en cuanto sujeto inconsciente. Sala de espera y transitoriedad en la fundación y desfundación periódica propuesta por Freud, simbolizan un antecedente no despreciable cuando se piensa en una situación institucional que no desdiga en la práctica lo que sostiene en la teoría" 52.

Este proceso se trunca con la IPA y con la consolidación de la guardia freudiana.

Pero Ulloa nos propone una tercera alternativa como dijimos, que tiene que ver con la "capacitación" propia del análisis personal. Es la institución virtual.

"El aspirante hace jugar al máximo la terceridad eficaz, desde los lugares donde accede a la teoría y a la práctica, como lugares autónomos escogidos por sí mismo. Lo especifico de esta situación es que, quien se encuentra en ella, articula virtualmente en su propia experiencia personal de análisis los tres momentos de su habilitación psicoanalítica, sin que estos converjan materializando una institución, ni administrativa ni geográficamente" 53.

Sin duda está en el centro del problema y de una manera pertinente, cuestionadora, disolvente.

"En la institución virtual no hay convergencia administrativa ni geográfica de estas articulaciones, más allá del pasaje por un análisis que, por el sólo hecho de serlo, adquiere, en quien se propone advenir analista, calidad didáctica. No implica esto la existencia de una categoría analista-didacta que, como todas las categorías institucionales, son cristalizaciones narcisísticas hechas escalones formalizados" 54.

Resumiendo entonces, lo que Ulloa llama escuela es la transmisión en el marco de una neurosis de transferencia considerada como de a dos; cada uno de los así institucionalizados se relaciona compartiendo una figura idealizada, sea su analista o no, entre quienes se crea una unión precaria, más aún cuando favorecen el fenómeno iano, donde hay un saber sacralizado al que se aspira y donde se borra toda singularidad, contrario entonces a lo que el psicoanálisis sostiene, desapareciendo la propia producción teórica en beneficio de un esperanto oficial.

"Esta situación posterga el debate singular con un maestro, degradado pese a él a figura idealizada que, por estar colocado con frecuencia en situaciones de irritación y ahogo, suele ser proclive a la intemperancia, tal vez enmascarada como actitud magistral".

En cuanto a la iglesia, se trata de la rigidificación administrativa de normas burocráticas. La IPA en todas sus asociaciones es el representante cabal de esta modalidad: una elite de didactas, de apóstoles elegidos.

Finalmente lo que denomina institución virtual, es una alternativa a la institución psicoanalítica que pretende no transformarse en obstáculo al psicoanálisis. Parte de la consideración del psicoanálisis como empresa utópica.

"Es empresa utópica compatibilizar el consenso normativo propio de la fundación de toda institución humana, con los efectos desfundadores del accionar psicoanalítico laborando lo inconsciente" 55.

A 10 años del artículo de Ulloa, con la trascendencia que lo virtual ha adquirido en estos momentos en que la informática nos permite, relacionarnos, crear lazos sociales, amistosos, eróticos, escribir un libro que llega a todo el mundo, componer música, hacer pinturas, diseñar una casa, operar, no deja de asombrarnos su planteo. ¿Cómo se inmiscuye lo virtual en el psicoanálisis?. Los historiadores del psicoanálisis que vayan a tomar esta época, deberán ir a las revistas de internet, a los ciber espacios psicoanalíticos (foros, congresos virtuales, chat y otros para recoger una ínfima parte de lo que en este momento ocurre entre los analistas, que a través de este medio se encuentran con analistas o no, de las más diversas lenguas, de diferentes escuelas, asociaciones o simplemente que están esparcidos por el mundo –y que de esta forma ya no lo están- estos encuentros múltiples, casuales, performativos que se dan en la red y que se esfuman después de producirse sin dejar otra marca que él mismo. No van a poder historiarse fácilmente. Ocurrirá como el arte efímero, sólo con testimonios y por sus efectos en la práctica.

Si el mito de Babel tiene una salida, como quiere Ulloa: la convocación de dispersos, la convocación de experiencias, la convocación de esfuerzos. Si una institución pensada desde aquí pierde la significación de dadora primaria de identidad para adquirir valor de instrumento trasformador ...¿entonces?.

El artículo finaliza así:

"Es posible que este modelo no se corresponda necesariamente con una determinada institución psicoanalítica, sino con momentos dados en cualquier convergencia de psicoanalistas que intercambian ideas y experiencias a partir de su práctica clínica, y de su práctica teórica, y que no desmienten la intención del acontecer psicoanalítico" 56.

Ulloa va más lejos de lo que plantea Lacan en 1956, porque pone al acontecimiento mismo de la disolución como inherente al psicoanálisis, al acto psicoanalítico, la disolución de todas las identidades, de todo recurso identitario. Esto no fue tomado en cuenta de esta manera por Lacan ni en Situación del psicoanálisis en 1956, ni siquiera en la Proposición del 9 de octubre, si bien se trataba para Lacan, en la escuela que había fundado, de estructuras aseguradas en el psicoanálisis y de garantizar su efectuación en el psicoanalista.

El artículo de Ulloa es por ello nodal. Nos permite sostener la disolución como acto psicoanalítico. Ulloa tomó lo que ocurrió con Freud. Con Lacan hubo otro tanto: ni bien salido de la IPA, disolución. Hubo fundación de escuela, crisis en el camino, discípulos que abandonaron el barco y nuevamente disolución. Está también lo que ocurrió con la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Actos de disolución que pueden ser tomados de otra manera al interrogar la reunión de psicoanalistas, una modalidad en el que el acto psicoanalítico esta en juego.

Entonces: ¿Qué comunidad conviene al psicoanálisis que no haga objeción a su método?

 

Capítulo IV

Mientras la cocción seguía siendo sazonada cada vez con más entusiasmo, el collage-panel acompañaba las voces y los movimientos. Dos de las imágenes, muestran escenas de un happening. La leyenda reza: Para inducir al espíritu de imagen, happening de Oscar Masotta, 1966. En otra, aparece Masotta "susurrando al oido de Lea Lublin una conferencia", foto que formó parte de un trabajo de Costa y Jacoby 57. Hay también desparramadas, fotos del joven Masotta, otra de Jorge Bonino, cuya voz acompaña la preparación y que tiene que ver con otro momento de la autora y de Córdoba. Completan el Panel, una serie de letras desparramadas. Por un lado entremezcladas Parodia, transmisión, estilo, di-solución. Por otro, el telegrama donde se anuncia que la EFBA es ahora Escuela Freudiana de la Argentina.

Las otras, son letras de canciones. Canciones que parodiaban músicas y letras conocidas y en las que el humor estaba en el juego con el contenido equívoco de las letras. Por ejemplo, el Himno al Lanús, basado en La Marsellesa:

A los enfants del Gran Lanús
Aquí va una muestra de tus
logros, éxitos y posibilidades,
Triunfos que a todo el mundo dejan mudo.

¡El Lanús, el Lanús al desnudo! ¡Al desnudo!

Muestras de tu gran corazón.

¡El Lanús con/sin Perón ( tres veces la mitad del coro canta con y la otra sin)
llenando al mundo de admiración como el sida se expendió personalidades brillantes que este espíritu llevaron por delante (¿cómo llevaron por delante? Pregunta la directora del coro y éste se corrige:)

Personalidades brillantes que este espíritu llevaron adelante.

¡Bastión y ejemplo para la salud
Y para la mental también!
¡Y para la mental también!
¡y para lamentar también!

Las otras letras y músicas no son menos chispeantes y equívocas. ¿qué sentido tenía esta humorada en un acto de homenaje al Lanús? ¿qué se homenajeaba y por qué?

Para responder en parte estos interrogantes primero tenemos que ubicarnos en un ámbito: el del psicoanálisis y una época: a partir de los últimos años de la década del ‘50

En el terreno del psicoanálisis en Argentina hubo varias respuestas a la masiva aparición de las primeras camadas de psicólogos: los grupos de estudio, las instituciones paralelas a la APA, la práctica hospitalaria. También fue importante el efecto entre esas camadas de las enseñanzas de Lacan a través de los grupos con Oscar Masotta y luego en la Escuela Freudiana de Buenos Aires. En el reportaje de Acheronta German García manifiesta:

Masotta decía "hay que hacer una escuela, juntar a los psicólogos, que no tienen nada que hacer, por lo menos que estudien".

(...). Nosotros decíamos: hay que institucionalizar a Lacan y Claussewitz utilizar esta maniobra perversa de la APA de poner en transferencia a los psicólogos y después no dejarlos analizar, y tenerlos bajo la férula como alumnos, pacientes, y supervisantes. Con el tiempo se demostró que los psicólogos eran tan responsables como la APA, eso no lo sabíamos entonces. Con los psicólogos y el saber lacaniano, armar una máquina nueva 58.

German García sostiene que la fundación de la APA responde a una situación determinada por el lugar de la medicina y particularmente de los médicos en la sociedad argentina. Los médicos encumbrados, los grandes "popes" en ese momento provenían de familias de la alta sociedad, de apellidos de fuerte raigambre en esa clase, que por supuesto nada tenía que ver con las corrientes inmigratorias que habían penetrado en Argentina. Por lo que esos médicos que forman la APA en su gran mayoría, no iban a lograr más que un triste papel en la medicina, de no haber sido por el psicoanálisis. A esto hay que sumarle que en la década del ’40 tampoco se aceptaban mujeres en la carrera. En la del ’60 aparece una nueva comunidad de marginados del flamante grupo de poder: las/los psicólogos, excluidos de la carrera analítica que ofrecía la APA. Lo que dice German García es que en lugar de una posición crítica y creativa, los psicólogos, -esto lo dice con el humor cáustico que lo caracteriza- duplicaron "a mitad de precio, el esquema de la I PA".

Seguramente es así. El poder es algo que se construye desde distintos lugares, desde los distintos actores y a cada uno le habrá correspondido su parte. Algunos encontraron a Masotta y con él a Lacan 59.

Desde la creación de la carrera de Psicología comienza un período nuevo en el panorama local. Bleger y Ulloa se constituyen en los más importantes docentes de la carrera tanto en Buenos Aires como en Rosario, Ulloa como especialista en grupos operativos.

La formación de los grupos operativos por parte de Pichon y sus discípulos, que coincidió con la apertura de la escuela de Psicología en Rosario, Córdoba, y finalmente en Buenos Aires están directamente enmarcados como instrumento de la psicología social y fundamenta la práctica llevada a cabo en el IADES (Instituto Argentino de Estudios Sociales). El punto de partida de las investigaciones sobre grupos operativos arranca de lo que se denominó "Experiencia Rosario" en 1958. En Rosario se había creado la Escuela Superior de Psicología en 1956 y fue la primera del país. En 1957 en Buenos Aires. En 1958 se crea la carrera en Córdoba en la U.N.C Desde 1960 José Bleger, didacta de la APA y principal discípulo de Pichon Rivière tiene a cargo la cátedra de Introducción a la Psicología en Buenos Aires y ya daba clases en la carrera de Psicología de Rosario, lo mismo que Marie Langer, Pichon Rivière, Ulloa, A. Aberasturi, Bleger, Liberman y Horacio Echegoyen en Córdoba. Todo esto estaba entramado y entraba dentro del psicoanálisis de la APA. José Bleger y Fernando Ulloa eran por entonces destacados miembros de la misma. Bleger hasta su muerte, Ulloa hasta el momento de crisis de la institución en la que se crearon los grupos Plataforma y Documento a comienzo de los ‘70.

A esta lista de psicoanalistas didactas de la Asociación Psicoanalítica local, que estuvieron abonando el campo en el que se nutrieron las primeras camadas de psicólogos falta agregar a Oscar Masotta, sólo que su postura, un tanto irónica sin duda era otra frente al psicoanálisis y desde ya, como no médico, frente a los psicólogos. El problema es diferenciarse del discurso de la Universidad en su mismo ámbito. Seguramente no siempre lo logró.

German Garcia apunta en su reportaje:

"Cuando termina eso –la carrera de grado- tenemos una persona que, ya aquerenciada con la universidad, quiere seguir.

Como no pueden seguir de alumnos siguen en los postgrados. Entonces tenemos maestrías, doctorados, y todo tipo de tonterías, que están favorecidas por el hecho de que no hay entrada laboral.

Masotta va a la facultad a dar tres clases, que se llamaron "Edipo, Castración y Perversión". Esas tres clases arrastraron 400 personas detrás de él, a su casa. Tres clases. Invitado por Fukelman –entre el 2º cuatrimestre de 1972 y el primero de 1973-.

Con tres clases arrastró media facultad.(...)

Porque hubo un momento de crisis institucional en la Universidad Argentina. Eso Masotta lo dice frente a Lacan (...) Uno quería estudiar y se dirigía a un grupo de estudios, no se dirigía a la Universidad. Era así".

La creación de la carrera de Psicología, en franca contradicción con recientes exclusiones oficiales de los no médicos como candidatos a psicoanalistas y, a diferencia de los países del viejo mundo, aparece desde su mismo comienzo, ligada al psicoanálisis local. La inclusión de materias en las que se estudian textos de psicoanalistas, cátedras dirigidas por psicoanalistas y una "orientación clínica" de la formación académica lleva desde el comienzo su marca. Como bien señalan varios autores, la carrera creada con esta orientación no previó qué incumbencia iba a tener ese título que, en otros países, en su inicio se trataba de la administración de test, de psicología experimental, de investigación en esa área.

Es decir que en una primerísima aproximación podemos señalar que la creación de las Facultades y/o escuelas de psicología en Argentina no fue sin consecuencias. Si bien el ámbito psicoanalítico de ese momento, es decir, la A.P.A tenía miembros que no eran médicos, tal el caso de Arminda Aberasturi, de Matilde Wencelblat y durante mucho tiempo de Marie Langer, que no conseguía homologar su título, no continuó siendo así para los candidatos de allí en más. Debían ser médicos. Incluso, debido a reglamentaciones gubernamentales, se obligó a los miembros no médicos a obtener el título de asistente psiquiátrico con formación especializada, para seguir conservando su lugar en la Asociación.

Toda la dispersión, la irradiación comenzó aproximadamente en 1956 y fue avanzando poco a poco a través de los años. Para ubicarnos en lo que ocurría, digamos que en ese año se organiza en la Facultad de Medicina de Buenos Aires el Congreso Iberoamericano de Psicología Médica y los que lo organizan son Garma y Rascovsky. Según Marie Langer, para hablar de rupturas -que también comenzaron a gestarse en esa época- es necesario hablar del "afuera" institucional" y coloca entonces a la FAP, Federación Argentina de Psiquiatras, a una nueva FAP como parte de esta historia. Esa "nueva" FAP despunta hacia 1964, impulsada fundamentalmente por Mauricio Goldemberg, psiquiatra en jefe del Servicio de Psicopatología del Hospital Lanús. Éste aspiraba a la titularidad de la cátedra de psiquiatría, pero el Golpe Militar del 66 le impidió plasmarla en ese momento.

Ya vimos como Mauricio Goldemberg invita a los miembros de la APA a sumarse a la FAP cosa que consigue con todo éxito y en 1969 Emilio Rodrigué que acababa de completar su presidencia en la APA, pasa a ser elegido presidente de la FAP. Son años de ebullición social en Argentina, y los sectores universitarios y medios encuentran protagonismo junto a los sectores obreros y marginados. La "nueva" FAP, que conformó con los Colegios de Psicólogos y Psicopedagogos del país, la Coordinadora de Salud Mental ocupó así, un lugar relevante y de gran participación social y política. Y el Lanús que dirige Mauricio Goldemberg desde 1956 donde confluyen médicos y psicólogos fue uno de sus asentamientos. En Córdoba, lugar de nuestro trabajo, ocurrió lo mismo con el Servicio de Psicopatología del Clínicas. Ambos Servicios de Psicopatología fueron tomados como baluartes en los que se mezclaba una realidad política y nuestro acercamiento al psicoanálisis, militancia y trabajo hospitalario, el hospital como lugar de formación en la que cabía el psicoanálisis –una mezcolanza de Freud, el denominado "psicoanálisis francés" (Lacan deformado y embadurnado con Laplanche, Lecleire,etc), la psicología de la conducta de Bleger y otros- junto a la psiquiatría. Con este marco se da el Congreso de Roma del ’69 de la IPA, que termina con un Congreso Paralelo y la primera ruptura en la APA.

Surge además desde la OMS el concepto de Salud Mental en reemplazo del de Higiene Mental –que incluye la Psicología y la Sociología-.

Muchos psicoanalistas desde ese tiempo, comenzaron y comienzan una formación en hospitales generales y psiquiátricos. Esto, hay que decirlo, ocurre cada vez menos, por la centralización y el deterioro del hospital público en cuanto a recurso humano y económico.

Toda esta mixtura, en la que floreció el Hospital Lanús con Mauricio Goldemberg fue favorecida y formó parte del área de influencia de la APA. La APA puso al servicio del Lanús a sus mejores hombres y el Lanús le dio a cambio los suyos que así pertenecieron a ambas ¿Fueron formaciones paralelas, pero con el mismo espíritu? ¿Cómo no tomarlo en cuenta entonces? En otros países el no pasar por la internacional psicoanalítica para practicar el análisis era impensable. En Francia por ejemplo. Pero podemos indicar que el asunto del autorizarse como psicoanalista en Argentina fue algo que tempranamente tuvo sus vericuetos y dispersiones de la A.P.A, pero con la APA y contribuyó a su división. Hasta la llegada de Masotta, no médico, no psi, que crea la EFBA y propone otra formación, una retoma de Freud y un primer acercamiento al texto de Lacan.

La escisión planteó en el psicoanálisis un discurso que atravesaba y cuestionaba su funcionamiento, su transmisión. Los jóvenes médicos y las primeras camadas de psicólogos que se acercaron al psicoanálisis en Argentina fueron tomados por estas discusiones. En ese ámbito se comenzó a leer a Lacan. Pero el psicoanálisis cuestiona también los oficios normativos de la psicología y la medicina. Los que se acerquen deberán despojarse del lastre que acarrean desde la universidad. No va a ser fácil. No va a ser sin consecuencias. El ámbito hospitalario va a suplir para psicólogos y médicos los déficit de la Universidad pero se construirá dentro o al lado del discurso universitario, dentro del concepto de normalidad, salud y enfermedad. Y sin embargo y contradictoriamente de allí van a surgir nuevas camadas que pasarán a engrosar las reuniones de psicoanalistas que leen Lacan.

Lo que señala Miller en sus cartas que han salido recientemente a luz, de la buena acogida y la actitud no se si decir permisiva y simpática de la Institución Psicoanalítica local no es ninguna novedad. Por que si bien dentro de la institución se "mantuvo fiel" a la reglamentación internacional después de terminada la Segunda Guerra Mundial, como lo señaláramos en otro lugar 60, sus distintos didactas dieron pie y colaboraron con todo tipo de grupos y formaciones. El terreno que era –y es denominado psicoanalítico- era y es amplísimo. Desde el "psicoanálisis grupal" hasta el "psicodrama psicoanalítico" o lo que se denomina "psicoterapia psicoanalítica" todo eso cabía o cabe aún aparentemente en el psicoanálisis. Y la APA los ha apadrinado y en muchos casos formado.

El tema del hospital y su relación con el psicoanálisis es un tema complejo cuando se trata de que en la mayoría de los casos se trabaja desde un marco y sus practicantes no se preguntan cómo surgió en nuestro país y en otros, por qué tomó esa forma y cómo se adentra el psicoanálisis allí. Sin saber por ejemplo, que Mauricio Goldemberg, psiquiatra local ecléctico y simpatizante del psicoanálisis ha sido pionero en esa práctica. No se trata de reconocimiento por que si nos ponemos a ver, a lo mejor no hay mucho para reconocerle, pero sí de desconocimiento. ¿cómo llegamos a donde estamos? ¿qué discursos sostienen dichas prácticas? Si no podemos ir hasta el fondo de estos interrogantes o si no surge como cuestión puede tornarse una práctica incuestionable. No es nada simple plantearlo. Se trata de genealogía, no de génesis lineales, no de mito de los orígenes. He asistido no hace muchos años a una exposición que daba cuenta del trabajo desplegado en un hospital general y todo lo que se dijo que se hacía, que tenía absolutamente que ver con lo que Goldemberg creó en Lanús, totalmente desconocido en ese discurso, fue fundamentado como creación propia con terminología y mostraciones muy lacanianas. No está mal que desde la práctica se fundamente lo que se hace. Lo malo es la falta de interrogantes que sustentan esa fundamentación. Lo genealógico no está presente y de esa forma contribuye al mito del origen, el autoengendramiento.

En un reportaje publicado por la revista digital Acheronta, nos encontramos con Diana Rabinovich, quien fuera supuesto pilar, a su regreso a nuestro país en 1983, de la introducción de Miller en Argentina, –no de Lacan, y digo supuesto porque un grupo de personas ya había traído a Miller antes que ella volviera al país es decir, en el año 1981-. Rabinovich manifiesta que ella no tuvo a Oscar Masotta como introductor a su lectura de Lacan y comenta que comenzó trabajando en el famoso equipo del Hospital Lanús. En otro reportaje de Acheronta, esta vez a David Nasio, también reconoce haberse formado, haber sido discípulo de Goldemberg, aparte de serlo de Pichon Rivière.

Dice Nasio: "Y yo estoy en deuda con el Hospital Lanús. Si no fuera por el Hospital Lanus yo hoy no sería lo que soy. Si recibo hoy un paciente y hago un diagnóstico de esquizofrenia latente, ¿dónde aprendí ese diagnóstico? El Hospital Lanús no me pagó un peso, yo trabajé en el Lanús durante 5 o 6 años y no recibí un solo peso por eso. Hoy yo me siento en deuda con el Lanús 61.

Las generaciones jóvenes se preguntarán ¿qué es el Lanús? Evidentemente este relato de Nasio en la entrevista realizada por Acheronta forma parte de lo que podemos llamar el recuerdo mítico del Lanús. El Lanús fue así llamado, autodenominado y nominado por un grupo que constituyó, en el Hospital Evita, un hospital general de la provincia de Buenos Aires en la localidad de Lanús, el Equipo de Psicopatología, el primero en su tipo en el país o al menos, el mejor organizado.

Si estos comienzos marcan algo habría que ver qué es. Porque en los años 60 y 70 comenzar el estudio y la práctica a través de la experiencia hospitalaria, sobre todo en los hospitales generales donde concurrían médicos y psicólogos a formarse en lo que nos gustaba enmarcar dentro de la práctica psicoanálitica, era moneda corriente. Era una formación que nada tenía que ver supuestamente con la que sostenía la APA dentro de los marcos de su institución. Aunque es relativo, dijimos, porque muchos de sus miembros contribuyeron a sostenerla, tal el caso de Bleger, de Ulloa. Porque en ese tiempo de los años 70 hasta el momento del golpe, el Lanús era un baluarte de lo que podía hacerse en un hospital.

Hoy contamos con un texto, El Lanús, del antropólogo Sergio Visacovsky 62, que lo escribe a partir del trabajo de tesis que realizó sobre el servicio del Lanús. Es un libro interesante porque su punto de vista nos permite señalar más de una contradicción en la mitología de esa importante experiencia, que sin lugar a dudas fue El Lanús y es de donde extrajimos las letras de canciones para nuestro collage-panel. El autor con mucho tino y muy foucaultianamente parte de un hecho reciente, reciente sobre todo, para el momento en que inicia la investigación: una reunión conmemorativa del Lanús realizada en 1992.

Sigue sigilosamente y con mucho cuidado las pistas que solamente de esta manera encuentra. El libro lleva por subtítulo: Memoria y política en la construcción de una tradición psiquiátrica y psicoanalítica argentina. Este texto merecería más espacio pero aquí solamente puntuaremos algunas cosas que nos interesan. Visakovsky sigue un hilo que nos lleva desprevenidamente a su meollo. Lo hace desde una construcción textual en la que toma en cuenta como punto de partida e hilo conductor, el lugar dónde se hicieron las Jornadas, cómo se organizaron, quiénes estuvieron excluidos, etc.

Resumiendo lo más posible digamos que Mauricio Goldemberg funda el Servicio de Psicopatología y Neurología en 1956 y es jefe del mismo hasta 1972. El libro lleva como eje de análisis el consenso mantenido por las personas reunidas en las Jornadas, integrantes y ex integrantes del servicio, del quiebre, la rotura que significó la irrupción militar al poder a través del golpe militar del ’76 de manera por demás violenta arrasando con personas, instituciones, cultura, etc. De hecho una psicóloga Marta Brea fue secuestrada y desaparecida desde la misma sala de espera del Servicio. Estas fechas no dejan de ser bastante significativas.

El lugar principal presidiendo el evento de las Jornadas homenaje es para Mauricio Goldemberg. Pero el mismo se había retirado del servicio mucho antes del golpe militar, para dirigir otro servicio, en una prestigiosa institución privada como lo es el Hospital Italiano de Buenos Aires. Goldemberg fue reemplazado por otro de los importantes miembros del Servicio: Valentín Baremblit, a quien realmente expulsó el " Proceso" de su puesto y fue víctima de secuestro y tortura. Otra cosa que Visakovsky toma en cuenta es que los que ocupan lugares presidiendo el acto son todos médicos y hombres.

Decía que estas fechas en las que estuvo Godemberg en el servicio no fueron cualquiera: por empezar el año 1956 marca en Argentina el despunte y las modificaciones que introduce en la vida ciudadana otro golpe militar: el que derroca el año anterior al por entonces presidente constitucional Domingo Perón. Un golpe que antecede a otros, con el horror de la violencia, de las muertes, de las voces acalladas, de los excluidos, de los exilios, del silencio. Una buena muestra de lo que vendría. Quizá fue la punta del iceberg.

El caso es que nadie en la reunión, y Visakovsky lo marca, habla de ese período de la política argentina. Porque si lo hicieran, deben señalar este inicio y la tesis de democracia = servicio del Lanús hasta 1976, versus autoritarismo = al servicio después del 76, representado por los lacanianos se hace insostenible. Digamos que esa tesis que guió los primeros dos de los tres días de las Jornadas marca con ello un corte con las nuevas generaciones del servicio. Éstas acusan el golpe y promediando las mismas van a decir lo suyo de una manera muy particular, que no quedó como un discursito más.

¿Cómo se hace esta lectura? Mauricio Goldemberg y todos los que se dedican a ensalzar su figura resaltan una particularidad que es como su sello de fábrica: su "pluralismo democrático". Pero resulta que para ellos el lacanismo aparece en Argentina en 1976. Es como el "error" de fechas de Zito Lema 64.

En sus dos primeros días las Jornadas se desarrollaron según un recordatorio en el que se entrecruzan política y psicoanálisis, psiquiatría dinámica, social y salud mental. Uno de los oradores Fernández Moujan, haciendo pie en la democracia que representó el Servicio de antaño habló de 20 años: ‘56 a ‘76.

Con ese mismo acto la democracia y el pluralismo ya no cuentan, meten todo lo que vino después en la bolsa de la basura y además, como señala Visakovsky, de esos 20 años de supuesta democracia, 10 transcurrieron con gobiernos autoritarios, de facto. Y, como bien apunta, en esos 20 años, 17 habían transcurrido con el peronismo proscrito. Dejan afuera las generaciones que desde el 76 y también desde el 83 llevaban adelante una experiencia en ese mismo ámbito.

Visakovsky remarca también que a pesar de este pluralismo, es el psicoanálisis el que encuentra una mayor cabida, aunque al parecer, es el psicoanálisis de la APA el que allí es recibido. Son sus didactas los que van a dar cursos, supervisan y obtienen candidatos de entre los miembros médicos del servicio y entre los otros, pacientes. Lacan, que desde el 64 sobre todo, comienza a escucharse en Argentina a través de los grupos de estudio de Masotta, no existe para los lanusinos sino hasta después del golpe del 76. Es de señalar que Nasio y Rabinovich no están en las Jornadas o no son mencionados. Nasio aparece en una oportunidad como formando parte del Servicio junto a otros tantos. No se mencionaron como figuras que hayan descollado en nada. Tengamos en cuenta que Nasio dice en su testimonio a Sigma que él había comenzado a leer Lacan en el 66, y allí mismo dice que formó parte del primer grupo de estudio que da Masotta y estuvo en el primer congreso que organizaron en 1968-69 que dio origen a la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Nasio se va a mediados del 69 a París donde se radica definitivamente.

Diana Ravinovich fue de la segunda camada de egresados de psicología y su paso por el Lanús no queda claro, como así tampoco cuándo comenzó a leer a Lacan, al parecer fue más una lectura solitaria de los escritos aparecidos en Francia en 1966. Ella venía del campo de la psicología, aplicando test. En el 65 está en la Cátedra de Técnicas Proyectivas y al parecer daba grupos de estudio, no de Lacan, sino sobre Rorschach. En el 73 o 74 se ubica en la Cátedra de Rafael Paz y Hugo Bleichmar dando la primera clase sobre el estadio del espejo.

De todas formas remarquemos que había un grupo de personas que se había acercado a Lacan y que, por el sólo hecho de no mencionarlo y de ubicarlos en otra época, 1976, quedan excluidos de esta historia contada por los lanusinos.

Quizá también tenga que ver el hecho que Mauricio Goldemberg tenía buena relación con la A.P.A, mandaba a sus discípulos a psicoanalizarse y además de sorber las aguas de la escuela fenomenológica francesa durante su formación como psiquiatra, su amistad con Eduardo Krapf compañero de guardias formado en la A.P.A, lo acercó hacia la institución oficial. Entonces su "psicoterapia orientada psicoanalíticamente" tenía muchas de sus conceptualizaciones, aparentemente no evaluadas ni criticadas, ya que lo que hacían era historizar la problemática del paciente y lograr modificaciones estructurales.

Sus excelentes relaciones con la APA lo habrán llevado a sostener, quizá al igual que aquellos, que los psicólogos debían trabajar bajo la supervisión de un médico y su campo de acción debía ser el de la familia, los niños y la aplicación de test. ¿Y el pluralismo?¿Y el psicoanálisis? Seguramente los que ostentaban el título de psicólogos con el tiempo y con su práctica –quizá psicoanalítica- lo fueron corriendo de ese lugar. Quizá los cuestionamientos que comenzaron a hacerse a su autoridad también hayan tenido que ver con esto y con su posterior alejamiento del Servicio.

Mauricio Goldemberg fue uno de los más grades propulsores desde Buenos Aires de las nuevas tendencias en lo que conocemos como Salud Mental. Viajó a Francia en 1950 e hizo una estadía en el Hospital Saint-Anne. El Lanús representó sin duda una experiencia novedosa en ese momento. Goldemberg propugnaba la atención psiquiátrica en consultorio externo, dispensarios y la creación de servicios de internación de psicopatología en Hospitales Generales. Contaban con dos salas para esos fines, privilegiando la atención de pacientes agudos, con corta estadía, tratamiento intensivo, trabajo familiar y seguimiento. Por primera vez se hicieron Asambleas con participación de pacientes y miembros del servicio de Internación, bajo el modelo de las Comunidades Terapéuticas y se organiza el hospital de día y el club de pacientes ambulatorios.

Fue una experiencia modelo en los años 60, que contó con un importante y pionero trabajo con la interconsulta. Se creó por primera vez un departamento consultor que atendía las necesidades del resto del hospital a través de la interconsulta, además de grupos con residentes de cirugía o medicina interna y participación en los ateneos en los otros servicios. Hector Fiorini que tiene un conocido trabajo sobre este tema fue miembro del Lanús.

El Servicio estaba dividido en departamentos: Adultos, Niños, Adolescentes, Psiquiatría Social. Este último adquirió suma importancia desde su creación el 1º de agosto de 1969 hasta el golpe del ’76. Estuvo formado predominantemente por egresados de la carrera de Psicología y orientado hacia el trabajo comunitario, con un enfoque que hizo eje en la formación de agentes sanitarios en el entronque con la comunidad y que nosotros conoceríamos a partir del año 84.

Desde este departamento es desde donde surgen las principales críticas a la conducción y al psicoanálisis y es desde donde la politización adquiere mayor virulencia. Tuvo evidentemente como antecedente la Escuela de Psiquiatría Social de Pichon Rivière de 1953. Es desde la creación misma de este Departamento no en 1969 como figura en las Jornadas sino antes, dos años antes cuando se comienzan a plantear disidencias. A raíz de su radical oposición a la aceptación de un subsidio de la Fundación Ford, se generan renuncias masivas y se provoca un verdadero cisma.

Así como a los lacanianos se los acusaba en las jornadas de colaboracionistas, a los psicólogos se los acusaba entonces de izquierdistas infiltrados que provocaron el cisma. El mal, lo raro, lo distinto es puesto afuera y se puede así, con lo que queda hablar de una identidad institucional. Siguieron la aceptación del subsidio y el viaje de perfeccionamiento del que va a ser jefe del Departamento a EEUU.

El problema con el Lanús, con el Hospital General y con su equipo es que no se puede ser ecléctico sin consecuencias. Tampoco se puede hacer política en el terreno de la práctica psicoanalítica sin consecuencias. Porque Goldemberg fue nombrado director del equipo durante el gobierno de facto, pasó por otro gobierno de facto en el cual le ofrecieron otros cargos además del de director; se fue del equipo cuando estaba en ebullición un nuevo período democrático y retorna como consultor de la OMS en el gobierno de Raúl Alfonsín en 1983, para hacer un diagnóstico de la salud mental. Es así que uno de los oradores puede decir en las Jornadas que "están hermanados en el deseo de curar" 65. La hermandad es puesta de relieve en otras oportunidades, lo mismo que la figura de Goldemberg -olvidando antiguos cuestionamientos- como el padre de todas las generaciones. Hay entonces mito del origen a través del cual establecer identidades en las que se excluye lo "otro". Pero si el texto de Visakovsky tiene alguna particularidad es que nos permite a través de él encontrar que lo que esta genealogía establece es la discordancia y lo discontinuo.

Citando a Foucault decimos con él que: "Uno quiere creer que en su comienzo las cosas eran perfectas; que salieron resplandecientes de las manos del creador, o en la luz sin sombra del primer amanecer. El origen siempre está antes que la caída, antes que el cuerpo, antes que el mundo y el tiempo; está del lado de los dioses, y al narrarlo siempre se canta una teogonía. Pero el comienzo histórico es bajo. No en el sentido modesto o discreto (...) sino de irrisorio, irónico, el apropiado para deshacer cualquier vanidad" 66

Otro problema que se vislumbra es que el psicoanálisis es tomado como técnica junto a otras en las que puede caber hasta el electroshock. Y es realmente un escollo cuando se trabaja en el ámbito de la salud. La generación del Lanús se reconoce perteneciendo al ámbito de la salud pública ¿cómo hace un psicoanalista, un equipo de trabajo que inserta su tarea en el psicoanálisis, no como por allí dice el autor de esta obra, para seguir siendo puros, sino para no caer en el campo de la norma? Es difícil; siempre está presente la dupla salud/enfermedad, la peligrosidad de un sujeto que la justicia pide que el psi dictamine, las posibilidades intelectuales o la adaptación que pide el maestro, etc. Ni hablar de con qué lectura y con qué postura se dirige a trabajar en/con la comunidad. Es difícil sin una permanente puesta en cuestión de lo normativo en permanente contradicción con el trabajo caso a caso.

Otra dificultad que presentó el Lanús es que los psicoanalistas iban desde afuera de la institución, invitados por Goldemberg (José Bleger, Fernando Ulloa, David Liberman) en posición entonces de quien tiene algo para dar: a dictar cursos y hacer supervisiones. Si así era entendido la formación analítica habría que ver qué relación con el resto del hospital pudieron desarrollar.

El Lanús se presenta por otra parte a sí mismo y a los otros como siendo el que puede romper con la tradición psiquiátrica. Sin embargo, no fue tan así. En realidad la psiquiatría argentina había partido del positivismo que imperó entre 1880 y 1910, el alienismo que fue el que creó los grandes manicomios, el higienismo que surge contemporáneamente y que patologiza el desajuste social y ya venían despuntando, a partir del alarmante crecimiento poblacional en los hospicios, la atención ambulatoria, alrededor de los años 20 y una apertura hacia la psicoterapia, representado por el movimiento de higiene mental. Tal el caso de Gonzalo Boch en el Hospicio de las Mercedes en donde trabajó Pichon Rivière y donde también se formó Goldemberg que allí conoce y recibe influencia de él. Goldemberg formó parte de ese movimiento. El Ministro de Salud de Perón, Ramón Carrillo también, y durante su gestión ya había propuesto las camas anexas a hospitales generales para enfermos mentales hasta llegar a la supresión de los hospicios. En definitiva, se trataba de algo que venía en camino y que respondía a determinada coyuntura social, política y económica que así respondía.

Agreguemos que cuando Goldemberg es asesor durante el gobierno de Alfonsín, Vicente Galli, presentado como medico psicoanalista y otro de los integrantes del Lanús, es Director Nacional de Salud Mental. ¿Cómo ser psicoanalista y funcionario gubernamental? ¿cómo criticar una política de salud desde ese lugar? Sabemos que este Plan Nacional de Salud Mental tuvo sus aciertos y sus desaciertos y también que a pesar de su costado positivo en cuanto a la organización de los hospitales, la cabida que se dio a todas las profesiones en igualdad de condiciones que el psiquiatra, a la proliferación de equipos, residencias multidisciplinarias, fue restando lugar poco a poco a la libre creatividad de los servicios, a la descentralización de la formación y al trabajo psicoanalítico, porque sus lineamientos tenían que ver con epidemiología, atención primaria en salud, niveles de prevención, lugar común a donde tenía que remitirse todo aquel que trabajaba en los hospitales.

Uno de los expositores reconoce tener poco conocimiento de lo que esta pasando a la fecha de las Jornadas, de cómo se organizan las residencias. Hablan de que en los últimos 10 años hay un pensamiento hegemónico en el servicio representado por los lacanianos que a su vez han sostenido como prestigioso y serio la formación y la práctica del servicio, pero precisamente esos últimos 10 años han sido prácticamente vividos dentro del marco democrático del país y bajo la égida de la Dirección de Salud Mental. Todas estas divergencias no hacen sino demostrar que no encontramos más que disparidades, desidentidades, discordancia. De todas maneras las críticas que realizan a "lo lacaniano" en el hospital, no deja de ser interesante: quedarse esperando la demanda, la acusación que desde esa posición hacen al discurso médico como dogmático y hegemónico, que es leída como actitud de soberbia, al no poner en cuestión qué tipo de discurso están ellos sosteniendo de esa manera y en esa institución.

Baremblit desde una posición diferente dijo:

"Al ausentarme por esta situación –Dictadura Militar- de la función de jefatura, hubo quienes continuaron la tarea en medio de circunstancias donde la violencia y la muerte dominaban el panorama nacional (...)

(...) Memoria y reconocimiento para los que supieron no irse del país, a los que pudieron no marcharse, a los que no quisieron ni necesitaron hacerlo.

(...) Hemos tratado y considerado siempre con especialísimo respeto a aquellos que lograron seguir en el país respetando sus propias ideas, silenciando su palabra pero sin detener su pensamiento." 67

Dijimos que las nuevas camadas responden a lo que se dice en las Jornadas. La generación más joven del Lanús, que en su mayoría se consideraban lacanianos, soportaron durante las Jornadas junto a los conductores del Servicio en ese momento, la acusación de cómplices del Régimen militar.

"Las Jornadas de 1992 fueron, en parte, el escenario de una batalla en torno a la naturaleza del lacanismo en la Argentina" 68.

Las acusaciones de los antiguos integrantes del Lanús versaban sobre el discurso hegemónico de los lacanianos, vinculados al terrorismo de Estado del 76 y la ruptura del supuesto "pluralismo" que había caracterizado al Servicio. Los lacanianos acusaban a los antilacanianos de una posición medico hegemónica. En definitiva los de uno y otro bando no podían no asociar política a la práctica, cosa que estuvo desde la raíz misma del Servicio, autoconsiderándose pluralista y "progresista" y manteniendo contradictoriamente una firme relación con el poder político hasta llegar a ocupar cargos en el mismo.

Continuando con su análisis de esta situación Visakovsky agrega:

"Al recaer las sospechas no sobre conductas probatorias –y aún más, hasta desinteresándose por ellas- sino sobre el enfoque teórico-clínico, todo el lacanismo era objeto de una acusación ideológico-política. La naturaleza de las acusaciones y sus alcances masivos ponían en evidencia un proceso de demonización al que fue sometido el lacanismo, una imputación de malignidad que exige su denuncia y control mediante procedimientos de separación (Feuchatwang 2000:60) basados, entre otros aspectos, en el rumor y la difamación (Taussig 1987)" 69.

Ambas posiciones durante las Jornadas –y no solamente- acallaban, como bien señala el autor, el hecho de que la entrada de Lacan en Argentina estuvo ligado a otros acontecimientos bastante antes del golpe de estado del ’76, a partir por un lado de un grupo de intelectuales, provenientes del campo de la filosofía y de la literatura fundamentalmente 70 y de las nuevas camadas de psicólogos y médicos que no encontraban acogida en la APA, ya sea por lo piramidal de su estructura o por la teoría y la práctica que sostenían dicha estructura. Los grupos Plataforma y Documento, como bien señala el propio Rodrigué, "pusieron el huevito" de movilizar y cuestionar la estructura estanca de la IPA compartida por la APA, pero "Lacan se lo comió" al cuestionar, desde los fundamentos mismos del psicoanálisis al mismo tiempo, esa práctica y esa teoría. Tampoco se hizo referencia a lo mucho que estuvo asociado la entrada de Lacan a Althusser.

Bajo el título la genealogía restaurada, aparece el cuestionamiento de la interpretación generacional y no genealógica en la óptica aparentemente conmemorativa del Lanús. Las letras desparramadas en nuestro panel ese último día de seminario están sacadas de allí.

Hacia el final del segundo día en efecto, se hizo llegar a la mesa un papelito donde decía que al otro día se iba a saber la verdad. Y la verdad tuvo estructura de ficción: Un coro vestido con blancos guardapolvos y con cánticos bastante decidores, una farsa a la manera de coro griego, desmitificó todo lo que hasta ese momento los organizadores se habían encargado de mistificar.

A partir de una comedia de enredos escenificada por los jóvenes del nuevo servicio, comienza la desacralización del Lanús. Jugando con los distintos nombres que tanto el Hospital como el Servicio se daba, cuestionan a través de la farsa, parodia o bufonada, un marco que hasta ese momento parecía inquebrantable y solemne y que servía para tapar las incongruencias y las disonancias que conformaron al Servicio. Juegos semánticos, significados que se deslizaban, equívocos, usando a manera de jingles la música de canciones conocidas y cuya asociación con las nuevas letras creadas por ellos, aumentaban el efecto de chiste 71.

El Lanús pone en evidencia por un lado, el ámbito desde ya variado y contradictorio, que le dio cabida a la enseñanza de Lacan en Argentina, que surge al margen de la APA, al margen que la misma APA colocaba, viniendo desde un sector de la intelectualidad no asociada directamente al psicoanálisis. También y al mismo tiempo, al ubicarse desde ese margen en grupos de estudio "sospechosos" para las instituciones de todo tipo, que funcionaron mucho antes de la Dictadura Militar del ’76 hasta la fundación en 1974 de la EFBA. Esa misma marginalidad sin embargo, había ganado a los jóvenes médicos y psicólogos que ocuparon el espacio institucional de los Hospitales durante esos oscuros años, marginales ellos también de la "gloria revolucionaria" de tiempos pasados y luego marginales de "los buenos tiempos por venir" 72.

 

Capítulo V

Entretejiendo lo que había sido puesto sobre el tapete durante el resto del seminario, se siguen las voces y los diálogos en esa última noche. Otra de sus voces trae la de Didier Eribon:

"El psicoanálisis parece atravesar una crisis, provocada por las nuevas cuestiones que le son dirigidas. Y la intensificación de esta crisis no podrá tener sino efectos benéficos.

Se puede seguramente pensar que el encuentro inevitable del psicoanálisis o al menos de psicoanalistas, (...) con los nuevos pacientes y los nuevos problemas que ellos aportan sobre la escena analítica, hará trastornar a la práctica clínica. Y en consecuencia, a la doctrina misma , que se presenta siempre como inseparable de la experiencia de la cura" 73.

Esta crisis parece que no sólo nos atraviesa ahora, sino que está presente desde el mismo momento en que se intentó la institucionalización de la reunión de analistas. La voz que traía a Eribon sostiene que ojalá que la crisis se mantenga para no instituir nada.

Si el edificio es el caso a caso del método, la teoría queda fuera y solo cobra sentido a partir del mismo. Quiere esto decir que las cuestiones que se le plantean al psicoanálisis, que ciertamente no merecen el apelativo de nuevas, es decir, todas las cuestiones que cada caso plantea en cada psicoanálisis, debería poner en permanente crisis al psicoanálisis. La práctica psicoanalítica es una practica trastornada, porque es otra con cada caso. No hay reglamentos.

El psicoanálisis hunde sus raíces en lo que con Bataille se puede denominar "la materia baja" , que por desconocido o peligroso es puesto fuera de lo que se denomina "mundo homogéneo". Esa es su estofa. Heterogénea, como los productos excrementicios, algunas partes del cuerpo, palabras o actos de valor erótico, los sueños, la locura. Efímero.

El hecho de que las producciones y los actos psicoanalíticos no estén a la altura de las circunstancias de lo que le es dirigido, no ahora sino desde siempre, debe tener que ver con las rigidificaciones y la falta de cuestionamientos que la institucionalización del psicoanálisis viene a provocar. Intitucionalización que no encontramos solamente en la IPA, sino también en la gran mayoría de las reuniones de analistas. Ahora bien, si la idea es que hay nuevas cuestiones, ¿quiere esto decir que los psicoanalistas a través de lo que dicen o escriben dejan traslucir que se han quedado en viejas cuestiones con lo cual estarían absolutamente lejos de lo que el psicoanálisis, con Freud, con Lacan plantea a través de su método?

En este rumbo en el que tratamos de despejar lo que hace a la transmisión del psicoanálisis aparece así en primer término la cuestión de qué tiene que ver la enseñanza con el psicoanálisis. Pichon Riviére terminó hablando de didáctica que nada tiene que ver con el psicoanálisis. Podemos acotar que la enseñanza como muchas otras cosas se oficializa y se centraliza en el siglo XVIII. Antes de esa fecha era otra cosa, en la antigüedad estaba más ligada al acontecimiento del encuentro, al otium.

Si tomamos nota de que acto seguido de la disolución practicada por Lacan de la École Freudienne de Paris se produce una dispersión de grupos que no aceptan la propuesta de Lacan de sumarse a la Cause Freudienne y con nombres similares se ponen en marcha. Si tenemos en cuenta que la dis-solución se suponía que debía tener un efecto; que Lacan estaba advertido que había unos cuantos que no seguirían. Si nos podemos preguntar después de esto qué efecto habrá tenido que sea el mismo Lacan el que disuelve y da la solución: ¡únanse a la Causa freudienne! Entonces, esto ¿obturó otras posibilidades?. Porque al dar él una solución, la dis-solución en cuanto a disolvente de identidad es taponada por una solución apresurada: yo estoy con Miller, yo no pero me adjudico entonces el freudiano, mi "grupo" va a ser el freudiano, yo denuncio, etc, etc. Y lo identitario está de nuevo planteado.

Jacques-Alain Miller recientemente decide hacer público un conflicto con una editorial psicoanalítica, que no quiere publicar su derecho a réplica y de hecho, se hace un público con este mismo acto. Abre momentáneamente lo que Lacan cerró precisamente al dejarlo a cargo de su herencia, (no de la ècole de la cause que es otra cosa que la Cause freudienne).

Esto me ha permitido volver sobre lo que tenía por demasiado cerrado y dado. El problema que Miller reabre luego de tantos años de silencio, no sólo de él, aclaremos, nos toca a nosotros, nos ubica en esta trama o como quiere Marcelo Izaguirre en el revés de esta trama.

Las cartas de Miller en Paris forman parte del "nuevo" 74 paisaje psicoanalítico y, aunque quiere ser un "problema francés", en psicoanálisis, si esto es una muestra más de lo poco que estos "nuevos" paisajes tienen que ver con el mismo, no hay territorialidad. Aclaremos: está entonces el "problema francés" que se prolonga por medio siglo, que es un problema de la institución del psicoanálisis, en este caso las dos representantes de la IPA en suelo francés, en torno a la transmisión del psicoanálisis propuesto y llevado a cabo por Lacan.

Como consecuencia de ese problema, hubo un hecho que se hace evidente en esas cartas: que Jaques-Alain Miller hizo pie -en todos los sentidos de la palabra- en Argentina hace ya 20 años.

German García decía en el reportaje de Acheronta :

"Yo creo que la piedra en el zapato que es la presencia de Miller acá, es muy interesante, por muchísimas razones. Entre ellas, por ejemplo, si no somos la policía (que podría decirle a Miller " a ver sus documentos") ¿por qué una persona que hace 20 años que enseña acá no es parte del psicoanálisis argentino? ¿acaso porque no es un "verdadero" argentino, no es de nuestra aristocracia? ¿por qué no es parte del psicoanálisis argentino? Analizó a un montón de argentinos, formó a un montón de argentinos, publicó un montón de libros que los demás leen.

(...) En Francia no publicó libros. Lo explica en una de las cartas. Publicó artículos, pero no libros"75.

Seguramente la producción de J. A. Miller no es del psicoanálisis argentino por muchas razones, una de ellas, porque publicar en otro país y analizar gente de otro país, en otro país, cuando la organización creada es mundial, no quiere decir absolutamente nada. Además ¿qué sería eso? Por qué sería Miller una piedra en el zapato acá, qué produjo de cismático la enseñanza de Miller para que sea una piedra en el zapato?

Pero el "problema francés" nos toca porque está en juego la transmisión del psicoanálisis por el bies de la política.

¿Qué es lo que reabre Miller? A través de sus 6 Cartas a la Opinión Ilustrada que van desde el 3 de septiembre – o sea días antes del aniversario nº 20 de la muerte de Lacan- al 13 de noviembre de 2001, va cambiando su tono a medida que las respuestas recibidas hacen su efecto en él, desde la "cólera del yerno de Lacan" a otro lugar y a un llamado. La cólera del yerno grita a los parisinos que el mundo entero tiene otra postura con respecto a Lacan y su enseñanza y para reafirmarlo habla de Argentina 76 –y zona de influencia entre la que se cuenta también España-.

Pero J-A Miller dice algunas cosas interesantes que ojalá fueran tomadas por él mismo, por la gente que forma parte de su institución y por otras a quienes la "apertura" de Miller les ha conmocionado.

Afirma haber creado la Asociación Mundial de Psicoanálisis como parodia de la IPA. Y aquí el hecho resulta ponernos en el tono que venimos sosteniendo en nuestro canto con respecto a la "institución" para el psicoanálisis, sólo que, es necesario decir que habría que ver si los miembros de la AMP, si todos sus miembros, están al corriente de que es una parodia lo que están practicando y están sacando sus consecuencias de ello. De todas formas hacia el final de la última carta propone dejar caer está parodia, ya vamos a ver cómo.

Para rubricar lo que dice manifiesta que su homenaje a Lacan lo realiza en un Congreso de la AMP en Buenos Aires donde participan los dos presidentes de las sociedades locales que pertenecen a la IPA. En un párrafo de su 2º carta dice "ante la opinión ilustrada de Francia, de la Argentina, de Brasil y de otros sitios, acuso a los señores Denis y Diatkine de haber hecho excluir a Lacan en 1963" 77

El enojo de Miller sobrevino, como decíamos, al no ser publicada una carta de réplica ante un artículo aparecido en la revista de una de las dos sociedades parisinas integrantes de la Internacional. Los ipeístas franceses apuntan, dice, a la ortopraxia ya que la ortodoxia que sostenía la internacional y por la cual fue creada, ya hacía rato que había sido barrida por Melanie Klein –gracias entre otras cosas, dice, al peso adquirido en América Latina-. La ortopraxia es lo que quieren salvar al criticar al lacanismo. La IPA post kleiniana está asentada en el estándar. Pero no se dan cuenta que al mismo tiempo vuelven a poner sobre el tapete la problemática de la enseñanza y la transmisión del psicoanálisis. Digo vuelven porque ya Lacan lo puso en juego desde 1953 y más fuertemente desde 1963 cuando lo excomulgan de la IPA, en definitiva están cuestionando fundamentalmente el pase y también, la forma de selección de candidatos, la enseñanza, etc.

Esa época de la vida de Miller, yerno de Lacan, con este acto de la revista de la filial parisina de la Internacional, según sus palabras, "había concluído". Esa época de arrumbamiento en la École de la Cause Freudienne. Y había concluído cuando esta problemática de la transmisión se puso de nuevo en cuestión por Denis y Diatkine.

Una de las tempranas respuestas que recibe Miller a sus primeras cartas es la invitación de Eric Porge a una jornada que organiza con motivo de la presentación de la revista Essaim. Miller se refiere entonces a las ediciones: Una, la de él –de los seminarios de Lacan-; otra: la que puede salir –hasta ahora no ha ocurrido, de manera autorizada, se entiende- con las notas dactilografiadas de los mismos, una verdadera edición pirata oficial, y por último, su propuesta actual, "hecha por todos" como la poesía que quería Lautréamont. Acto seguido, comienza su tono absolutamente lautréamoniano 78: aboga por una comunidad inconfesada, dice, de los que amaron a Lacan, una comunidad no toda, sin ternura, una comunidad a la que plantea como no siendo un conjunto, ni una asociación, no tiene miembros, una comunidad que cuente con los "mejores conocedores del mundo del seminario de Lacan", que forman una Academia no constituida y no constituible. Una ironía. Habla de una academia de sabios que él funda porque se había fundado contra el yerno de Lacan.

Yo no se que habrá hablado personalmente con algunos de los que estaban presentes en esta jornada, pero lo que está escrito, su tono, su manera de hablar de "sabidurías", de lo no constituible de algo semejante, no se puede pensar que la propuesta pasaría por algo así: reunión de los grandes sabios lacanianos. Una Academia lacaniana que como Joyce quiso, mantenga ocupada por 300 años a la Universidad del futuro, o en este caso a los lacanianos del futuro. ¿qué tono está usando Miller acá frente a ese público?

Otro encuentro, el 25 de octubre, que convocó esta vez el Campo Freudiano y que Miller llamó "Hacia la reunificación del movimiento psicoanalítico" da origen a la sexta y última carta. Comienza su exposición hablando del Uno provocador del título:

"El Uno del que hablo no es el Uno que salta a la vista, el Uno compacto y que se cree indivisible, que surge en la mañana, en el origen, con su frescura natural. El Uno del que hablo es el Uno de la noche, el Uno del come back, lleno de costurones, rasgado, desvencijado, desencantado, el Uno que se fracturó, despedazó, dispersó, y que vuelve rendido a anudarse a sí mismo, lleno de uso y razón, instruido y transformado por su atravesamiento de lo múltiple" 80.

Miller agrega que hay el Uno unificante y el Uno del corte que es el que está haciendo en acto esa noche, el uno singular anormal que desde la paradoja de Russell se separó para siempre de la totalidad. Dice además que si Freud eligió la palabra movimiento para el psicoanálisis ese Uno no se deja atrapar por el todo.

Surge otra vez, está vez saliendo por la boca de Miller, la parodia:

"en el momento de fundar la AMP lo dije, pensé en la IPA, la parodié".

Hace todo un análisis de la creación de la institución psicoanalítica por Freud y los que lo siguieron como una iglesia, los términos que usaron para referirse a ello: "cuartel general", "destierro solemne" que, hasta Lacan, bregó por mantener a la IPA como única institución psicoanalítica, sostenida por todos, porque los que eran "desterrados" no sustentaron el psicoanálisis. Hasta que Lacan toma su lugar, llama a este acto, no destierro, sino "Excomunión" y deja a cielo abierto el carácter de iglesia. ¿Cuál es finalmente la propuesta de Miller? Esta:

"Puedo decir ahora de qué naturaleza es la reunificación del movimiento psicoanalítico que está en curso.

Es una reunificación por fragmentación.

No se trata de que los fragmentos se junten para formar de nuevo un leviatán según el modelo de la IPA –Freud o de la IPA-Hartmann. No, la fragmentación es en sí misma la forma bajo la cual el movimiento psicoanalítico se reunifica.

Se reunifica disyunto de las organizaciones y de su lógica totalitaria. Se reunifica más allá del Edipo, según la lógica que Lacan llamó no-todo.

Esta lógica determina una reunificación de un estilo inédito: es disgregada (sin reencuentros, la dispersión), esporádica (sin permanencia, encuentros), aleatoria (nunca se sabe lo que pasará después) y serial (los encuentros constituyen una serie). Tiene intérpretes, no tiene jefe, es acéfala.

Ningún cuerpo glorioso surtirá al final: no hay que esperar ninguna resurrección, ningún triunfo. Para decirlo con Corneille

Tal es la ley del Cielo, cuya sabia equidad siembra en el universo esta diversidad" 82.

Lamentablemente, hace algunos años ya de estas cartas, y nada parecido ha sucedido. La Asociación Mundial, sigue funcionando y más que parodia parece una copia "alcanzada" de la IPA y los demás grupos lacanianos siguen como grupos. No se nota en el paisaje realmente nada nuevo, ningún uno del corte que trascienda como tal.

 

CAPITULO VI

Una de las voces recoge la palabra Parodia, que se soltaba de la mano del escrito de Miller:

Canto de lado, contracanto o contrapunto.(...) La reescritura de un texto, introduciendo cambios en el léxico, haciendo desplazamientos metafóricos o metonímicos, es en sí misma una forma de parodia, como lo es la tan popular costumbre de deformar refranes.

Ironía y parodia van unidas. El cuento de Jorge Luis Borges Pierre Ménard, autor del Quijote es una demostración por el absurdo de que la reescritura de un texto, aun sin modificaciones, supone que el original no volverá a ser el que era. La parodia sería, en definitiva, una forma de la intertextualidad.83

La voz, joven, nos recuerda que en la Universidad uno cree que las cosas son así, que transmite las cosas como verdad absoluta, sin cuestionamientos. Cuestionar al texto, eso nunca sucede. Ahora uno podría tomar su verdad absoluta con mucha ironía. Parodiarla de tal manera de sacar a luz sus propios contrasentidos.

Otra voz trae inmediatamente la de German García:

"Para escapar por igual de la sensatez médica como de la comprensión psicológica, Masotta funda la Escuela en la parodia. Hay que detenerse en esta palabra: parodiar. Poner en ridículo la Cosa Nostra puede ser una manera de abrir en las "representaciones" de la falta el gusano de la Causa, aquello que hace que nadie pueda ser causa de sí.

La paráfrasis (esta diferencia no vale más de lo que dice) se conforma con reproducir un texto mediante un desplazamiento, mientras la parodia se sostiene sobre la tensión de una escisión imposible de borrar, imposible de aceptar. 85"

Seguimos registrando este hilo conductor y haciéndolo nuestro. El párrafo que extrajimos del texto de García esta en consonancia con lo que ya veníamos aislando en relación a la parodia. Lo tomamos entonces para seguir armando esta partitura, siempre inconclusa siempre cuestionadora en la que la transmisión, la enseñanza y la comunidad de analistas es su tema principal. Está también en consonancia con la manera que los jóvenes del Lanús dieron vuelta e inventaron otro Lanús, que el resto se proponía enterrar para que todo quedara sin máculas.

Sin embargo, es necesario decir que estas fundaciones supuestamente parodiadas como quieren German García, J-A Miller y como veremos también Masotta no sostuvieron ese carácter y más aún, terminaron siendo un mal chiste donde el cuentista queda atrapado teniendo que aclarar su significado. Por lo tanto: si hubiesen sido parodias sostenidas, ya hubiese caído en cada caso lo institucional instituido cuestionado en la parodia y no se tendría que alguna vez fue pensada la fundación como tal.

¿En qué contexto lo dijo Garcia? En la Revista de la Escuela Freudiana de la Argentina Renovación del pacto: Homenaje a Oscar Masotta.

En primera página de esa revista figura la Presentación escrita por Oscar Masotta el 13 de julio de 1979, poco antes de su muerte. En uno de sus primeros párrafos dice:

"No sería fructífero preguntarse –para nosotros- ¿qué es un psicoanalista para Freud y Breuer en tiempos de Freud y Breuer, para los clásicos en tiempo de los clásicos, qué en los años cincuenta, o qué para nuestro tiempo, los tiempos de Lacan?

¿Hay psicoanalistas "lacanianos"? ¿Qué es un psicoanalista lacaniano? Contestaré que sí y definiré a la Escuela Freudiana de la Argentina como el producto, como el efecto de una cierta experiencia bruta, discreta, burbujeante de algún tipo de esa especie. Se puede decir que hasta cierto punto Freud se desentendió de la Institución psicoanalítica (hacía otras cosas: repartía anillos, hablaba de "la causa"); se puede decir que sus discípulos que fueron ellos quienes convirtieron las dificultades de la teoría, lo mal entendido y lo jamás discutido, en ese aparato perentorio, inamovible, burocratizante, que se llama I.P.A.; se puede decir que los psicoanalistas de los años cincuenta discutieron la contratransferencia imbuidos por la idea de que ahí residía el ochenta por ciento del secreto del psicoanálisis. ¿Pero no se puede decir de los años sesenta y setenta que ellos entronizan ese bombardeo a la institución oficial que se llama Jacques Lacan? Pues bien, porque hay que decirlo así: bombardeo a la institución oficial, ¿No se ha comprendido aún que hablar en términos de "vuelta a Freud" no fue ni es más que puro eufemismo? ¿Quién puede no volver a Freud? Hay gente que está segura de que no estuvo en otro lugar" 86

Masotta acaba de fundar entonces, con parte de su grupo que lo siguió, una nueva escuela. Ya no la de Buenos Aires, ya no iba más, sino la de la Argentina. Esta última no surge como una acogida a nuevos miembros de otras provincias distinta de la de Buenos Aires. Los hubo. Pero surge como escisión, ruptura, disolución de la de Buenos Aires.

Otra voz nos recuerda otro párrafo de esa Presentación que sigue el tono en el que venimos cantando:

"-hemos aprendido que nuestro estilo de parodia, el que nos acompañaba hasta 1974 no era sino función de problemas valederos y verdaderos que habitan al psicoanálisis como teoría que se alimenta en la práctica que engendra;

-hemos aprendido que la fundación en 1974 fue una manera de acercarnos y decidir tímidamente sobre estas verdades en cambio cuya experiencia sólo arañábamos;

-hemos aprendido que también podíamos parodiar* la experiencia lacaniana real, parodiar una École;

-hemos aprendido que entre tanto habíamos aprendido a hacernos escuchar; que éramos más; que parodia* y comedia habían terminado por trazar el sendero de una experiencia que era nuestra y original;

-hemos aprendido finalmente la experiencia de la escisión. La más rica tal vez, ya que nos devolvía a la verdad que estaba en juego en nuestro propio punto de partida, aquélla que soslayábamos sin saberlo, la que con orgullo parodiamos. ¿qué es un psicoanalista lacaniano? ¿pero es que el salvajismo de esta pregunta tiene algún sentido?

-hemos aprendido que los principios que la práctica psicoanalítica engendra pueden ser reunidos bajo el nombre de "Escuela" y que hay una ética de tal reunión de miembros y de emergencia de tal forma de institución. Las escisiones son positivas, son "cortes". No habría habido Jacques Lacan sin la famosa escisión de 1953 No habrá de haber esta ratificación de nuestra historia sin este corte que debe ser leído en términos de ética y que convierte a la antigua "de Buenos Aires" en Escuela Freudiana de la Argentina" 88.

Masotta dice claramente que el estilo de parodia los acompañó hasta 1974. fecha en que el Grupo Lacaniano de Buenos Aires dejo de existir para dar paso a la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires . En ese momento se lanzaron a parodiar una École. Después del camino recorrido por las instituciones psicoanalíticas incluida la École, que también encontró la escisión, no la dis-solución como la plantea Ulloa, podemos afirmar que el paso dado fue apresurado y que ello no fue sin consecuencias.

El Grupo Lacaniano de Buenos Aires precedió a la formación de la Escuela y su aparición ocurrió muy temprano, 1966, tomando en cuenta que la excomunión de Lacan fue en 1964 y de ese año la École Freudienne de Paris.

"A partir de los cursos que Oscar Masotta dictó en el Centro de Estudios Superiores de Arte, dependiente del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires en 1966, se formó un grupo de estudio que pronto habría de reducirse en su número de integrantes y haría más precisos sus objetivos: estudiar Freud y Lacan y hacerse cargo de las consecuencias de esa empresa. Éramos inverosímiles: fuera de toda forma de burocracia conocida, de origen equívoco, con una convicción irrazonable y de una alegría escandalosa; nos llamábamos –casi entre nosotros- "Grupo Lacaniano de Buenos Aires" (Oscar Masotta, Jorge Jinkis, Mario Levín, Arturo Lopez Guerrero). Muy cerca nuestro, Diana Machiavello y Rithée Cevasco. 89"

En una disertación de German García del 1º de abril de 1977 que titula De la Parodia al malestar, y que figura en la revista homenaje a Oscar Masotta de la Escuela Freudiana de la Argentina, ubica su dicho como parodia de relación de acontecimientos que son discursos. Va a desplegar la presentación que Masotta hace ante la École Freudienne de Paris diciendo que el nombre de Pichon Rivière allí es de una eficacia retroactiva porque supone que no hay fundación, ni tampoco origen. Marca con esto que no existe iniciación. Habría que ver que entendieron en Paris de esto porque según Nasio, Lacan estaba muy enojado y le dio a leer lo que Masotta quería presentar. Al leerlo, Nasio advierte que no nombraba ni una sola vez a Lacan. Luego Garcia pasa revista por el texto sobre Arlt. Masotta se hace así en Paris, transmisor de unos hombres y unas historias.

"Comienza entonces con un pacto de estudio –dice Masotta- el tramo que conduciría finalmente a la Escuela Freudiana de Buenos Aires. El grupo no habría de ser pago. Ellos eran Arturo Lopez Guerrero, Jorge Jinkis y Mario Levin. Más tarde se uniría Juan David Nasio, un miembro actual de la EFP. En abril de 1969 parodiamos los encuentros de Freud y Fliess –se refiere al Primer Congreso- "Aquel pacto de estudio y esa parodia son la primera constitución de la Escuela" 91.

Se puede pensar que ese primer grupo de estudio tuvo ese carácter. También nosotros podemos tomar a las dos escuelas, las de Buenos Aires y la de la Argentina como una parodia. Tomarlas nosotros, porque evidentemente la mayoría de sus miembros, sino todos, creyeron en el origen. Hay el origen heroico. Lacan, Masotta. La École Freudienne de Paris, la Escuela Freudiana de Buenos Aires, etc, etc. De un lado y del otro del Atlántico. Y entonces qué muestran. ¿La École Freudienne de Paris ya no volverá a ser lo que era con estas fundaciones, que se quisieron desde el vamos lacanianas? ¿qué les queda para lo que siguió? ¿qué nos queda después de esta lectura?.

Masotta en definitiva presenta así a la escuela ante la École Freudienne de Paris: Empezar por el principio, es una manera de fecharlo:

"Que deba yo relatar ante la École Freudienne sobre los caminos que condujeron a la reciente fundación de una humilde homónima, no es tal vez sino la vuelta, que yo mismo me había deparado, pero que tiene que ver por lo menos con el resultado del trabajo y el ejercicio de una lectura. (...) ¿Debía yo exponer la historia del movimiento psicoanalítico en Argentina o la brevísima historia de la institución que mi palabra aquí representa? Y si optaba por lo primero, ¿cómo interpretar el término "historia" en un momento en que en la Argentina ella no se piensa sino que se hace, a empellones sangrientos? ¿ O debería declarar mi credo ideológico, y utilizándolo como perspectiva, ajusticiar en su conjunto... a quienes?

Se en todo caso lo que no haré: tomar el partido de ninguna objetividad. Tampoco contaré la historia de la institución oficial, o lo haré sólo a desgarrones y para sugerir que Lacan tiene razón: la SAMCDA (Sociedad De Asistencia Mutua Contra el Discurse Analítico). Es esta razón lacaniana la que nos impulsó a fundarnos. Sin embargo, el movimiento de esta fundación ha sido menos el resultado de una oposición que un fenómeno tangencial.

Hubo en Buenos Aires - él no ha muerto - [el texto es del año 1975 y Pichon Rivière muere en 1977] una panacea para muchas demandas de saber: mi querido doctor Pichon Rivière.. (...) El freudomarxismo fenomenológico de uno, el informacionalismo del otro, el institucionalismo de terceros, todo había partido de Pichon. Y por otras razones, o a otros niveles, también la Escuela Freudiana. Quién no recuerda cuando Pichon decía que el secreto de un esquizofrénico es aquello de lo que en la familia no se habla o que había que seguir sus pistas pero para interpretarlo como una charada? Su vida era una verdadera deriva y de alguna manera siempre se tenía que ver con ella.(...) en una época en que mi propia deriva me acerca a la suya (...) Cuando con el transcurso del tiempo Pichon lesiona seriamente su salud por un cierto abuso del alcohol y de drogas, no las pesadas ni las modernas, las de farmacia, el viejo es inhibido por la Asociación Psicoanalítica Argentina. Qué se les puede reprochar? Después de haberle ofrecido asistencia médica y psicoanalítica, qué más podían hacer? Como esas familias demasiado estructuradas, o tal vez demasiado internamente torturadas ya, a las que nada enseña la producción de un loco. 92"

El primer número de Cuadernos Sigmund Freud ve la luz con la firma de los del pacto –excepto Nasio radicado en Paris- Pero no serán los que firman el Acta de Fundación. Jinkis dice que los acuerdos alcanzados durante las discusiones no le alcanzaron para firmar. La división estuvo en el comienzo mismo de la Escuela. Pero cuando Masotta se va, afirma German García, lo buscan a Jinkis, quien pasa a formar parte, por propuesta posterior de Masotta y la aceptación del resto, de los fundadores. Esta cuestión de los fundadores, trae problemas, sin duda.

Surge la pregunta que el discurso de Masotta trae consigo –y la de Vegh, por supuesto- "¿No había entre nosotros una cuestión de trasgresión...? ¿quién es el preso que da el primer paso cuando se es hijo de la sofistiquería...?" (así se había nombrado Masotta a él mismo y a Raúl Karz, a León Roztchiner, a Raúl Schiarreta y a Gregorio Klimovsky que, frente a la pobreza de la Universidad, comandaban grupos de estudio y les vendían saber filosófico a estudiantes ávidos).

Entre los testimonios que nos brinda Acheronta con sus reportajes está precisamente el de Isidoro Vegh, uno de los protagonistas del hecho -la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires- y los acontecimientos que siguieron. Démosle además a hecho la connotación, la impronta de Masotta para saber de qué época estamos hablando. Hecho: suceso, happening. Estamos hablando de fines de los ’60 principios de los ’70. En el reportaje, Isidoro Vegh dejó abierta una pregunta. ¿Qué marca lleva en Argentina el hecho de que Lacan haya sido introducido por un, digamos, no médico, no psicólogo, no analista ? Esa pregunta la enmarcamos con esta madera que, pensamos, es de la que se sirvieron también Freud, Lacan porque es consustancial al psicoanálisis: se extrae de la poesía, del artista.

Oscar Masotta había escrito prólogos, al igual que German García – otro de los reporteados, y de los protagonistas de varios de los hechos que venimos mostrando-, a la manera de Sartre, siguiéndolo al Sartre de San Genet. García lo hace -después de haber escrito un libro que prohibieron- a un artículo de Osvaldo Lamborghini. Al igual que Sartre no elige precisamente para prologar un autor y un texto convencional. Todo lo contrario. La obra de Osvaldo Lamborghini constituye una sorprendente combinación del conde de Lautréamont, Roberto Arlt y Witold Grombowicz, además de una revisión paródica de otros autores de la literatura argentina. El artículo en cuestión de Lamborguini es El Fiord 93. Dio la casualidad, -seguramente que no- que lo que escribió Masotta en uno de los momentos más difíciles de su vida es Roberto Arlt yo mismo, influenciado por Sartre, pero también por Freud para prologar a su turno un libro de su autoría sobre Roberto Arlt.

Oscar Masotta, como decía Isidoro Vegh, es un problema. Hernan Scholten también considera un problema en la historia del psicoanálisis no tomar en cuenta la lectura de Sartre de Masotta y de los autores del movimiento fenomenológico y existencialista, al igual que su posición con respecto al marxismo. Como él revisa sólo el período que va desde 1953 a 1965 queda afuera lo que fue su lugar en la vanguardia de mediados del 60 principio del 70 en el Instituto Di Tella, a través de sus trabajos sobre semiótica, no descuidando dice Scholten, la trama económica y sociocultural de ese momento.

Lo que había dicho textualmente Vegh en su reportaje era lo siguiente:

"Hay un síntoma en la historia del psicoanálisis argentino: ¿Cómo puede ser que el primero que introdujo el pensamiento de Lacan, fue alguien que no era psicoanalista?

Que ni siquiera era analizante, porque la verdad es que Oscar se analizó algunos meses, no creo que más, y tenía sus dificultades con eso. Creo que él pudo hacerlo, primero porque era un hombre muy inteligente, con una gran cultura, y también porque no pertenecía a la IPA y no estaba habitado por esos prejuicios que a ellos les impedía siquiera acercarse al texto de Lacan". 94

Esta pregunta se puede unir a otra que Vegh le hiciera a los Manonni cuando vinieron a Argentina en 1972, reunión en la que participaron varios de la APA y sus disidentes, no tenida en cuenta por la gente del Lanús. La pregunta de Vegh a los Manonni es la siguiente:

"¿Solicita la École a los miembros que van a ser analistas o a sus miembros que se analicen o queda librado también al criterio de cada uno? 95"

Respuesta: Se puede ser miembro de la École sin ser analista. El Analista de la escuela es efecto de un análisis dirá García en el reportaje de Acheronta.

Puede ser miembro de la École quien así lo desea- dicen los Manonni. Pero para ser Analista Miembro de la École es necesario analizarse. En la pregunta hay algo de fondo que es lo que va a marcar una ruptura posterior.

Entre varios papeles y libros, tengo entre mis manos el libro de Masotta Introducción a la lectura de Jaques Lacan. El prólogo del autor lleva la fecha de 1970. Se trata del resumen de las 6 lecciones de un seminario que dio Masotta en el Instituto Torcuato Di Tella en julio/ agosto de 1969. El ejemplar que tengo en mi poder es la segunda edición del mismo que data de 1974. El seminario es sobre el seminario de Lacan La carta robada, que a su vez toma el cuento de Edgar Allan Poe. Forman parte del mismo ejemplar, un resumen de una conferencia del 18 de abril de 1969 Leer a Freud, publicado en la Revista Argentina de Psicología y un artículo publicado en Los libros en noviembre del mismo año ¿Qué es el psicoanálisis?.

Es notorio que los que colocan tardíamente la entrada de Lacan no hayan tenido noticias de toda ese movimiento que se venía gestando en torno al discurso de Lacan desde mediados de los años 60 para tomar nota de él recién en 1976.

Masotta adelantándose a la preocupación de Isidoro Vegh, escribe en ese texto :

"Con un breve seminario de seis clases sobre un seminario de Lacan sobre un cuento de Poe, una conferencia pronunciada en un instituto de música, y una nota periodística, no se puede pretender que el resultado sea un libro. (...)

(...)He aquí un ejemplar raro de esa ave vulgar, lector. Todo aquí es diferencia. Un autor sospechoso que escribe sobre temas de psicoanálisis sin ser un psicoanalista, un libro escrito en el español del Río de la Plata y que no intercambia casi una palabra en común con otros libros sobre el tema escritos en el mismo español (...)" 96.

En enero de 1970 prologa los resúmenes de Pontalis de los Seminarios V y VI de Lacan: Las Formaciones del Inconsciente y El deseo y su interpretación, en una colección que él mismo dirige en Nueva Visión; en 1978, ya en Barcelona prologa La Familia de J. Lacan. Un año antes también en Barcelona, prologa el Seminario XI de Lacan: Los Cuatro Conceptos Fundamentales que había aparecido en el 73 en París, en el que comenta las escisiones que antecedieron a la fundación de la École Freudienne de Paris. Dos años después le tocaría ser partícipe de la disolución de la Escuela Freudiana de Buenos Aires para constituir pocos días antes de su muerte la Escuela Freudiana de la Argentina. Un año después, a Lacan le correspondería otro tanto. Está en nuestros anales.

German García ha leído mi libro y a partir de criticar lo que dice Zito Lema y señalar certeramente el equívoco no inocente de fechas 97, hizo contacto conmigo y mantuvimos una corta correspondencia que después quizá porque era necesario un impasse, se detuvo. Él decía que era todo un tema hablar del estilo y entre otras cosas me recomienda un libro de Scholten que inmediatamente compré y que, según sus palabras, agrega una cantidad de información muy importante para la comprensión no solo del psicoanálisis, sino de la recepción de las ideas culturales y políticas en la década del '60. Cuando lo leí por primera vez, me decía ¿por qué me habrá recomendado precisamente este libro que por entonces recién acababa de aparecer? Después de lo trabajado, ese libro se ubica de una manera diferente.

Y no sólo está el libro de Scholten, también está el de Carlos Correas, el artículo de Sebrelli, la recopilación de artículos sobre Masotta de Izaguirre, los libros, prólogos y artículos de German García, etc para contestar esta pregunta lanzada por Isidoro Vegh. German García insiste con Masotta y no ha permitido que su trabajo muera al menos para algunos, en los sótanos de alguna librería porteña. Pero el problema es que se puede caer en fáciles crónicas necrológicas en donde el susodicho homenajeado es un ser mítico que marca el origen de algo aunque más no sea solo de una originalidad. Si tomamos en cuenta que el libro de Scholten, el de Marcelo Izaguirre, otro libro de Correas entre otros, son editados por la Colección Ánfora de Atuel que dirige German García es aún más interesante. También está el homenaje de la Escuela Freudiana de la Argentina. Toda una revista que compendia varios momentos de Masotta en relación a Lacan.

El libro de Scholten, lo mismo que el de Correas y varios de los artículos del libro de Marcelo Izaguirre nos ubican efectivamente como decíamos, en el territorio de la pregunta de Isidoro Vegh. Éste último aclaremos, viene de la medicina, para estudiar, según sus palabras psiquiatría, conoce a Bleger después a Pichon Rivière con quien se forma aún siendo estudiante hasta que lo escucha por primera vez a Masotta. El trayecto de Masotta sin lugar a dudas es absolutamente otro. Para que nosotros entendamos de lo que se trata, tanto Scholten como Correas –ambos en un estilo y un tono totalmente distintos-, lo mismo que el artículo de Sebreli, tratan fundamentalmente del " joven Masotta" – como lo nombra este último.

Los títulos de sus libros hablan de sus diferencias. El del primero Oscar Masotta y la fenomenología. Un problema en la historia del psicoanálisis es el libro de un becario-estudiante, producto de una tesis dirigida por Hugo Vezetti. El segundo La operación Masotta (cuando la muerte también fracasa) es "una biografía limitada de Masotta y aún más restringida autobiografía" y cuyo prólogo que así comenzaba finaliza así:

"Una vez, hablando él y yo de Renée Cuellar, Oscar me dijo: "Creo que es la mujer de mi vida". Yo no creo, sé que Masotta es mi hombre. Mi soledad, a la vez obligada y elegida, me ha facilitado en este libro reducir al mínimo lo meramente plausible y aprehender lo quizás a lo sumo más implausible. En esta entonación he trabajado. Nada hay que lamentar; nada hay que celebrar, Sí, en cambio, hay que inquirir cómo un amigo muerto que murió mal me llevó a escribir sobre él." 98

Dejó abierto el interrogante. Ahora que ha muerto Carlos Correas hace dos años, si él murió bien o mal o qué sería mal morir queda también abierto.

Al introducirme en La Operación Masotta tuve la sensación de estar viendo "on de road". La manera en que nos la presenta es la de tres amigos conduciéndose por la vida sin más horizonte que sus pasiones. O estar leyendo Subterráneos o Aullido o, más aún, El fiord. Porque esos tres amigos con el correr de los años, de las experiencias de vida de cada uno, no lo fueron tanto y, como duelo por el ex amigo muerto, los sobrevivientes, que ya lo habían matado, se dedican a degustarlo en respectivas frituras. Esa amistad de un camino compartido juntos termina cuando cada uno toma el suyo. Por eso es sólo on de road.

German García conoce a Correas poco antes de la aparición del libro, primero leyendo un texto suyo, Kafka y su padre. En realidad había tenido uno anterior en sus manos, La narración de la historia, que le diera a leer Masotta tempranamente, cuando se conocieron, diciéndole que estaba en la línea de El fiord de Lamborguini, cosa con la que García no acordó, en ese momento. Éste último lo recomendó a Horacio García quien finalmente publica Operación Masotta. German García, del lado del escritor suspende su juicio íntimo sobre este libro, porque encuentra que Carlos Correas "fiel a su posición, expone al Oscar Masotta que lo expone ...uno puede descubrir una dimensión que ignoraba". Y encuentra ahora un párrafo de La narración de la historia que ahora sí, 40 años después que se escribió, puede leer:

"He querido ser un hombre duro y libre. Algo así como un hombre solitario que camina por la noche: disponible y dispuesto a todo. Que va, desde luego, a su casa, pero que puede desviarse en cualquier momento hacia otra parte tal vez para siempre. Sin compromisos, sin costumbres, sin gustos, de ninguna manera típico. Que puede volverse o seguir adelante. Solamente acosado por el hambre, el sueño o la suciedad y por el miedo de que a pesar de todo pueda tener una vida. Algo que los demás pudieran mencionar como ‘la vida de...’, sin agregar nada más. Pero no sé por qué estoy diciéndote esto". 99"

En 1972 en una presentación de los Manonni que tituló Esas imbéciles moscas, Masotta decía a los visitantes que en cualquier momento se van a descubrir adentro de las paredes de la panza de algún imbécil. Sin embargo fue él el que quedó atrapado allí. También dice que la alternativa, el imbécil o el político es falsa. Y agrega:

"Si se juega a La República hay que expulsar a los poetas y desde entonces el psicoanálisis mismo-como ciencia, como práctica, como arte- ya no será posible" 100.

El "joven Masotta" que nos presenta Scholten en uno de los parámetros de su investigación es un Masotta de su tiempo, recibiendo el impacto de la lectura de los libros de Sartre en la Argentina de los años 50 y 60, coincidiendo con la postura que Michel Foucault sostiene, que no hay verdades permanentes y que estas cambian en el transcurso del tiempo. El Masotta de los años de una Argentina peronista y post peronista en relación al Sartre de la pre y post-guerra.

No nos vamos a detener en el pensamiento existencialista y en la fenomenología de Sartre cosa que sí hace Scholten. Diremos sí que uno de los artículos importantes para estos jóvenes sartreanos que fueron el trío formado por Masotta, Sebreli y Correas fue ¿qué es la literatura?, del que extraen el concepto de compromiso con respecto al rol del intelectual y la noción de situación: el escritor tiene una situación, su época; cada palabra del escritor repercute en su tiempo.

Es así que el Masotta de la critica literaria va a emplear estos parámetros: el escritor en situación, teniendo en cuenta para quién escribe y desde dónde, qué compromiso muestra, y la concepción del tiempo del autor (proyecto).

Scholten toma de Sartre un párrafo de Crítica de la razón dialéctica, además de su posición crítica con respecto al marxismo contemporáneo, sobre todo después de la invasión a Hungría, que le va a servir para analizar la posición de Masotta y sus compañeros de ruta frente al peronismo:

"Lo que hizo que saltase el envejecido marco de nuestro pensamiento fue la guerra [...] Queríamos luchar al lado de la clase obrera, comprendíamos por fin que lo concreto era la historia y la acción dialéctica" 101.

La revista Contorno en la que se nuclea y traba amistad el trío surge en 1953. La publicación sacó un total de 10 números Hay una transformación del contenido de la revista a partir del nº 7, un giro sobre sus preocupaciones políticas. En esos números están dedicados, al peronismo y al frondicismo, no como políticos, sino como eje de sus preocupaciones. Las discrepancias entre los intelectuales se hacen más profundas a partir de la caída del gobierno de Perón. En la misma Contorno se marcan diferencias entre el trío: hijos de inmigrantes y de clase media con los Viñas de raigambre familiar tradicional argentina.

En 1960 Masotta tendrá ese "crack" mental que relata en Roberto Arlt yo mismo. No debemos olvidar, si lo social juega un papel, la decepción de la caída del peronismo, el golpe y luego, lo que varios de Contorno consideran la traición del frondisismo, y al mismo tiempo, el comienzo de la nueva izquierda. En los años 60 Sartre es desplazado y se produce una nueva división de la intelectualidad: los que se van radicalizando con el transcurso de la década y los que quedan en la practica de sus distintos intereses sin radicalizarse. Masotta que siempre había tenido una lectura marxista de la realidad queda entre estos últimos. En definitiva el Masotta de los 50/60 para Scholten es un intelectual que produce inmerso en su tiempo, que transita de manera particular. El Masotta de mediados de la década del 60 tiene una actitud crítica con respecto a Sartre a partir de la incorporación de los aportes del estructuralismo.

Juan José Sebreli en El joven Masotta por su parte nos presenta así este trío del que surgió uno de los primeros lectores y transmisores de la letra de Lacan en Argentina:

"Un punto nodal en nuestras relaciones fue la participación en el grupo Contorno, 1953-55. Allí nos juntamos con Carlos Correas y constituimos sin darnos cuenta un trío que se destacaba por ser el primer y único grupo existencialista sartreano, así como una aproximación desde la izquierda al peronismo. Como si esto fuera poco se sumaba un tercer rasgo, una proclamada heterodoxia sexual con tintes genetianos, que en el caso de Masotta era tan sólo una actitud mimética. (...)

"Las pasiones, no obstante, cuanto más intensas son más fugaces; el trío estaba destinado a disolverse, y esto no sólo obedeció a motivos personales sino también históricos. La caída sin gloria del peronismo deshizo el encantamiento en que habíamos vivido. Masotta y Correas decidieron que tenían que cambiar de vida, que la marginalidad en que habían vivido ya carecía de todo sustento político 102".

Desorejado este Masotta ¿no? Y sí, un peronista pequeñoburgués, a destiempo, a contramano, como corresponde a un pequeño burgues. Un izquierdista sartreano que termina en el Di Tella, una Fundación "bancada" con capitales extranjeros y que seguramente, no solo no embromaba a nadie, sino también podía ser un divertimento exclusivo de determinado sector bienpensante. Su estructuralismo abrasador, su apasionamiento cambiante, ergo, su versatilidad. Sí, todo eso y más, para quien fuera esta figura que todos conocen como introductor del psicoanálisis de Lacan.

Esta calidad de Masotta de andar caminos y abandonarlos a poco de empezar dejando a los que pretenden seguirlo sin él, ha servido para que desde todos los ángulos no se le ahorren críticas. Pero Masotta, como la "parodia" de la nueva generación del Lanús en el homenaje nos puede devolver la peor de nuestras caras con el más mugriento de nuestros ropajes.

Carlos Correas también le asesta su golpe. Pero convengamos que luego de leer Operación Masotta no podemos dejar de tomar nota de que el gusto por la crítica mordaz, la suspensión constante del saber del otro, como así también de la impostura, era una característica de este grupo que así hizo literatura por aquellos años. Esa época en la que Sebreli reconoce su Masotta es la de la crítica literaria de éste, pero también de cartas y discusiones que los tres tenían. Críticas que transformaban el ámbito literario en un verdadero campo de batalla.

Apunta Germán García:

"Quizás entiendo mas a Miller por el lugar de donde vengo. Él viene de la filosofía. Vino de afuera y pensaron que iba a ser de pinche, que iba a ser el Sciarreta de ellos" 103.

Miller terminó haciendo pie en Argentina. Lo precedieron Masotta y su "grupo lacaniano". No debemos olvidar de paso, que uno de los didactas que alcanzara más prestigio en la institución oficial, me refiero a Racker, era filósofo.

Masotta, este hombre de por sí paródico, fue el que se ocupó de transmitir, en un primer tiempo, con su impronta, con su camino andado, el pensamiento y la experiencia de Lacan a un grupo que cada vez fue más numeroso. La presentación entonces a la EFP de la Escuela Freudiana de Buenos Aires retoma y encamina a la misma con ese paso de Masotta. Ese paso lo habrá llevado a Lacan, habrá acercado Lacan a Masotta. De esa presentación resulta que Masotta es nombrado analyste practicien de la École Freudienne de Paris. Esa marca lleva el psicoanálisis que marcha según ese paso.

Correas está lejos de Masotta cuando éste último comienza a pasar a un público sus lecturas de Lacan. No comparte este período de Masotta en todo el sentido de la palabra. Sebreli mucho menos. Pero Correas dice haberse llegado por la Escuela en momentos en que los discípulos de Masotta se disputan entre ellos su legado antes de que se produzca su muerte biológica, porque, enfatiza Correas, ya lo habían matado.

El caso es que una vez que Masotta se va de Argentina ya no son tan fáciles las relaciones entre sus miembros. Supuestamente todos reconocen en Masotta su "fundador", pero eso es sólo supuestamente. Baste leer las palabras de Isidoro Vegh en Acheronta. Un "no analista" –a todas luces tampoco reconocían el analyste precticien- no puede ser fácilmente reconocido fundador por médicos y psicólogos dedicados al psicoanálisis. Y tampoco y mucho menos al grupo que lo secundaba.

 

Capítulo VII

En cuanto a lo que sucedió con Lacan en la Argentina, es necesario decir que tuvimos nuestros "casos cerrados y archivados" que necesitamos ahora comenzar a desempolvar.

Hacer historia, del psicoanálisis, nos lleva sin embargo a callejones sin salida si lo pensamos en función de la cronología, del tiempo lineal. Nos ubicamos con Oscar Masotta cuando dice, traído por otra voz ese martes 19 de noviembre de 2002 :

"La historia, esa pasión nunca declinada por el hombre moderno, puede ser seguramente una de las formas de la pedantería. (...)Decía que poner orden en estas fechas sería como utilizar los hechos a la manera de los infatuados. Con la historia hay que tener cuidado: siempre se termina encontrando el sentido en la dirección de los acontecimientos, siempre se ve uno evolucionando. Esto no significa negar la experiencia: si se me permite el lugar común, diré que con el tiempo se aprende" 104

Podríamos acordar con él si no fuera porque para nosotros es la dirección de los hechos consumados y consumidos lo que sigue la evolución. Consideramos por nuestra parte, que se trata de escudriñar en el acontecimiento que habrá despuntado. El acontecimiento tomado como corte que irrumpe y atenta contra la evolución.

No nos importa entonces la cronología. Vamos y venimos. Nos interesa ver qué instituciones han creado los psicoanalistas para reunirse, qué acontecimientos las han marcado y qué relación tiene eso con la práctica que proponen y con lo que enseñan. Tomando a Masotta decimos que la historia de la evolución de un tipo de actividad no puede dar cuenta, en términos explicativos, de ella, sino al revés. Preferimos así, el planteo de la discontinuidad y dispersión que marcan los hechos o acontecimientos.

Miller hablaba en sus cartas de la nueva acogida que le daba a su palabra la APA y APDEBA y, supone, que ocurre lo mismo con la de Jacques Lacan. Esto último no es tan palpable, considerando que sus lecturas de lectores de Lacan y en mucho menor medida de Lacan, no ha producido mayores ni menores cimbronazos a la estructura de las mismas ni una posición crítica de lo que trasciende como psicoanálisis desde su mismo seno, de la transmisión del psicoanálisis que generan ellas mismas y la IPA.

Tampoco fue así desde la entrada del pensamiento de Lacan en Argentina que lo hizo sin rozar mayormente la institución local ipeísta.

En 1964 Oscar Masotta dio "el resultado de sus lecturas de Lacan": Jacques Lacan o el inconsciente en los fundamentos de la filosofía en la Escuela de Psicología Social de Pichon Rivière. Mucha agua corrió bajo el puente para que comenzaran a aceptar las lecturas de los lectores de Lacan. Y mucha más hasta la llegada de Jacques-Alain Miller a la Argentina en octubre de 1981. Cuando ocurrió esto último ya había muerto Masotta, en 1979, y acababa de morir Jacques Lacan el 10 de septiembre. Señalemos que fue la primera aparición pública de Miller después de la muerte de su suegro. En Recorrido de Lacan se encuentran reproducidas dos conferencias que dio en esa oportunidad. Al comienzo de una de ellas dice:

"Me introduje en la enseñanza del Dr. Lacan hacia 1965 y desde entonces permanecí al amparo de su trabajo, al igual que la mayoría de sus alumnos. Acaba de producirse, evidentemente, en este mes de septiembre de 1981, un corte que cierra para mí un ciclo de más de 15 años. Dije en mi seminario de esta mañana que era la primera vez que hablaba en público después de la muerte de Jacques Lacan y que no sabemos aún qué nos deparará esta nueva época que se inicia " 105.

Lo que en esta cita no figura es que al mismo tiempo que Miller se introdujo en la enseñanza de Lacan, en Argentina, alguien, en ese mismo tiempo, no tan joven como él y que nunca figuro bajo el amparo de Lacan, hacía lo propio a través de sus lecturas: Oscar Masotta.

El primer número de Cuadernos Sigmund Freud, apareció en junio de 1971, o sea 10 años antes del arribo del yerno de Lacan. Uno de los integrantes del Consejo de Dirección era Masotta. Ese número recogió las ponencias del primer "congreso" –en minúscula y entrecomillado-. Lo nominan de este modo –cuando solo eran un puñado de participantes- identificados, según dice Masotta, con Freud, en tiempos en que el psicoanálisis no era institucional, cuando se encontraba con Fliess. Para ellos, esta denominación no carecía de humor. También es cierto que la letra de Masotta no carece de humor e ironía.

Uno de los artículos de esa revista se tituló Anotaciones para un psicoanálisis de Rodrigué. Masotta había escrito antes, en 1969, Leer a Freud, en el que aparece una primera crítica a Rodrigué. No voy a tomar los artículos que a partir de ahí cada uno se dedica. Sí lo que escribe Rodrigué, muchos años después de este intercambio:

"(...) creo que Masotta tenía razón en su apreciación global de mi trabajo. Sentí el aguijón. Había un cierto guitarreo de mi parte. Tal vez, al escuchar la critica, vislumbré, con un dejo de temor que nuevos códigos se avecinaban y que la hegemonía kleiniana estaba siendo amenazada. Nunca nadie me había confrontado antes desde esa pedana (sic) teórica, tratándome con una falta de respeto rayana en la insolencia.

Ya en la época intuía que Lacan representaba una revolución cultural. (...) Por eso sentí que Masotta me colocaba en el corral de los dinosaurios, sensación bien inquietante ser un dinosaurio a los 46 años 106.

Esta visión de lo que le ocurría con Masotta le permite echar una mirada implacable sobre Plataforma:

De escribir un ensayo sobre Plataforma (...) enloquecimos al salir de la jaula. (...) Por otra parte, en estos días, repensando la gesta, de pronto comprendí por qué la mayoría de los platafórmicos odian a Lacan. (...) Bien armamos un nido alternativo, pusimos un huevito y –en la hora decisiva- Lacan se lo comió. Nuestra lucha, en ese entonces, era política. La pesada jerarquía de la burocracia analítica nos molestaba. La suerte del candidato en una relación asimétrica paratransferencial nos irritaba. (...) como todo movimiento anárquico, la critica de Plataforma fue institucional y no medular. Fue una crítica contra la IPA y no contra la práctica teórica vigente. Perdimos, creo, nuestro "retorno a Freud", si se toma ese retorno en el buen sentido de releer desde la cámara de resonancia reflexiva de nuestra clínica en un mundo cambiante. 108

Rodrigué y Masotta discuten y esta autobiografía inconclusa del primero nos hace saber que en su momento fue un diálogo de sordos. Rodrigué sosteniendo que era atacado por ser un representante prestigioso de la institución oficial y Masotta muy cómodo, consideraba que lo que llegaba de Lacan era incuestionable.

Lo que valoramos del artículo de Ulloa 109 es que no se puede criticar la institución sin poner a prueba la teoría psicoanalítica. El aporte de Ulloa al despejar la disolución como inherente al acto analítico, es el de hacer prevalecer con ello el acontecimiento y no el enquistamiento en el que caen la mayoría de los intentos de reunión de psicoanalistas, con lugares estatuidos y luchas por el propio prestigio. Pero lo remarcamos: esto es una de las patas del asunto y la misma no puede ir sin una revista a fondo de las nociones que acompañan y se acuñan en dichas instituciones. Es desde allí donde habrá despuntado un acontecimiento dis-solutivo, una solución perturbadora. No se puede criticar la creación por parte de Freud de la IPA, como fortificación para defensa de un cuerpo conceptual irrefutable y no cuestionar ese cuerpo conceptual.

También es importante tomar en cuenta el lugar ocupado por las publicaciones en la reunión de analistas. Porque aunque el 1º y 2º congreso de lo que después va a dar lugar a la Escuela Freudiana de Buenos Aires fue una informal cita de amigos, como dice Masotta, la publicación, anterior a la fundación ya comenzaba a jugar un papel en el ámbito local, dentro y fuera del psicoanálisis.

Es decir que en un primer momento, ese grupo de amigos hace un pasaje al público poniendo un texto al lado del otro, en este caso las ponencias que escribieron. Era una "casi institución" como la llama Masotta en el siguiente número. Las publicaciones, ¿son una "casi institución"? Si fuera así entrarían, según la modalidad que se de cada una, en alguna de las caracterizaciones que Ulloa nos brindó, de acuerdo a si tienen o no que ver con el acto psicoanalítico.

En 1972 acontece la visita de los Manonni. El nº 2/3 de Cuadernos Sigmund Freud transcribe lo que se dijo en cada encuentro. Maud Manonni ha hablado de "institución estallada". El grupo de amigos del 71 ya no lo es tanto como lo dejan traslucir algunos detalles que se pueden leer en la publicación. Masotta dice que "el principal responsable de todo esto" es él, a pesar de que aclare que no es el único. Agrega que no son un organismo constituido porque hasta ahora es él, "y la gente a quienes enseño Lacan". "Quiero decir –agrega- que sólo nos hemos acordado una relación de enseñanza y teórica". Este "único" tiene otra característica, que también se encarga de indicar y es que él, junto con dos o tres, no tienen o tienen muy pocas experiencias como psicoanalistas.

En las reuniones del grupo con los Manonni está presente la preocupación de cómo ocurren las cosas en Paris. A pesar de marcar todas las diferencias en cuanto a la manera en que está planteada la escuela, Octave Manonni sostiene que no se ha resuelto el problema de la formación del analista y de su reclutamiento, lo que habla de divergencias entre los miembros de la escuela o un disenso del propio Octave Manonni.

El Cuaderno Sigmund Freud 4, de junio de 1974 transcribe el Acta de Fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires y al mismo tiempo se observa en su portada que la revista que reunía al grupo de amigos ha pasado a ser la publicación de la Escuela.

Ahora, dice Masotta, son un "instituto de psicoanálisis". En principio, un grupo de investigación que se constituye para mañana formar psicoanalistas. Un programa por demás sospechoso, de poca actitud crítica, igual que la de nominarse "instituto de psicoanálisis", sin más: nosografía, clínica y técnica, historia de la "teoría" ,etc. Y seguidamente, la lista de los 19 firmantes: Javier Aramburu, Samuel Basz, Adolfo Berenstein, Jorge Chamorro, Juan Carlos Cosentino, Benjamín Domb, Norberto Ferreira, German Leopoldo García, Sara Glasman, Hugo Levín, Gerardo Maeso, Oscar Masotta, Ricardo Nepomiachi, Luis Peyceré, Norberto Rabinovich, Evaristo Ramos, Oscar Sawicke, Isidoro Vegh, David Yemal.

El número siguiente, Cuadernos Sigmund Freud 5/6, está constituido por los textos de las Primeras y Segundas Jornadas sobre la Institución Psicoanalítica de diciembre del 76 y junio del 77. Masotta ya no está en el país y el contenido de los mismos es un adelanto de lo que en 1979 será la escisión de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, con una disolución que acompañará a la división.

En el reportaje de Acheronta Isidoro Vegh, uno de los firmantes del acta de fundación, afirma:

"Oscar (...) presentó la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires en París. Fue la primera escuela que se fundó fuera de la Ecole Freudienne de París. Por lo cual, en este momento, la Escuela Freudiana de Buenos Aires es la institución lacaniana más antigua que hay en el mundo "110.

Isidoro Vegh no toma en cuenta que hubo una disolución y una refundación. Por lo tanto lo que queda no es la misma Escuela Freudiana de Buenos Aires.

Prosigue Vegh:

"Durante mucho tiempo el lacanismo quedó reducido a pequeños grupos, marginales para quien crea que el centro es el oficialismo – aunque yo no me sentía para nada marginal, estaba muy contento con lo que hacía - totalmente fuera de lo que era la internacional.

Eso, por supuesto, dejó sus marcas. Hay un síntoma en la historia del psicoanálisis argentino: ¿Cómo puede ser que el primero que introdujo el pensamiento de Lacan, fue alguien que no era psicoanalista?

Que ni siquiera era analizante, porque la verdad es que Oscar se analizó algunos meses, no creo que más, y tenía sus dificultades con eso. Creo que él pudo hacerlo, primero porque era un hombre muy inteligente, con una gran cultura, y también porque no pertenecía a la IPA y no estaba habitado por esos prejuicios que a ellos les impedía siquiera acercarse al texto de Lacan.

El primer número lo había fundado con otro grupo que él llamaba "mi equipo", que luego renunciaron. Para el número 2/3 me invitó a mí, y a otro psicoanalista que ahora vive en Francia, que es Hector Yankelevich. Y ya para el número 4 los demás renunciaron y quedamos como codirectores Oscar y yo. Fue el número donde se anunció la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Ese fue el motivo por el que todos los demás renunciaron. Todo ese "equipo" no estaba de acuerdo con esa fundación.

Oscar, en cambio, pensaba que el psicoanálisis, para su transmisión, hacía necesario que hubiera un lazo entre analistas que estuviera realizado bajo el modo de una institución"111.

Al parecer el tono de parodia ya fue dejado atrás. Que el psicoanálisis haga lazo entre sus practicantes es una cosa, y, sin duda el psicoanálisis hace lazo. Pero al menos merece ponerse en cuestión si lo que ocurre en una institución tiene que ver con el lazo que entrama el psicoanálisis.

Los que estaban en el primer número eran Jorge Jinkis y Mario Levin, que, a pesar de lo que dice Isidoro Vegh siguen figurando en el 2/3 junto a él y a Yankelevich. El 4 sí es firmado sólo por Masotta y Vegh. En el 5/6 hay nuevamente cambios: Masotta aparece como Director, separado del Consejo de Dirección en el que figuran German García, Jorge Jinkis y Juan Carlos Cosentino. Como se puede observar, ya no está Vegh en el Comité. Vegh será posteriormente, uno de los que se quedan con el nombre de la Escuela, con la revista y que no sigue a Masotta.

Esto que parecen sólo datos irrelevantes, no lo son. Los cambio de nombres de las publicaciones, las desapariciones, las direcciones, cambio de direcciones, hablan de luchas intestinas o dificultades o disoluciones encubiertas o cortes o criterios dispares en cuanto a la transmisión, que se resuelve de esa manera. Muchas veces tienen que ver con la "toma del poder", como ironizaba Masotta. Pero esas "tomas de poder" hablan de un alejamiento del tejido del psicoanálisis de esa institución en su constitución. En las Cartas y discusiones publicadas por la Escuela Freudiana de la Argentina en el Homenaje a Oscar Masotta, una de las cuestiones que más pesó fue la de la publicación.

Una publicación puede ser la manera en que el trabajo de sus miembros en cartel en primer término y en seminarios, congresos y/o jornadas son conocidos por todos. Se exponen como material para seguir trabajando. Una publicación de psicoanálisis no puede manejarse con los criterios editoriales en los que prima el decir bien, las correcciones interminables, los borrones y tachaduras, las censuras del material que llega. Eso no es propio del psicoanálisis porque ese no es el material con el que trabaja. En incontables oportunidades hemos trabajado con los textos de psicoanalistas, de revistas o libros que permitieron que el material de la cocina de un psicoanálisis, saliera a luz.

Es en el nº 5/6 donde se sientan las bases para la institución que se había fundado y donde está, como señalamos, el germen de la posterior disolución. En efecto, como dice Vegh, Masotta hace una interpretación muy particular de lo que Lacan propone en la École Freudienne de Paris el 9 de Octubre de 1967. Envía el 30 de marzo de 1977 la Proposición sobre institución de grados en la Escuela Freudiana de Buenos Aires como resguardo de los fines de su fundación. No hay duda de que Masotta se coloca en un lugar de excepción. ¿Lo habrá tenido? Ha leído los trabajos de las Primeras Jornadas y propone que los que conduzcan en el sentido teórico y práctico la Escuela, serán los Analistas de la Escuela. Esto marca un problema que lo podemos esquematizar en una pregunta. Así planteado, ¿qué lo diferencia de la estructura piramidal de didactas en la IPA?. Los Analistas Miembros de la Escuela son los que siguen, con lo que se constituye el siguiente palo del gallinero.

Se propone nombrar quiénes van a ocupar cada palito, y los pasos para ello: Los A.E se reclutan entre los Miembros Fundadores. Estos se deben auto proponer ante un jurado de 2 personas y además deben dirigirle una carta a Masotta, explicándole las razones de la autopromoción. Masotta, de acuerdo a su propio criterio contestará afirmativa o negativamente. Él como director de la Escuela Freudiana solicita que se acepte su auto proposición a AE y que luego de que se elijan todos los AE y AME se le otorgue el poder de proponer nuevos candidatos. Añade una observación: esta cuestión de grados tiene holgada autonomía con respecto al didáctico y a la supervisión. Y agrega: para que haya pase es necesario que existan antes los lugares que posibiliten el movimiento.

Isidoro Vegh habla así de los primeros desencuentros de este "grupo de amigos":

"En realidad, había un cuestionamiento a Oscar, en un aspecto, y es que Oscar saca una resolución en la cual dice "los AE dirigen, teórica y prácticamente, la escuela". Si Uds. conocen la proposición de octubre del 67, es todo lo contrario de lo que propone Lacan. Todo el esfuerzo de Lacan es por separar lo que llama grado de jerarquía. Que sea AE o AME, no da derecho a dirigir nada. La dirección es una cuestión política, que se juega en las estructuras de una institución al modo en que se hace en cualquier institución: hay una asamblea, se vota, se presentan listas, proyectos, etc. Es otra cosa" 112.

Efectivamente, la estructura institucional no tiene nada que ver con lo que Lacan propone en ese momento, fundamentado desde el psicoanálisis, desde la transferencia y el fin de análisis. Propone el pase y la consecuente nominación de AE, que sería la acogida de su escuela a esa demanda de pase a analista.

Estamos de acuerdo en la distinción entre grado y jerarquía que determina diferencias en cuanto a las nominaciones en la Proposición de Lacan a la École Freudienne de Paris. Pero el tercer párrafo apunta a una dificultad que debe ser tenida en cuenta. La dirección es una cuestión política, cuando se la entiende administrativamente. Pero en una escuela de psicoanálisis no se trata tan sólo de administrar. No debería tratarse de administrar. El psicoanálisis no hace comunidad con la administración y eso es uno de los grandes problemas de la institucionalización del psicoanálisis. No se puede estar con Dios y con el Diablo al mismo tiempo. Por lo tanto la dirección puede o debe ser tomada desde alguna de las otras acepciones que esa palabra tiene, como en el caso de la música donde la dirección es un arte y su cultor indica a través de movimientos cómo llevar a cabo la interpretación de una obra musical. Imprime con su virtuosismo un estilo de interpretación. Lo mismo es el caso del director teatral o el de cine. Pero la dirección en este caso es circunstancial, efímera. En el caso del psicoanálisis, puede ser ocupada por cualquiera, en un momento determinado. Puede ser simplemente el acompañamiento, el secretario que sostiene el movimiento del acto, mientras este dure.

En el preámbulo del Acta de Fundación, Lacan especifica algo que, podemos hacer coincidir con la situación del psicoanálisis al momento de la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, esto es, afirmarse freudiana, "en tanto que, -si hay una verdad que se sostiene sin duda de una presencia paciente en la reiteración, es que el mensaje freudiano sobrepasa de lejos en su radicalidad el uso que de él hacen los practicantes de obediencia anglófona". Al igual que al hecho del "despliegue de una psicoterapia asociada a las necesidades de la higiene social". También tomar en cuenta como causa de su fundación el hecho de que los psicoanalistas no están "en condiciones de juzgar los males en que están sumergidos", y que la distancia se hizo efectiva precisamente como lo afirma Lacan allí, en la formación de psicoanalistas.

Sostiene así que la Escuela es la que "vuelve a cuestionar los principios de una habilitación patente". Y es Escuela precisamente "en el sentido que tenía en los tiempos antiguos, es decir algunos lugares de refugio, verdaderas bases de operación contra lo que ya podría llamarse malestar en la civilización". No solamente su campo es el de "un trabajo de crítica", sino también "la apertura del fundamento de la experiencia, a la puesta en causa del estilo de vida en que desemboca". El problema es que no fue tan sencillamente eso la École Freudienne de Paris.

En una Escuela se puede tratar de los que sostienen entre todos una doctrina, en este caso el psicoanálisis, o los que siguen a un maestro. En el segundo caso, el maestro puede ocupar ese lugar momentáneamente para cada discípulo que, se supone, caería cuando ese discípulo pase a tener sus discípulos, constituyendo con ese acto una nueva escuela. Si se trata en cambio de sostener entre todos la doctrina psicoanalítica, tampoco podría durar eternamente, se anudaría cuando alguien tuviera algo que decir al respecto, sea por ejemplo, la demanda de pase, convocar a Jornadas, Congresos, Seminarios.

Lo que Lacan sostenía en ese momento no deja de ser entonces interesante, en este primer momento de constitución de la École. Sin embargo arrastra o comprende varios puntos en su Acta de Fundación que tuvieron sentido en ese tiempo de su conformación, que fueron tomados en cuenta en la Fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, con importantes diferencias.

Lacan formuló tres secciones, una de psicoanálisis puro, donde se tratan todos los problemas urgentes de la salida del didáctico y la entrada al control. Los psicoanalistas en formación no tienen que ser médicos, aclarando que el psicoanálisis puro no es una técnica terapéutica. Acto seguido se ocupa de los médicos a los que está reservada la otra sección: de psicoanálisis aplicado, "los médicos que sean capaces de contribuir a la experiencia analítica –o sea no necesariamente en formación-. La tercera sección es la de recensión del campo freudiano. La homónima de Buenos Aires se plantea un momento previo de "autoformación", para luego formar analistas. Proponen un Instituto de Psicoanálisis, con estudios de nosografía e historia de la teoría en un primer año, luego clínica y técnica junto a teoría pura, para cerrar con psicoanálisis e instituciones y teoría aplicada. Ambas entonces llevan la marca de la Internacional Psicoanalítica.

German García considera –contraponiéndose a lo que sostiene Vegh- que Masotta tomó el modelo del primer Lacan, donde él nominó a sus AE y que era la única manera de crear una estructura. De cualquier manera eso no quita que esa forma de confundir grado y jerarquía sea impugnable y que contando con la Proposición del 9 de Octubre no se haya podido hacer algo distinto a lo efectuado por el "primer Lacan".

La Proposición de Lacan nos ha llegado a través de dos versiones una, la que publicó Scilicet, otra la de Ornicar? Que se conoce como Primera versión.

La Proposición de Lacan dice:

"El A.E. o analista de la Escuela, al que se le imputa estar entre quienes pueden testimoniar de los problemas cruciales en los puntos candentes en que éstos se hallan para el análisis, especialmente en la medida en que ellos mismos están en la tarea, o al menos en la brecha, de resolverlos. Este lugar implica que uno quiera ocuparlo: sólo se puede estar en él por haberlo demandado de hecho, o bien de forma". 113

Isidoro Vegh tiene absoluta razón al criticar la proposición de Masotta porque no zanja para nada la cuestión de qué es una institución para el psicoanálisis. Pero su objeción se centra en lo que hace a lo político. No critica para qué le sirvió a la Escuela AE autonominados de hecho. De esta manera no se adentra en el terreno cenagoso de la dirección, que en la École estuvo asegurada por Lacan, que le dio con ello su estilo. La dirección de la Escuela Freudiana de Buenos Aires tuvo asegurado a medias en un primer momento el estilo de Masotta. Pero esto en medio de una persistente movida que hizo que su batuta objetada por varios, no fuera siempre la que guiara a todos los miembros de esta orquesta.

El disenso fue constitucional a esta Escuela. El grupo inicial se va a dividir, al principio fueron dos, - según Vegh, los otros que se fueron junto con Masotta, continuaron disolviéndose, algunos ahora se encuentran bastante cerca del de Vegh – el que armó Mario Levin- otros se fueron con Miller otro, Jorge Jinkis fundó una revista Conjetural.

Estas fundaciones, estos fundadores, que se quisieron dentro del campo freudiano, dieron dispersiones tempranas que seguramente tuvieron que ver con el no reconocimiento de un solo fundante. Masotta es sin duda alguien que en ese sentido hizo obstáculo al reconocimiento. Digamos que ese comienzo no está mal, a pesar de lo que aún hoy sostiene Isidoro Vegh, que es un síntoma en la historia del psicoanálisis argentino, y que según él no era psicoanalista. ¿Quién puede afirmarlo?

¿Cuál es la propuesta actual de Vegh?

Un conjunto de instituciones, en igualdad de derechos, y de deberes, la multiplicidad de enlaces: tres instituciones se reúnen y tienen el derecho a hacer un evento invocando el nombre de Convergencia, al modo que se les ocurra.

Vegh considera un síntoma del lacanismo el de las escisiones y considera que ocurren no por cuestiones teóricas sino transferenciales. Esto último es factible y de hecho a ocurrido. No sólo en el lacanismo. Y sin embargo dejar afuera de esto mismo las cuestiones teóricas es no tomar en cuenta la objeción que el psicoanálisis hace a cada paso a la teoría.

Al no criticar las nociones freudianas constituidas en corpus conceptual, el grupo de amigos se puede colocar como sociedad fraterna con un padre de la horda. 114

Pero antes de ello, afortunadamente, los miembros de la Escuela Freudiana de Buenos Aires se abocaron a discutir la propuesta de Masotta y en las Segundas Jornadas se nota un trabajo interesante de la Proposición de Lacan y una posición crítica con respecto a la propuesta de Masotta.

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El apartado Escisión de Homenaje a Oscar Masotta consiste en la trascripción de 14 cartas de Oscar Masotta, que a través de esta publicación, medio casera, llegaron a nosotros, durante el conflictivo desenlace –de la Escuela y de su vida-. En algunas, trata de conciliar a los grupos, en otras, ironiza: Domb es nombrado como "el lugarteniente". También lo hace sobre el acto de Vegh, diciendo que sería irrisorio ir a un juez de instrucción para probar a su paciente la incidencia de la Ley sobre el deseo (en este caso aplastado, dice) del paciente; apelar a la justicia para decidir un momento histórico concreto de la Escuela y su destino.

Vegh según Masotta sólo quería una expansión narcisista: un triunfo sobre sus dobles especulares. Hubo en el medio una carta robada que produjo al parecer el apresuramiento a la votación. Masotta insita a la calma a uno y otro grupo, pero la bola ya ha empezado a rodar cuesta abajo y no se va a detener. Vegh es un tilingo a esta altura para Masotta, personaje que se embebe en un elemento que llama canalla. El lugarteniente no es más que un mediocre, pide Masotta que ambos desaparezcan de la Escuela. Construye un neologismo benjadoro, benjadorazo para describir la acción que ya no se para.

Pero si hubo apresuramiento para que la votación se decidiera a favor de unos en contra de otros, ¿no lo hubo para formar otra escuela? Nos preguntamos cuando Lacan disuelve la École Freudienne de Paris, si no hubo una prisa al lanzar otra fundación. Masotta ¿no hizo otro tanto?. No pudo pasar a la dis-solución o solución perturbadora de "su" Escuela Freudiana de Buenos Aires y lanzó su "solución": dejó en manos de ¿sus alumnos? ¿sus sucesores? ¿sus compinches? ¿sus amigos? la Escuela Freudiana de la Argentina.

¿Cómo siguió la historia? ¿no están ahora las dos Escuelas de la Argentina y la de Buenos Aires del mismo lado de la trama? El problema no es la disolución, que ya estaba. El punto está en qué se hace con ella, ¿cómo entrama la disolución una dis- solución o solución perturbadora?. ¿Desde dónde se hace? ¿Con qué tendrá que ver cada vez, para que sea hecha con la fibra de un acto psicoanalítico? La Escuela Freudiana de Córdoba 115, Lansky se atreve a decirlo, se funda como acting de un grupo de analizantes mancomunados en reacción a sus analistas a quienes sin más esta dirigida su producción, que recibe una respuesta por demás grosera de los mismos.

De hecho esta fue hasta ahora la alternativa.

El texto de German García Escuela Freudiana: De la parodia al malestar, de 1977 que anticipa lo que vendrá, forma parte de un trabajo de recopilación de diferentes documentos que da cuenta de la escisión de la EFBA y la constitución de la Escuela Freudiana de la Argentina con la trascripción del telegrama de Oscar Masotta, leído el 19 de junio de 1979 y que constituye el último apartado del texto:

"La EFBA fundada el 28 de junio de 1974 para resguardar fines, reconoce su despliegue campo del psicoanálisis, y como efecto, de discurso no tergiversado en su seno continúa hoy bajo el nombre de Escuela Freudiana de la Argentina. La integran los que agregan su firma a mi firma" 116.

Isidoro Vegh y Benjamín Domb no formaron parte de la nueva gesta y Masotta les dedica en sus cartas, diferentes apelativos: A los ojos de Masotta, esta nueva etapa es producida por un golpe. Él habla de "el tinte fascista del golpe de Isidoro", en plena época de la dictadura militar ya que los hechos ocurrieron entre 1978 y 1979. La Escuela Freudiana de la Argentina presenta algunas novedades, como por ejemplo no tiene domicilio, intervienen otras escuelas como la Escuela Freudiana de San Pablo, Biblioteca de Barcelona, la de Rosario, el Instituto gallego de Estudios Freudianos. Se deja asimismo vacío el lugar de la Dirección, (así propuesto porque nadie era auténticamente reconocido). Se dan así mismo, un Consejo de Administración que posibilita las iniciativas del conjunto y se forma el Otium , conjunto de 2 y no más de 5 miembros que "estudia el nudo que desea" y transmitirá en fecha que ellos decidirán al conjunto de sus miembros sus resultados.

Los Miembros de la Escuela resuelven que los Cuadernos Sigmund Freud conservan como desde el principio -fueron anteriores- una independencia relativa con respecto a la Escuela y se refleja en que su gobierno se distingue del de la Escuela. Sin embargo, a pesar de las intenciones de Masotta de conservar para la Escuela Freudiana de la Argentina lo que había creado con su grupo, los Cuadernos, junto con el nombre anterior de la Escuela y todas las pertenencias, quedaron en manos de Vegh y sus seguidores. Esta comunicación donde dice que los Cuadernos son el órgano oficial de esta nueva escuela es la que antecede a la que anuncia la muerte de Masotta el 13 de septiembre de ese año.

Este capítulo de la revista –el último- es precedido por el de La escisión que comienza a su vez con una nota de los compiladores: Isidoro Vegh –aclaran- aparece conduciendo un grupo que se propone instaurar una Comisión Directiva apelando a la instancia jurídica, cosa inédita, remarcan, que se dirima de esta manera una cuestión interna de la Escuela 117.

Más allá de lo criticable de la actitud de Vegh, el tema legal atraviesa a la reunión de analistas cuando se constituyen como asociación de acuerdo a leyes vigentes. Eso le permitió a Vegh quedarse con local, revista, pertenencias. Cómo reunirse sin que las leyes terminen imponiendo, por ejemplo, cómo se resuelven las escisiones, o aún las reuniones, es una cuestión aún no zanjada. ¿deberá ser secreta, puntual y por lo tanto de una duración limitada al trabajo que se propone, como el cartel o el otium?

Isidoro Vegh vuelve a apelar a lo legal hace poco tiempo, como queda claro en Acheronta cuando el entrevistador le señala que casi todas las instituciones de Convergencia, en Argentina, firmaron con APA y APdeBA, pidiendo la legalización de la práctica analítica. Aunque Vegh contesta que fueron a las reuniones para la reglamentación de la práctica analítica en el campo psi para anticiparse, para impedir que desde una exterioridad se regulara, Michel Sauval le dice perspicazmente: eso no es lo que firmaron.

Isidoro Vegh aclara que forma parte de la Convergencia,

"para hacer explícito que la serie en cascada de fragmentaciones era un síntoma que adolece de un goce parasitario que no le hace ningún bien al psicoanálisis 118"

La cuestión del bien no es asunto del psicoanálisis y no hace conjunción con el goce que sí es su asunto y que esta manera de pensar la institución del psicoanálisis deja afuera. Y junto a ello el tema de la dis- solución.

Siguiendo con lo que desarrolla el capítulo Escisión, uno de los cuestionamientos que enciende "el levantamiento" por parte de Vegh fue el de la Revista de la Escuela. Es algo a tener en cuenta, repetimos, el tema de las publicaciones. La Escuela Freudiana de Buenos Aires, lo mismo que la école lacanienne de psychanalyse –por ejemplo- partieron en su "publicidad" de una publicación. Cuadernos Sigmund Freud y Littoral precedieron a las respectivas escuelas. Masotta dice al constituir la Escuela Freudiana de la Argentina que los Cuadernos por un lado van a ser el "órgano oficial", la publicación de la escuela, y por el otro, que seguirán manteniendo una independencia relativa con respecto a la Escuela. Si tenía cierta independencia no queda claro por qué de la escisión resultó que quedó del lado de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. A no ser que en su propia asociación, también legal, haya constado que era "órgano oficial" y por lo tanto quedaba con los que se quedaran con la Escuela.

Si le agregamos a esto que Cuadernos Sigmund Freud 1 no sólo fue anterior a la constitución de la escuela sino que formó parte de la parodia, al publicar los escritos del Segundo Congreso, cabe preguntarse si no debería haber muerto en esos primeros números que dan cuenta de un trabajo hasta la constitución de una escuela o hasta que determinada temática se diera por agotada a través de la publicación. Si una publicación en psicoanálisis no es una publicación más, sino que debe estar ella misma atravesada por su mismo movimiento, ¿qué significa su permanencia en el tiempo, su continuidad, su organización, su temática, sus censuras, su "ser órgano oficial" de alguna institución, explícita o implícitamente?

La crítica de Isidoro Vegh en un texto enviado a todos los miembros, el 16 de noviembre de 1978, recae sobre la invitación selectiva a participar en la redacción del Número a salir de Cuadernos. Sostiene que no se trata de laissez-faire, sino que le hubiese gustado que el comité de redacción aceptara y rechazara trabajos, según criterios establecidos e invitando a todos los miembros. Parece que este tipo de situaciones no constituyó un problema importante cuando era Cuadernos sin más, porque nadie censuró la publicación de todas las ponencias al Segundo Congreso, ni las intervenciones y conversaciones y ponencias de los Manonni en el 2/3. Ni siquiera todo el material trabajado por todos, reunidos en cartel para darle forma a la Escuela en el 5/6.

El hacerse un público y la transmisión de lo que en una escuela psicoanalítica se produce, se efectiviza a través de varios medios: Seminarios, Congresos, Jornadas, etc. y puede quedar plasmado en una publicación. Tal el caso entonces de los primeros números de Cuadernos. La publicación, en psicoanálisis, como parte de la extensión, en una reunión convocada desde el psicoanálisis es otro tema que plantea cuestionamientos. Cada quién, en nombre propio, puede publicar lo que quiera en la editorial que desee. Ahora cuando se trata de la producción de una reunión convocada desde el psicoanálisis, ya es otro asunto. Se puede, moebianamente, hacer que lo que se "cocina" adentro quede a cielo abierto a través del escrito. Una cocina en el medio del salón del restaurante, con los comensales colaborando en su sazonamiento. O se puede cerrar bien sus puertas, que no se sepa cómo se cocina, que nadie más que los chef participen en su elaboración y que los demás sólo les quede comérselo y digerirlo. Habrá que ver qué modo tiene que ver con la hechura del psicoanálisis.

Michel Leiris describía en el homenaje a George Bataille a la revista Documentos como un rejunte disparatado de gente que viniendo de los más opuestos lugares confluyen en torno del proyecto de Bataille. En realidad "mixtura propiamente imposible" según él, no tanto en relación de la diversidad de disciplinas e indisciplinas, como el disparate mismo de hombres, unos de espíritu netamente conservador, otros llevados a hacer crítica o historia de arte y otros –entre ellos Bataille- que "se las ingeniaban para utilizar la revista como máquina de guerra de las ideas recibidas 119". La mirada de Leiris sobre Documentos nos da más elementos para revisar la cuestión del papel de una revista en psicoanálisis.

Una publicación en ese sentido puede hacer una comunidad efímera.

 

Capítulo VIII

Una voz del Seminario, saca de la olla para que compartamos la voz de German García:

"Hoy cuando los tontos repiten "disolver y perseverar" sin entender nada de la historia del psicoanálisis en Francia, tampoco de la propia, un acta de fundación es un acto de fundación. Porque comenzamos por una parodia podemos evitarnos cualquier imitación 120"

La voz joven expresa en su tono que la Universidad transmite las cosas como verdad absoluta y eso no te permite el cuestionamiento, esto de cuestionar al texto es algo que en la experiencia universitaria no se da.

El detalle que agregamos fue que estas palabras, sacadas de su contexto original, que habíamos cocinado entre todos durante las sesiones del Seminario, y que habían sido seleccionadas para que entraran en este nuevo caldo para darle y darse un distinto sabor, formó parte de la revista Conexiones en Psicoanálisis 121. Masotta había muerto y hoy tienen un color y un sabor distinto: estas fundaciones no atrapan en definitiva el tono y la hechura del acto psicoanalítico. La Escuela Freudiana de Córdoba vivió un tiempo efímero y nos dejó el testimonio a través de su revista.

Sosteniendo la disolución como parte del acto analítico, como siendo lo propio del carácter disolvente del psicoanálisis partimos de los artículos que acompañaron y dieron forma a la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.

En el número 5/6 de su revista editado en julio de 1977, la Escu ela Freudiana de Buenos Aires, con Masotta a la cabeza, se dedica a desplegar el interrogante sobre la institución psicoanalítica. Han decidido dejar en suspenso la proposición de Masotta y trabajar sobre el tema. Hay un buen comienzo, ya que parten de cuestionar la jerarquía del saber que pone en juego la institución universitaria y que asigna al psicoanálisis el sentido de una pedagogía normativa: en ese ámbito las certezas jamás se cuestionan.

Asimismo descartan evidenciándola, la otra opción que se ha presentado al psicoanálisis: la de obtener a través del mismo una promoción como médico. Buen comienzo, decimos. Ni el ámbito universitario ni el médico pueden conducir a otra cosa que a la normativización, a la normalización que se opone al fundamento mismo del método psicoanalítico. Intentan, afirman, mantener la zozobra del fin del análisis en la institución que crearon.

Trabajaron durante un año sobre algunos textos que les permitieron adentrarse en las dificultades que suponían las instituciones del psicoanálisis.

El primer artículo firmado por Mirta Katz, Anabel Salafia, Norberto Ferreira entre otros, desgrana varios temas, analizando la propuesta de Masotta: Autoformarse, implica "planear lo instituido en forma de grupos de investigación". Han trabajado un año y es hora de echar una mirada sobre lo que hicieron. Primer interrogante: ¿cuál ha sido su forma de inserción en el movimiento psicoanalítico?. Esta pregunta abre otro problema que es el del movimiento psicoanalítico –reservado hasta ese momento al de la IPA- y la particularidad de la enseñanza y trasmisión sostenida por Lacan y la École Freudienne de Paris que se desmarca de ese movimiento y a la cual ellos, con su acto de fundación, se articulan. Pero esto no aparece en este artículo de este modo. Ocupa su lugar una dicotomía: internacional- argentino. De internacional, aparentemente no hay nada. Y por el lado de "argentino", además de reconocerse de Buenos Aires, resulta que en todo ese año leyeron, dialogaron, investigaron, pero

"(...)pocas veces (muy pocas) han reflejado un examen de otras instituciones o de la institución del psicoanálisis en la Argentina. Ningún trabajo se ha propuesto investigar las causas de la "difusión" de la doctrina freudiana en Buenos Aires 122 por ejemplo(...)" 123.

También objetan no haber investigado la historia de los símbolos, historia y morfología de la lengua, significantes que preceden u organizan nuestra práctica o imperan sobre ella.

El psicoanálisis se escribió en alemán y, para muchos de nosotros se difundió en francés (¡!) Otras instituciones se formaron en la lengua del psicoanálisis inglés.

¿Dice esto de una permanente confusión de lenguas o alude a la existencia de una lengua perdida?"

¿Perdida? ¿Es una nueva crítica que los autores dirigen a lo que hasta ese momento –y no solamente, hoy lo podemos afirmar- se ha venido dando en nuestro país? Porque acto seguido se refieren a la invitación hecha por Xavier Bóveda a Freud a establecerse en Buenos Aires.

Una lengua "perdida" aparentemente y que no obstante cuando se habla del pasaje a otra lengua, con un establecimiento sistemático de la obra integral de Freud, organizada y en orden cronológico, aparece la traducción al español en primer lugar, siendo sólo 4 los idiomas que lo han hecho de esa manera y entre los cuales no se cuenta el francés precisamente – Lacan no se cansó de señalarlo y de indicar a sus alumnos que leyeran a Freud en alemán-.

Lopez Ballesteros en primer término en España y en vida de Freud, comenzó a traducirla desde 1924 y hasta 1942 había 17 tomos que se suspendieron con la Guerra Civil en ese país. Esta tarea fue proseguida en Argentina por Ludovico Rosenthal, realizándose entonces la edición completa. Acordamos entonces con los autores del artículo de Cuadernos Sigmund Freud: esta obra de Rosenthal está perdida o abandonada. No se volvió a reeditar.

Otra voz trae nuevamente en esa última Sesión culinaria del Seminario la voz de German García para dar este toque a la cocción:

"Para nosotros será necesario reflexionar sobre la traducción: "Una buena traducción –escribe Callois- no es, pues, una traducción literal ni una traducción literaria /pero infiel)...Traducir bien es inventar el texto (vocabulario, sintaxis estilo) que habría escrito el autor si su lengua materna hubiese sido la del traductor y no la suya. (...)Un análisis estilístico mínimo de nuestros textos mostraría el castellano plagado de construcciones pasivas, la sintaxis marcada en la otra lengua.(...) El préstamo, el calco, la traducción literal, la transposición, la modulación, la equivalencia, la adaptación: problemas y estrategias que la traducción plantea. Otro idioma es un corte, la traducción de otro idioma es un pasaje invertido hacia la invención de la propia lengua. Leer un texto implica encontrar el registro musical en que se encuentra escrito, traducir un texto es perder y volver a encontrar esa música en otro registro. 124"

La voz señala que hemos estado trabajando en el pasaje de lengua, de todo lo que implica en relación a la transmisión, un ejercicio muy válido de la producción hacia la invención de la propia lengua. Intertextualidad en acto.

Del texto de García extraemos varios puntos que nos interesan. Sin lugar a dudas el libro El idioma de los lacanianos de Baños Orellana también lo ha hecho. No dudamos que seguramente este último lo ha leído ya que le antecede en casi 20 años, tomando nota además que Baños Orellana forma parte del Centro Descartes que fue creado por German García y que publica su primer libro en Atuel.

Este pasaje que extrajimos ocupa su lugar en el texto para objetar la enseñanza que calca, lo que obtura la transferencia, el pasaje de psicoanalizante a psicoanalista.

Jorge Baños Orellana en su libro rescata y nosotros con él, la tarea de lectura como un acto particularmente subrayable. Toma entonces la Presentación del segundo congreso (octubre de 1969). Baños la aísla como ejercicio de lectura porque Masotta descubre enunciados teóricos en los andamios de la escritura y precisamente en uno de los últimos escritos de Freud, el Esquema del psicoanálisis: Cito a Masotta:

"Es que Freud ignoraba a Freud? En efecto: no. El testimonio –decíamos nosotros- se encuentra en el Esquema. No es que pretendamos ser modernos: pero el Esquema no es sino el bosquejo rector de una lectura de Freud por Freud. De otra manera, por qué o para qué Freud habría escrito esas páginas cuyo objetivo, seguramente, no fue la divulgación. Pero ¿pensaba en una audiencia de legos? ¿En quien o qué pensaba? Nosotros decíamos que Freud pensaba en la propia doctrina que había construido a lo largo (subrayado) de su propia vida y en su destino histórico. Dicho de otra manera: cuando Freud escribe el Esquema defiende su teoría contra el destino, necesita persuadir, quiere enseñar cómo leer su propia obra. El concepto de la exposición es aquí, y por lo mismo retórico (dando a esa palabra su acepción primera). En el Esquema, Freud despliega una retórica persuasiva, sabe que la verdad de su teoría depende de su propia capacidad de persuadir a su "audiencia", aunque no se lo diga a sí mismo del todo, puesto que la estructura persuasiva se halla a un nivel –se podría decir- no absolutamente de superficie. La estructura persuasiva aquí parece coincidir con la estructura del esquema y sería preciso por lo mismo interrogar a esa estructura para entender de qué habla el Esquema. Hay en el Esquema –nuestra lectura se inspira en el excelente libro de Martial Guerooult sobre Descartes- el "orden de razones" que constituyen la teoría. Piénsese en el contenido de los cinco capítulos de la primera parte:

Poniéndole Fechas a este orden queda: 1)1923.- 2) 1920.- 3) 1905.- 4) 1899.- 5) 1899. ¿qué indica la inversión? Se pregunta. El orden constituía en sí mismo, un ajuste doctrinario. Esto no está en ningún lado. Es Masotta el que lo lee en su dispositivo formal. Esta es por supuesto, la lectura que Masotta aconseja.

Masotta también nos vuelve y nos devuelve al tema de la enseñanza con el cual hemos seguido este año el tema de la transmisión del psicoanálisis. ¿qué se enseña? ¿Es factible una enseñanza del psicoanálisis que no sea academicista? Y si la hay ¿es enseñanza? Jorge Jinkis en Lo que el psicoanálisis nos enseña dice: "En su último escrito Masotta presentaba la escisión como un aprendizaje. Esta enseñanza ¿la hemos aprendido? 125"

Pensado desde aquí lo que se nombra enseñanza es más bien un trabajo compartido, porque se trata de pensar con otros, donde se de el intercambio. Hay un trabajar con otros, amasar con otros algo que hasta entonces y sin su aporte sería harina y agua. De esta manera, no es una enseñanza, en su acepción tradicional, pero puede dar lugar a un aprendizaje.

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En Cuadernos Sigmund Freud 5/6 hay una confusión entre el movimiento psicoanalítico internacional y lo que fundó Lacan fuera de él, porque se destaca como dentro de ese movimiento el hecho de ser aceptada la Escuela Freudiana de Buenos Aires por su homónima de París. ¿es una nueva crítica irónica? Dice:¿aceptamos o nos aceptan? Es bastante problemático el tema. ¿Qué significa que la aceptaron, la aceptaron como qué?. ¿Qué significó para Lacan y su Escuela que apareciera ésta otra, que también se dijera freudiana y que hubiera partido de un Grupo que se nombraba lacaniano 126?

La Escuela Freudiana de Buenos Aires, no formó parte de la École Freudienne de Paris. ¿Qué estatuto tenía entonces? Masotta dice frente a los miembros de la École Freudianne de Paris, tal como figura como epílogo de Ensayos lacanianos y que allí está titulado COMENTARIO PARA LA ECOLE FREUDIENNE DE PARIS SOBRE LA FUNDACIÓN DE LA ESCUELA FREUDIANA DE BUENOS AIRES, que lo que intenta transmitir versa sobre "los caminos que condujeron a la reciente fundación", "el relato del comienzo de una experiencia". Lo cierto es que no aparece en ningún escrito o testimonio los efectos, ni qué significó y significa esta aceptación. Lacan ¿habría recibido en ese momento otras demandas de Escuelas que solicitaran su aprobación?

En la carta dirigida por Masotta a sus compañeros de la escuela firma como Director de la Escuela Freudiana de Buenos Aires y Membre, Analiste Practicien de l’École Freudienne de Paris. Lo que está a la vista entonces es que del relato de Masotta resultó su propia nominación dentro de la École. Ni en los otros artículos ni en la tapa de la publicación figura la adhesión o aceptación o grado de participación de la Escuela en relación a la de Paris. Tampoco salvo tangencialmente llegan a plantearse como problemático este punto que no sería de descuidar, porque Lacan no funda un movimiento " internacional". Lacan habló alguna vez de su "grupo italiano" o de sus "lacanoamericanos", pero mucho más tarde, aún cuando no figuraban como miembros de la EFP.

En este tiempo de la fundación de la EFBA Masotta era su Director y Lacan evidentemente, no lo era. De todas formas hay una cuestión que salta a la vista a través de un nuevo interrogante: ¿vale para Argentina, el reclamo de ser freudiano? Seguramente si, la historia de la APA, el alcance que había tenido transformando su práctica conforme a todo tipo de teorías que distaban mucho del pensamiento y la letra freudiana: La psicosomática de Franz Alexander, las buenas recomendaciones de Jones -que habían seguido sin chistar- de dejar el alemán y comenzar con la lectura de Freud y todo lo que venía de Inglaterra, en ese idioma que se aprestaba a ser el que capturara la IPA, a pesar de los esfuerzos hechos por Rosenthal en su traducción y revisión de la de Lopez Ballesteros. La técnica había pasado a ocupar un plano sobresaliente en los estudios que el Instituto proponía.

Era entonces, una tarea perentoria volver a formar a las jóvenes camadas en el pensamiento freudiano, de meterse dentro del texto freudiano, desmenuzarlo, interrogarlo. De cuestionar también a la APA y a la IPA, no ya en torno a la democratización de la institución que era lo que se venía planteando –Plataforma, Documento- sino en la formación de analistas y los fundamentos del psicoanálisis. La novedad estaba dada por el estudio al mismo tiempo del texto de Lacan, que objetaba fuertemente lo que la APA sin más digería.

El artículo de Cuadernos S. Freud plantea los peligros de la imitación y del modelo con respecto a la de Paris. Si bien toma el hecho de que necesitan una permanente confrontación con lo que reciben, agregan: heredamos o usurpamos y a partir de allí un análisis de lo institucional en el marco familiar y edípico: Masotta padre, quizá de una horda, ellos usurpando o heredando -parece que ya lo habían matado tres años antes- y la relación entre los miembros de la institución, desde la igualdad dejando entre paréntesis la cuestión de las diferencias.

Se señala, sí, que la historia de las instituciones psicoanalíticas habla de luchas reivindicativas, ideales de justicia e igualdad como resultado de una tenaz presencia de las diferencias. La presencia de las diferencias es tenaz, sí. Y es tenaz la insistencia en no atender lo que hace al método psicoanalítico. La imposición de la jerarquía prevalece sobre el mismo en las instituciones psicoanalíticas e invade y da forma al didáctico y a los controles, estatuidos ambos desde la misma jerarquía.

Para trabajar este tema de la jerarquía toman a Lacan en los primeros párrafos de la Proposición del 9 de octubre cuando hace la diferencia entre gradus y jerarquía 127.

Algunas de las definiciones de gradus que nos pueden servir para ubicarnos en lo que Lacan plantea son:

El ser Analista Miembro de la Escuela no implica ninguna jerarquía, sino sólo pertenencia y cierto grado de compromiso. El ser Analista de la Escuela tampoco. Es el marco que le da la escuela al pase y al hecho de autorizarse el analista de sí mismo.

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El segundo artículo corresponde al segundo día de las jornadas, cuyo tema fue el análisis didáctico. Comienza con varias preguntas: ¿desde qué momento se diferenció análisis terapéutico y didáctico?; ¿porqué es didáctico?; ¿qué es la didáctica?.

Si por nuestra parte intentamos adentrarnos en el tema encontramos en primer término que didáctica es el arte de enseñar. Ahora bien, ¿quién enseña en un psicoanálisis? Porque el hecho de que el saber sea supuesto del lado del analista no quiere decir que este sea el que enseña, que esté estatuido que él enseña. Y si fuera así ¿qué enseña? ¿Una técnica?

Citando las palabras de Fidias Cesio los autores del artículo lo hacen contestar: "el análisis didáctico tiene una característica que lo define y lo diferencia netamente ...el paciente busca a un analista que se ‘compromete’ a hacer de su analizando un semejante a Sí mismo en lo que hace a su función analítica (...) la liberación de la libido fijada en los síntomas neuróticos encuentra como solución la identificación con el analista-padre" 129. Sostienen, citando a Maud Manonni, que de esta forma el psicoanálisis se transforma en una educación del ego.

He allí la didáctica. Los autores reconocen que hay en ello una ruptura con el proceso del psicoanálisis, o, diríamos nosotros, con el acto psicoanalítico –proceso remite a linealidad temporal que tampoco tiene que ver con el psicoanálisis- son todas normas de acción sancionadas e impuestas al candidato; entre él y su analista en un didáctico, está el aval.

A pesar de que en estas Primeras Jornadas y en algunos trabajos, no en todos, hay lugar para algunas generalizaciones por ejemplo sobre la entidad "neurótico" en relación a deseo y demanda, causa, ley, castración, saber, verdad, también es cierto que hay cierta actitud de interrogar al psicoanálisis. Pero, como le pasa a Ulloa en su trabajo sobre institución, creemos que no se puede interrogar al psicoanálisis, al psicoanalista, sin hacer lo propio con todo el edificio nocional y conceptual. Masotta dice del producto de estas jornadas, en su proposición del 30 de marzo que hay un exhibicionismo anarco. Podemos afirmar que no se trata de exhibicionismo, hay una discusión sostenida de todo lo que hace al tema del didáctico, la proposición de Lacan y la de Masotta. Quizá se quedaron en el camino y no fueron a fondo con las producciones teóricas de Freud y de Lacan.

También hay algunos trabajos que echan una mirada cuestionadora sobre lo que está pasando en el corto período de existencia, diciendo que la Escuela que se pretendió de formación es campo olímpico de discursos universitarios. Se trata de un momento difícil para la Escuela, que no termina de ponerse sobre la mesa y que al parecer, Masotta en su carta intenta ordenar a través de un nuevo modo de funcionamiento, que, sabemos, no durará mucho tiempo. Al parecer, hay disparidades, que no sería un problema, y, lamentablemente, también un intento de uniformidad.

Por poco que uno se fije cuando toma una publicación donde hay artículos de diferentes autores, en este caso todos miembros o candidatos a miembros o al menos todos en relación a la escuela, no puede dejar de notar la disparidad, es decir, la no identidad de criterios, la no identidad de estilos, la no identidad de posiciones. Ergo. Una escuela, no garantiza ni uniforma prácticas ni posiciones, ni teorizaciones con respecto a esa práctica. Lo que se hace en nombre de una escuela, no pasa por la uniformidad.

Hay evidentemente quienes, dentro de una escuela denostan o se abalanzan como jotes encima del diferente. Es interesante, porque el "control de la disparidad", fue una de las causas de la creación de la internacional en torno a Freud. Lacan inventó las sesiones llamadas cerradas de su seminario como un espacio para testimoniar por parte de aquellos que recibían su enseñanza. Obtuvo poca producción, mucha reproducción y un cuestionamiento casi nulo.

Pero si bien encontramos en el primer artículo sobre el didáctico, como en algunos otros de las Primeras Jornadas de la EFBA una verdadera ensalada rusa de infinidad de nociones psicoanalíticas, es necesario marcar la importancia de este documento y de fecharlo. La fundación de la escuela fue el 28 de junio de 1974. Desde entonces la misma se ha abocado al tema de qué institución es la que quieren sostener, qué del didáctico, la supervisión, la enseñanza. Se han tomado su tiempo y han producido varios trabajos en los que se descubre las lecturas y las discusiones que han sostenido. Lo que recoge esta revista llega hasta el fin de las segundas jornadas o sea hasta el 1º de julio de 1977. Denotan tres años de trabajo intenso.

En Paris mientras tanto Lacan dice el 3 de noviembre de 1973 que la experiencia del pase es una experiencia en curso. Y algo más: lo primero que obtuvo de la proposición del ’67 es "la huida alocada de cierta cantidad de personas cuyo sostén y fidelidad yo estimaba" 130. Siguió produciendo este tipo de movimientos hasta culminar con la disolución, por parte de Lacan de la École en 1980. Es en este ámbito que despunta la Escuela Freudiana de Buenos Aires quizá en un principio, sin saberlo.

Masotta viaja a Europa y va a radicarse finalmente a Barcelona, España, motivado principalmente, según German Gar cía, por amenazas que había recibido, probable quizá, por los momentos que se vivían, a los que no dejó de hacer lugar en su discurso.

En el Cuadernos Sigmund Freud Nº 4 en el que se encuentran los trabajos presentados en las Jornadas Sigmund Freud, está el de Oscar Masotta pronunciado el 1 de octubre de 1973: Sigmund Freud y la fundación del psicoanálisis, cuyo epígrafe reza:

Antes de leer mi homenaje a Freud, quisiera referirme a un incidente de mi propio psicoanálisis. En un sueño que tuve pocos días atrás aparecía la espalda tersa y bronceada de una mujer en la playa, arena ardiente, donde se deslizaba mi deseo. Las asociaciones me condujeron a la última vez que estuve con mi amigo Lito Marín, en 1964, en una pileta de natación cercada de alambres, junto a una de nuestras sucias playas del Río de la Plata. Mi amigo, sociólogo argentino, se halla encerrado hoy en una soleada cancha de fútbol en Santiago de Chile 131.

El comienzo de su conferencia fue referido a esta coyuntura histórica, que más que enmarcar estas Jornadas, como él mismo lo señala, la fisuraba, su "negro del texto estaba teñido por la sangre de un presidente muerto", pródromo de lo que seguidamente sucedería en Argentina, por lo que no sería difícil pensar que Oscar Masotta fuera amenazado de correr la misma suerte de su amigo en Chile y haya debido emigrar.

Desde Europa continúa en la Escuela a través de la correspondencia. El 10 de octubre de 1975 escribía:

"Acabo de recibir de París la invitación oficial, vía D. Simatos, para hablar en las jornadas de la École sobre nuestro grupo argentino, y simultáneamente la invitación del propio doctor J. Lacan para hablar personalmente con él sobre las relaciones de la Escuela Argentina con la Francesa (...)" 132.

En otra carta fechada el 28-11-75 escribe que, ya en Paris, comentó a Simatos su intención de invitar a Lacan y aprovechar para realizar un Congreso en Buenos Aires sobre "la formación del analista". Manifiesta haber sido acosado a preguntas, y, sin quererlo o a sabiendas dice que el problema específico de la Escuela es la introducción del didáctico en el pase. "Es el punto que ustedes tienen que trabajar", escribe. Las razones por las que Lacan no vino a Argentina no están explicitadas. De hecho la situación de nuestro país no alentaba para nada este tipo de visitas desde entonces y por ocho años y es una de las razones por las que, finalmente Lacan arribará a Venezuela y no a Argentina en 1980.

A partir de estas cartas y de lo que aparece en las Primeras Jornadas, la Proposición de marzo del ’77 de Masotta adquiere otro carácter. En la carta del 12-6-75 se autopropone Director Fundador de la Escuela Freudiana, por tres años, para asegurar la Escuela, y por ese término, un Director. Su autonominación así tiene el estatuto de un apertura : "recomiendo que los Estatutos sean a la vez [...] un acto de ‘autonominación’ pero ‘ratificada’ desde afuera por este testigo apenas exterior que es el ‘Director Fundador’ 133. Está ubicado en un adentro- afuera, fundador y tercero acompañante de la constitución de la escuela. Es además Director de la revista, algo que evidentemente le han propuesto. En febrero los miembros de la Escuela hacen entrega de los 10 trabajos de las Primeras Jornadas a Masotta, a Lacan y a Simatos y reciben como respuesta la propuesta de Masotta, que acaba en primer término con la ilusión de la igualdad, según la misma presentación de las Segundas Jornadas lo autentifica.

Hay algunas cuestiones con las que hoy no acordamos, pero debemos ubicarnos en el tiempo de la producción de estos trabajos de Cuadernos Sigmund Freud Nº 5/6, tiempo joven de la Escuela por un lado y tiempo joven de la puesta a prueba de la proposición de Lacan de donde surge parte de los temas que se están planteando.

Los trabajos presentados en su conjunto cuestionan el didáctico, tal como lo entiende la Asociación Psicoanalítica. En tanto tiene que avalar y producir analistas, normativiza el análisis, yendo con ello en contra de lo que desde Freud es un análisis. Sancionan e instituyen la "solución", que no es otra que la identificación con su analista "modelo de", entendiendo el análisis justamente a la inversa, si desde Freud se trata de que es el analizante quien "funda la situación". Toman una frase de Freud extraída de Análisis terminable e interminable que está fechada en 1937 donde presenta lo que él entiende por una análisis "didáctico". El párrafo se presta para ello, ya que, si bien los autores remarcan la parte en que Freud dice que el didacta habrá cumplido su finalidad una vez que haya infundido al aspirante la segura convicción de la existencia del inconsciente, no deja de poner al analista en función de enseñar en una muestra que tiene por fin juzgar si el candidato posee las aptitudes necesarias para proseguir su formación, con lo que al mismo tiempo, se pierde el rumbo del análisis.

Se escucha entonces otra voz que trae la de aquellas Jornadas que Cuadernos Sigmund Freud 5/6 reproduce:

"No carece de importancia rasgar las vestiduras del juez y saber que se esfuma la función analítica cuando baja el martillo sobre el diván. Si se piensa que el juicio del analista concierne a algún tipo de normalidad, Freud destaca en El Yo y el Ello que: el ‘análisis no apunta a hacer imposible toda reacción patológica (...)’, los objetivos del terapeuta no pueden consistir en ‘borrar todas las peculiaridades del carácter humano en aras de una esquemática normalidad’ " 134

La voz por su parte agrega: Muchas veces es antinómica la relación entre el discurso jurídico y el discurso analítico. El psicoanálisis ha apostado a hacer valer su método, la singularidad. No hay nada en el psicoanálisis que apunte a la adaptación de aquello que ha sido tomado de la concepción aristotélica del bien común. Es uno de los aportes fundamentales de Lacan.

Los miembros de la EFBA toman entonces lo que les sirve para decir que el objeto del psicoanálisis es la relación que el saber mantiene con el inconsciente. Hay una crítica marcada hacia el juicio de analizabilidad que es un juicio de valor, que abre camino al prejuicio. La normalización propuesta al paciente, afirma uno de los trabajos presentados, consiste en una identificación con el yo que tendría la mejor adaptación a la realidad: precisamente el yo del analista.

Otro de los presentes en nuestra última sesión del Seminario se apresura a prestar su voz a otro trabajo de Cuadernos 5/6 que nos acerca a Lacan para poner en tela de juicio el punto de la formación:

"Nunca hablé de formación analítica, hablé de formaciones del inconsciente. No hay formación analítica. Del análisis se desprende una experiencia, a la que es completamente errado calificar de didáctica. La experiencia no es didáctica" 135

Este texto está extraído de una intervención de Lacan sobre la experiencia del pase y fue citado también en uno de los trabajos de las Jornadas de la EFBA La cita sigue, para poner a Lacan en el mismo tono de esa nota de Freud citada más arriba, que ellos hacen resonar para nosotros:

"un análisis implica por cierto la conquista de un saber que está ahí, antes de que lo sepamos, esto es, el inconsciente, y desde luego que el sujeto puede aprender allí cómo es que eso se produjo. En este sentido, y sólo en este sentido, un análisis es didáctico." 136

Otro trabajo puntúa que la palabra didáctico no aparece en el original alemán de Freud. Señalemos que en las traducciones al español figura sólo en la traducción de Lopez Ballesteros en ese párrafo al que ya aludimos de Análisis terminable e interminable y alguna que otra vez como atributo del Instituto.

La enseñanza es expuesta de una manera absolutamente afín al método psicoanalítico: "se ajusta, dice un trabajo, más al chiste, al acto fallido y al sueño", con lo que se colocan a tono con Lacan: "la formación de la que hablo es sólo la de las formaciones del inconsciente". Esto está en el espíritu y en el estilo que sustenta el psicoanálisis y al menos nos puede servir para tomar nota de ello.

En otro artículo, pero en el mismo camino se señala que el aprendizaje es la muerte del mito de la connaturalidad del saber, de una pérdida del índice seguro de la vivencia. Dice con justeza que lo que hay de Heimlich en el saber se convierte en Unheimlich, las ideas familiares se convierten en extrañas y el goce insuficiente del discurso amenaza las certidumbres.

También apuntan acertadamente contra el mito del origen al adherir con Lacan y Nietzsche, al hecho de que si todo descubrimiento es inactual, se niega así la posibilidad misma de ese origen, al igual que el del objeto del descubrimiento.

En cuanto a la entrada a la Escuela, sostienen que muchos vienen de otras instituciones, con una carga de experiencias sufridas, pero, muchas veces, sin poder dar cuenta de cuál era su lugar en esa institución, desconociendo incluso su implicancia en lo que denunciaban. La modalidad que proponen es similar a la del pase: una entrevista con un entrador, que a su vez lo transmite a un A.M.E. Éste a su vez al conjunto de los A.E. que son los que deciden la entrada. La similitud muere con esto último, porque indudablemente hay aquí un problema. El A.E es un grado al que arriba aquél que quiere que esa escuela autentifique su acto de pase a analista que dio ese paso. No tiene porque ser diferente al resto de los A.M.E, porque allí ya no hay grado, hay jerarquía. Uno puede entender que es sólo diferencia de grado, pero al poner al A.E en un lugar de privilegio en la toma de decisiones se apela a la jerarquía. El comité de recepción también es elegido por el A.E., lo mismo que los entradores. Los A.E son puestos así como conducción de la Escuela. El A.M.E también puede convertirse asimismo en una jerarquía.

Con respecto al pase, como ya lo señaláramos, es un punto problemático que marcó también en Argentina su dificultad: desde la propuesta misma de Masotta fue rechazado por algunos. Este tema puso sobre el tapete la diferenciación de grados y jerarquía que no siempre fue zanjado en las discusiones.

Uno de los artículos sostiene que

" análisis e institución merecen un tiempo de suspensión y un proceso lógico que de cuenta de su inadecuación".

Este planteo está en el mismo punto que venimos sosteniendo con Ulloa, pero, sabemos, la institución siguió su curso.

"El tránsito de psicoanalizado a psicoanalista es un mal paso; llevado hacia una meta desconocida, que no busca lograr, el psicoanalizado es arrastrado a un vacío: ir a la deriva, perderse, intentar franquearlo, tal es su destino" 137.

Por eso no hay psicoanálisis didáctico a priori y la institución lo que hará es articular, autentificar, -es decir no es sanción- a posteriori esa experiencia a través del pase.

La diferenciación entre grado y jerarquía, su consumación, está en relación directa con la práctica concreta y no solamente con algo instituido per se, como se plantea en el didáctico:

"Parecería entonces que los grados dan cuenta de lugares o, mejor dicho, de la distancia entre los lugares.

Estos grados serán tales en tanto posibiliten el uso de la palabra. Pero cuando el grado se instituya como imagen ideal, hablaremos del efecto imaginario del mismo, es decir: la Jerarquía(...).

(...)Los grados se constituirán como el efecto de sentido a posteriori del trabajo realizado por cada uno, como por la historia personal y diferenciada que cada sujeto se crea en una institución a partir de su palabra 138".

Por lo tanto las diferencias –de grados, se entiende- que marca Masotta en su carta y que de hecho ellos tomaron, están basadas no en la antigüedad, sino en un acto, en este caso, la firma de un acta –de fundación-. No es una diferencia histórica. El grado implica discontinuidad.

Trabajando la Proposición del 9 de octubre de Lacan, sostienen esta importante diferencia que se establece a partir de los actos que se atreve a desplegar cada quien, AME Analista Miembro de la Escuela, entre los cuales hay AE, en relación al psicoanálisis. Diferencia que cuesta seguir sosteniendo en el acontecer institucional.

Toda esta problemática plantea la cuestión de lo estatuido y lo estanco que también puede atravesar a una institución con "buenos propósitos" surgidos de proposiciones innovadoras como la que hizo Lacan, como la que trabajó la Escuela Freudiana de Buenos Aires, las que, por mucho permanecer incuestionadas, se pueden transformar en incuestionables. De allí la transformación de la movilidad de lugares que el gradus propugna se pasa irremediablemente a la inmovilidad de la jerarquía. Por ejemplo la conservación de ciertos lugares como casi inamovibles salvo renuncia u otra circunstancia similar.

Grado: Jerarquía:
  • relativo a una verdad
  • posibilidad de producción teórica
  • producción de analistas
  • circulación del deseo
  • permanente movimiento
  • ejercicio de un poder
  • imposición de un discurso
  • adoctrinamiento en una teoría constituida
  • ocupación de sitiales
  • punto de llegada de un logro aprisionante

Con la proposición de grados es posible pensar en una Escuela que pueda sostener la coexistencia de discursos contradictorios y que sea capaz de soportar la tensión que esto implica. Desde ellos, el ejercicio de la diferencia hace posible un permanente cuestionamiento de los lugares.

Cuadernos Sigmund Freud 5/6 de la Escuela Freudiana de Buenos Aires de 1977, versó entonces sobre la institución y lo que se dio en llamar la formación de los analistas. Estos documentos que nos dejaron a través de los primeros números son, repetimos, de una gran importancia. No es muy común que las instituciones, las escuelas den al gran público este tipo de trabajo de "entre casa", este trabajo en la cocina de lo que va a dar por resultado un estilo dentro de esa reunión de analistas. Además nos permiten apreciar la enorme labor que se tomaron, los textos de los cuáles se sirvieron y analizaron y fundamentalmente, nos brindan la posibilidad de entrar en nuestra propia cocina con todo esta materia bruta, para hacer algo con ello.

El número siguiente, el 7 está fechado en diciembre de 1978 y el posterior el nº 8 en agosto de 1981. Evidentemente mucha agua corrió bajo el puente entre los dos últimos números entre los cuáles media casi tres años 139. El nº 7 es dirigido por Oscar Masotta y su Consejo de dirección está integrado por Juan Carlos Cosentino, Jorge Jinkis y German García. El mismo discurre sobre los límites de la Interpretación. El siguiente está marcado por varios hechos: muerte de Masotta, muerte de Lacan, disolución de la École Freudienne de Paris, disolución de la homónima de Buenos Aires. El Comité de Dirección: Juan Carlos Cosentino, Jorge Goldberg, Pablo Kovalovsky, Juan Tausk, Isidoro Vegh. La muerte aparece sólo como homenaje a Freud en su 40º aniversario.

Su primera página señala la "vacilación" del Acta de Fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Se aclara que se conserva el nombre de la publicación, pero el estilo "resignifica una ruptura que actualiza la pregunta que en el Acta de fundación se promueve 140". Asimismo subraya que no representa a un grupo, ni es la oficialidad de la Escuela, sino que es oficiante de la palabra.

En la segunda hoja se transcribe la carta de Lacan del 5 de enero de 1980 de disolución de la École Freudienne de Paris. Seguidamente, un texto de Isidoro Vegh, Cuestiones de Escuela, en el que habla de la dis-solución llevada a cabo por Lacan, sin ponerse él mismo y esa "nueva" Escuela Freudiana de Buenos Aires, en juego. Esta escritura nos pone supuestamente en la vía de Ulloa pero al parecer, no ha llegado a los miembros de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. No ha llegado, en todo el sentido de la palabra. No sólo por desconocimiento del texto, sino por el apresuramiento fundacional y el silenciamiento de las implicancias del acto de dis-solución, es decir de encontrar con él, el paso a una solución perturbadora de lo instituido institucional. Lejos de ello se apeló a la justicia para instituirse. La Escuela Freudiana de la Argentina lamentablemente, tampoco pudo soportar una dis-solución y también, hubo apresurada fundación.

Vegh plantea que "disuelve el mausoleo...a revisar cada cual su fardo". Aparentemente, ese estilo que tenía hasta entonces la Escuela Freudiana, de revisar su fardo en público no sigue estando porque su paquete no dice que el "mausoleo", si se refiere a Masotta y a varios otros, llama a su escuela ahora Escuela Freudiana de la Argentina y que la misma se considera fundada en 1974. Toma la invitación de Lacan de sumarse a la Causa Freudiana, pero, agrega, nada garantiza que hagamos honor a esta invitación. Sabemos que finalmente no lo hace: Convergencia fue su respuesta. Aunque la de la Argentina tampoco se sumó con el correr del tiempo a la École de la Cause 141. En fin, la presentación está escrita en abril de 1980 y este Cuadernos que lleva por título Los sueños de Sigmund Freud, no dice sobre estos puntos, mucho más que eso 142.

 

Capítulo IX

LA IMPRONTA CORDOBESA

La temática trabajada en las Jornadas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires en los años 1976/77 que versaron sobre la institución psicoanalítica, gradus y jerarquía, el pase, la problemática de la formación, nos permitieron seguir ahondando nuestros interrogantes y cuestionamientos en torno a la enseñanza y la transmisión. El hecho de su disolución-escisión, deja la posibilidad de retomarla desde allí.

Al mismo tiempo, en otra ciudad de Argentina, Córdoba, en la que se organizó el seminario El estilo y la transmisión del psicoanálisis, se funda el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba a fines de 1978. La posterior escisión seguida de la fundación de la Escuela Freudiana de Córdoba, cuando estaba "fresquita" la carta de disolución de la École Freudienne de Paris y la venida de Lacan a Caracas en el mes de julio 1980, nos permitirán asimismo, dar nuevos pasos.

Era necesario desplegar todo lo que, creemos, se trabajó de manera bastante exhaustiva en ese tiempo en Buenos Aires, porque antecede sólo unos meses a la creación del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba y poco más de un año a la Escuela Freudiana de Córdoba. Era importante desplegarlo porque una y otra tienen que ver con miembros de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Era importante también, porque en la escisión de esta primera reunión de psicoanalistas que siguen las enseñanzas de Lacan en Córdoba, está en juego la transmisión y la enseñanza, los grados y las jerarquías.

En la ciudad de Córdoba, en agosto de 1980 vio la luz Conexiones del Psicoanálisis, primera y única publicación de la Escuela Freudiana de Córdoba. Ese número se titula La formación del analista. Como señalamos, hubo previamente una disolución de una primera reunión que encuentra su solución de este modo. No fue una dis-solución o solución perturbadora para los propios fundadores. Al igual que los primeros Cuadernos Sigmund Freud, esta publicación, producto de las Jornadas Oscar Masotta, nos entrega en bruto el oro de sus reflexiones.

Córdoba tiene su particularidad en cuanto a la irrupción del psicoanálisis en sus distintos ámbitos.

Hay una personalidad que tuvo que ver desde la primera época con el psicoanálisis en Argentina, que viaja y visita a Freud y que a su vez tuvo incidencia en la entrada de Freud y Lacan en Córdoba. Me refiero a Gregorio Bermann, que se asienta en nuestra ciudad en 1920 y que mostraba en aquel entonces, su afinidad –ambivalente- con el psicoanálisis. Después abandonará esta postura junto a Jorge Thenon 143, por su ideología política marxista. Gregorio Bermann fue uno de los invitados a constituir la A.P.A.. En esa reunión a la que asistió, en una confitería de la calle Florida en 1940, y según lo que comentan Hugo Vezetti o Jorge Balan, dos historiadores que se han ocupado del psicoanálisis, Bermann no pudo aceptar la formalización de la formación y la obligatoriedad del análisis. ¿Por qué fue invitado a esa reunión?

Bermann era titular de la cátedra de psiquiatría y medicina legal en la U.N.C, había fundado el Instituto Neuropático, que dejó su marca en la psiquiatría y el psicoanálisis local y que lamentablemente recientemente hemos perdido definitivamente. En 1936 es decir 6 años antes de la fundación de la APA, crea y dirige la revista Psicoterapia. Dicha revista en la que había de todo, higiene mental junto a psicología médica, Freud junto a Kretschmer, contaba entre sus principales colaboradores a Emilio Pizarro Crespo, cordobés radicado en Rosario, de quien en otro lugar 144 hemos particularizado su singular relación con el ámbito cultural de esa otra ciudad de Argentina, que ya entonces era importante. Pizarro Crespo fue miembro adjunto de la Sociedad Psicoanalítica de Paris, por lo que no es de extrañar que mencione en su artículo la tesis de Lacan y es el único –del campo psiquiátrico local- que es citado por Pichon Rivière en un trabajo de 1946. Asimismo, en esa revista se publica un artículo de Ángel Garma antes de su arribo al país.

También es en Córdoba donde se edita por vez primera, en abril-septiembre 1965, en el número 9, año III de la revista Pasado y Presente, el artículo de Oscar Masotta Jacques Lacan o el inconsciente en los fundamentos de la filosofía presentado en la Escuela de Psicología Social producto de las lecturas de los artículos de Lacan que Pichon Rivière le había facilitado. El que la revista Pasado y Presente haya publicado este artículo tiene que ver con ese hecho que, como decíamos, prefirieron olvidar los homenajeadores del Lanús y es que los intelectuales argentinos en la década del 60, entre los que se contaban Oscar Masotta, están atravesados por la irrupción en ese campo que marca lo político e ideológico, que en ambos casos, pero en el caso de Masotta en particular, se trata de la ideología marxista de la que llevan su marca sus artículos de esa época desde Sexo y traición en Roberto Arlt hasta sus primeros artículos sobre el psicoanálisis. Esta es sin duda una importante razón para que el artículo que mencionamos fuera publicado en Pasado y Presente.

Otra vía por la que penetró Lacan en Córdoba y que la desmarca de Buenos Aires fue a través de Andrés Cafferata 145, miembro de una familia cordobesa tradicional que había tomado los hábitos dentro de la orden de los jesuitas. Por razones personales es enviado por la orden a Italia y allí estudia y se recibe de médico. Cuando regresa al país comienza su formación analítica con miembros de la APA, pero como no había obtenido la validación de su título, no puede ser candidato. En 1969 en la Universidad Católica de Córdoba da un curso de perfeccionamiento: allí aparece Lacan.

"Una ojeada a las clases de entonces da cuenta de un manejo fluido y familiarizado con los artículos de los Écrits. La enseñanza continuó después privadamente, siempre en forma de seminarios quincenales que se seguirán hasta mediados de los 70 fecha de su fallecimiento ». 146

Estas y otras cuestiones nos llevan a señalar tres vías diferentes por las que entra Lacan en Córdoba 147 que no tienen supuestamente directa relación con Oscar Masotta: 1) Vía Althuser 2) a través de Osvaldo Francheri, que se formó en la A.P.U y 3) vía Universidad Católica de Córdoba con Andrés Cafferata..

La vía Althuser con el artículo: "Freud y Lacan" penetra en ambas Universidades y en el Equipo de Psicopatología del Hospital Nacional de Clínicas y de la Clínica Bergman.

La vía no directa de Masotta surge en un primer momento porque Osvaldo Francheri manda a sus discípulos-analizantes a estudiar con discípulos de Masotta. Pero esto es relativo porque también se nutrieron de las publicaciones del mismo, las de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, y de su conferencia en la Facultad de Filosofía de la U.N.C. En un segundo momento, a través de German García.

Sabemos que desde el psicoanálisis se ha documentado sus inicios ya sea por corrientes "históricas" dentro del mismo o tratando de encontrar o justificar un rumbo. En nuestro país contamos con el esfuerzo de German García, Graciela Musachi entre otros. En Córdoba hubo también algunos artículos. Tal el caso de Vicente Mattoni, José Luis Fitó, Enrique Torres o Raul Giordano.

El artículo de Vicente Mattoni es el más antiguo, data de 1980. Forma parte del número de Conexiones del psicoanálisis y nos conecta con una cuestión insistente que ha atravesado toda esta problemática y que podríamos resumir, tomando prestado un título de German García: los buenos oficios de la psicología y de la medicina, en definitiva, del discurso de la Universidad.

Al hacer despuntar las discontinuidades y mitificaciones del equipo del Hospital Lanús, nos tuvimos que zambullir en sus aguas, no siempre tan claras. Intentaremos hacer lo mismo con lo que sucedió en Córdoba. En un primer momento, se puede decir que a diferencia del Lanús la lectura de Lacan y la práctica psicoanalítica por él sostenida estuvieron presentes en el hospital desde un tiempo anterior. Anterior al hecho político y social que marcó una discontinuidad impuesta, como fue la de la Dictadura Militar del ‘76 y que tuvo consecuencias.

Quizá sea distinto porque figura como antecedente y marcada como pionera en este campo, la importante experiencia de la Clínica Bergman en los comienzos de la década del 30, antes de la constitución de la A.P.A. Luego de un período de relativo silencio en el que influyen los avatares ideológicos, hacia fines del 50 retoman el psicoanálisis, siempre mixturado, a partir de las inquietudes de las nuevas camadas. Esto coincide con la creación de la carrera de Psicología.

Inmediatamente comienzan a viajar a nuestra ciudad a dar Seminarios en esa facultad Marie Langer, David Liberman, Jorge Mom, Raul Usandivaras, Horacio Etchegoyen.

El artículo de Vicente Mattoni plantea la crítica a la institución psicoanalítica considerando de dónde partió. Toma el asentamiento temprano de Gregorio Bermann en nuestra ciudad, quien se reconoce como pionero practicante del psicoanálisis ya en 1920 148. Señala que el psicoanálisis en Córdoba, al igual que en el resto del país se introduce a través del discurso psiquiátrico y trata de encontrar un "origen ", quizá mítico, en la fundación de la revista Psicoterapia por Bermann en 1936.

Hay que decir que el partir de Bermann por parte de Mattoni, es para seguir a uno de los que fueron sus discípulos. Hace pie en Paulino Moscovich porque, según su decir, por ese lado continúa "la peste", introducida subrepticiamente en la revista Psicoterapia a través de Pizarro Crespo en el ’36. "La peste" en este caso es el escrito de Lacan. Pero Paulino Moscovich acompañado por otros dos psiquiatras: Nestor Braunstein y Marcelo Pasternac, introduce la peste de una manera por entonces particular: en el Hospital General –además del ámbito de la Universidad-. Esta introducción no fue sin embargo del discurso de Lacan sino de los decires de Althusser, Laplanche y otros, lo que de entrada señala una posición poco crítica de lo que se recibía.

El dolor, la locura, el malestar ha convocado al psicoanálisis o el psicoanalista y desde que se permitió traspasar el umbral de las puertas de los Hospitales, le ha planteado la posibilidad de resquebrajar las soldadas estructuras de una práctica convencional.

Al mismo tiempo que comenzaba a funcionar el servicio del Lanús, hace lo propio el Servicio de Psicopatología en el Hospital de Clínicas en Córdoba a cargo de Paulino Moscovich, Marcelo Pasternac y Nestor Braunstein y fue posteriormente semillero en el campo del psicoanálisis local. Si bien Mattoni destaca con razón que al principio el "Equipo del Clínicas" como se lo popularizó, se caracterizó por lo embrollado de su discurso en el que "desde la Universidad de Medicina y el psicosomatismo se introduce el discurso analítico", se puede decir que hacia el final, final marcado también por el golpe del ’76, cobra mayor coherencia desde el psicoanálisis. Y podemos decir que no se trató sólo de discurso.

Esta última experiencia surge tempranamente entre fines de los años cincuenta y comienzo de los años sesenta 149. Su trabajo en cuanto a la relación médico paciente y el cuestionamiento del tema salud-enfermedad fue asimismo pionero, fundamentalmente por la incorporación efectiva y paulatina del psicoanálisis al ámbito hospitalario a través de su inserción en la cátedra de Patología Médica del Dr. Ricardo Podio. En el Equipo de Psicopatología del Hospital de Clínicas se formaron, sobre todo en los últimos años de existencia, médicos y psicólogos fundamentalmente en el estudio de Freud y algunos autores que rodearon a Lacan, lo que es criticado certeramente por Mattoni, hasta que en el año 1975 se comienza a leer a Lacan, cuando la conducción del Equipo queda en manos de Marcelo Pasternac, radicado desde 1976 en México. Hubo también rupturas y dispersiones. No hubo una coherencia identificatoria, se trató de idas y vueltas. De liderazgos cuestionados.

A comienzo de los años setenta Paulino Moscovich –quien ya había estado a cargo de una cátedra en la U.N.C. desde comienzos de la Escuela de Psicología hasta que el Golpe Militar del ’66 lo separa de la misma- y Nestor Braunstein irrumpen en la Escuela de Psicología al frente de las cátedras de Psicopatología -que ya la había tenido- e Introducción a la Psicología respectivamente. Aquí también la bibliografía que se manejaba era en extenso Anika Rifflet Lamaire, Laplanche, Leclaire, Pontalís, Althuser y nada de Lacan. Es en el año 75, que Marcelo Pasternac hace una traducción del texto de La Familia de Lacan y se comienza a leer los Escritos en el Equipo.

El Equipo del Clínicas había logrado su prestigio para las jóvenes camadas debido a lo que se comentaba de ellos: eran rigurosos, preocupados por la lectura de textos de psicoanálisis que acompañaba a una concienzuda práctica hospitalaria, con una inserción efectiva en su ámbito, con supervisiones programadas y con una ideología política "progresista". Eso era muy importante. Al menos para los recién egresados de la entonces Escuela de Psicología – entre los que me contaba a principio de los ‘70-. Llegar a ser miembro del Equipo del Clínicas como se lo conocía era una meta importante en el comienzo de la formación. Lo mismo que de la Clínica Bergmann.

El ingreso, hacia comienzos de los años ’70, se hacía a través de una entrevista con tres o cuatro miembros del Equipo en la que, cada candidato daba cuenta de las razones por las cuáles quería ingresar al mismo.

El Equipo de Psicopatología del Clínicas tuvo algunas peculiaridades: Si bien estaba inmerso como el Lanús en el Hospital General, surge dentro de una Cátedra, que no es la de Psiquiatría sino la de Medicina Interna del Dr. Podio. Contaba con un espacio físico reducido a una habitación en un subsuelo donde se atendía los pacientes ambulatorios y se reunía el equipo. No estaba en conexión con ningún programa de postgrado de psiquiatría ni de psicología. Tenía sí una importante relación con la Clínica Bergmann ya que el Dr. Paulino Moscovich, pertenecía a la misma, lo mismo que algunos otros miembros.

El equipo no tenía su sala de internación. Cuando eran necesarias, se efectuaban en el Servicio de Medicina Interna. Se trabajaba con interconsultas en las salas de la cátedra con los pacientes allí internados. Sólo dos o tres miembros del servicio estaban rentados.

Al mismo tiempo, comenzó sus actividades en la ciudad de Córdoba el Centro de Estudios Psicoanalíticos en el que estaban entre otros, los propulsores del Equipo de Psicopatología del Clínicas y Claudio Bermann hijo de Gregorio Bermann. En él se reciben los aportes de los que se habían separado de la APA, pero también de Raúl Schiarreta, que luego hará una nueva incursión en Córdoba con un curso, dentro del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba.

Otra de las diferencias del equipo del Clínicas con el Lanús es que en el caso del Clínicas eran sus mismos jefes los "psicoanalistas destacados". En Córdoba no había filial de la APA, pero había quienes iban a hacer su formación a Buenos Aires. También estaban los que se consideraban discípulos de Franchieri entre los cuales, había quienes tenían sus grupos de estudio. Todos ellos se destacaban dentro del psicoanálisis local.

Otra cuestión importante: mientras Goldemberg –ex integrante del Lanús- es representante de la concepción de Salud Mental de la OMS Marcelo Pasternac, por ejemplo, la cuestiona:

(...)en la definición de la Organización Mundial de la Salud, la que dice que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y esta definición que es muy atractiva y seductora en su fácil humanismo, es también muy vaga, en tanto deja en la bruma qué quiere decir salud, qué quiere decir bienestar.

(...) en esa época yo había llegado a leer un texto de Lucien Bonaffé que tenía una definición muy interesante de enfermedad mental, decía que la enfermedad mental es "la manifestación desdichada de una justa protesta, ante una injusta opresión". Como ven ustedes, no había ninguna referencia en esa definición a las dimensiones biológicas, etc 150.

Así como Mattoni cuestiona la organización de estilo universitaria de la APA, y también del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba, con un lider-docente y alumnos, podemos afirmar que en el caso del Clínicas también había disparidad de lugares de ese tipo, que dieron lugar a luchas intestinas y escisiones. Además. al igual que el Lanús, tenía el problema de ser puerta giratoria: no había permanencia en el Servicio los miembros jóvenes estaban 4 o 5 años y se iban.

El Servicio del Clínicas, como ya lo señaláramos, es destruido con el Golpe Militar de 1976. Marcelo Pasternac, que es su último Jefe de Servicio, se va del país a fines de 1975 y se exila en México. Un año antes lo había hecho Nestor Braunstein. Mucho tiempo después Pasternac publica en la revista Litoral un artículo que escribió en 1993 y que se titula Freud y Lacan de Althuser , un cuarto de siglo después. La primera parte del artículo, que aparece en Litoral 17 tiene una nota aclaratoria en la que dice:

"(...) lo que aquí me interesa destacar es el efecto que tuvo hace un cuarto de siglo la influencia de las elaboraciones que entonces circulaban entre nosotros. En cambio en lo que se refiere a Lacan lo que subrayo es cómo ya en esa época su enseñanza se encaminaba hacia otra dirección que desembocaría en una posición epistemológica muy diferente, para el psicoanálisis a la de Althusser" 151.

Pasternac destaca con justeza el panorama en el cual se entroncaba y nos entroncaba a Althusser en aquél momento: la preocupación del lugar del psicoanálisis en la cultura y la sociedad que marcaba, y en algunos aún marca152, su lectura y su posición.

"Althusser formulaba al final de su artículo "Freud y Lacan" diversas preguntas, entre las cuales algunas se ubicaban en dicha dimensión social: ‘¿En qué medida los orígenes históricos y las condiciones económico-sociales del ejercicio del psicoanálisis repercuten sobre la teoría y la técnica analítica? ¿En qué medida, sobre todo, ya que esos son los hechos, el silencio teórico de los psicoanalistas sobre estos problemas, la represión teórica que se infiere a estos problemas en el mundo analítico, afectan a la teoría y a la técnica analíticas en su mismo contenido?" (subrayados de Althusser)" 153.

Pasternac reprocha que se imputa a los psicoanalistas "silencio teórico" cuando las preguntas son del terreno ideológico, para señalar en el punto siguiente que ciencia e ideología están en Althusser planteados en oposición excluyente.

"En cierto momento, la relación ciencia-ideología planteada en términos de oposición excluyente "o bien ciencia o bien ideología", derivada de los escritos de Althusser y sus discípulos, y su texto sobre la relación Freud y Lacan, la relación entre el psicoanálisis y el marxismo, tuvieron consecuencias en las luchas políticas e ideológicas en América Latina en general y en la Argentina en particular, así como la manera de abordar los problemas del psicoanálisis en su relación con la ciencia." 154.

Es así como a partir de esto, psicoanálisis y marxismo y también psicoanálisis y trabajo institucional en el terreno de lo que se conoce como salud mental comenzaron a articularse. Y el Equipo del Clínicas fue en Córdoba un campo de cultivo de esta articulación, como alternativa, se pensaba en ese momento, del "psicoanálisis elitista". Y es Lacan el que comienza a hacer su entrada en los ámbitos de la Universidad y del Hospital, siempre mixturado con Bleger y sus "niveles de integración" o con Laplanche o Leclaire y hasta Anika Rifflet- Lemaire. El equipo del Clínicas representó entonces una respuesta de excepción: atender los problemas "psi" en la clínica médica concreta, poniendo el eje en la escucha atenta como lo atestiguaba "la entrevista médico-psicológica", que figuraba dentro del apunte de cátedra de Medicina Interna.

Althusser coloca a Lacan en ese momento como el artífice de una "ruptura epistemológica" que producía una "elucidación epistemológica" que daba lugar, según él, a una crítica ideológica que permitía identificar y definir los conceptos en Freud. Por eso el estudio de "epistemología psicoanalítica" en ese momento se hizo imprescindible para los miembros del equipo y para los que en Córdoba y en el país, habían comenzado este camino. Raul Sciarretta fue el encargado de introducirnos en esta temática.

Alejado del discurso de los "lanusistas" Marcelo Pasternac reconoce en un reportaje, por un lado, que la política le impidió acercarse más tempranamente al psicoanálisis, porque lo que se caratulaba hasta allí como el psicoanálisis elitista practicado y sostenido por la APA hacía que lo rechazara de plano, a diferencia de los "lanusistas".

La lectura de "Freud y Lacan" en París, a donde se encontraba por una beca, y la presentación de Lacan en el Servicio de Delay -en el cual estaba- con el "Pequeño discurso a los psiquiatras" en 1967, abre a Marcelo Pasternac y posteriormente al equipo del Clínicas otra perspectiva. Lo mismo que la edición de los Écrits. Lo que dijo Lacan aquel día, y estas primeras lecturas lo decidieron a dejar la psiquiatría. Posteriormente Pasternac vuelve a París, esta vez como residente de los Hospitales psiquiátricos del Sena y asiste a las presentaciones de Lacan. Lee "Psiquiatría y antipsiquiatría" de Cooper y el libro de Basaglia "La institución en negación" que eran publicados en Seuil en la Colección Champ Freudien, la misma en la que editó los Ecrits, es decir, promovidos por Lacan quien era su director. Estas lecturas le permiten un cuestionamiento de lo recibido hasta el momento y al mismo tiempo la posibilidad de transmitirlo.

"en 1975, en febrero, en una visita a Francia yo compro los seminarios Encore y el seminario sobre los escritos técnicos, y en ese momento Braunstein ya está en México, y yo todavía estoy en Argentina donde permaneceré por un año más, y en ese año trabajamos en el equipo del Hospital de Clínicas de Córdoba esos dos seminarios. Y es eso lo que me permite darme cuenta y sostener que aquel libro (Psicología, Ideología y ciencia), es un libro que, desde el punto de vista del psicoanálisis, es erróneo" 155.

En 1975 se edita en México, donde se establece Nestor Braunstein Psicología, Ideología y Ciencia. Braustein es su artífice principal, pero en él participan otros miembros del Equipo como Marcelo Pasternac. Este último escribe, con influencia de Bachelar y Althusser por ejemplo, un capítulo: El método psicoanalítico. Se palpa en el mismo claramente este privilegio de lo teórico por influencia de Althusser en un subtítulo: El método teórico en Psicoanálisis en el que trabaja La interpretación de los sueños. El subtítulo anterior: La ruptura epistemológica en Psicoanálisis 156.

Pasternac señala, como lo hiciera Mattoni en Conexiones, lo que fue el punto cero, cero en claridad de la entrada a Lacan de la mano de Masotta. Porque se hizo por el lado de autores a los que se sostenía como discípulos del mismo cuando no lo eran. Porque se publicaba un resumen de Pontalis de Las formaciones del Inconsciente y El deseo y su interpretación, con prólogo de Masotta en el que no figuraba que eran resúmenes hechos por Pontalis 157. Estos hechos son una muestra de la confusión que había hasta la llegada –parcial- de los Ecrits de Lacan publicada como Lectura estructuralista de Freud en 1971.

Lo que ocurrió en Buenos Aires con la fractura de la APA que dio lugar a los grupos Plataforma y Documento, y los nuevos aires de la FAP a la que entraron estos psicoanalistas ocupando los primeros lugares, provocó un vuelco en el ámbito psi, que tuvo influencia a nivel nacional con la creación de la Coordinadora de Salud Mental. Dice Pasternac:

"Entonces se produce una confluencia, y va Rafael Paz a Córdoba, va Sciarreta, va Hornstein, y hacemos trabajo en el psicoanálisis, libresco en cierto modo, pero desaparece la alternativa, la falsa alternativa política, y aparece la posibilidad de abordar, cada uno de nosotros, sus propios problemas" 158.

Hacia 1973 estaba por un lado el trabajo del Hospital de Clínicas -que participó además en el curso organizado por la Coordinadora de Salud Mental por dos años consecutivos, 1974-1975 hasta el Golpe militar- y los miembros jóvenes de la Clínica Bergmann y por el otro, grupos de estudio organizados por discípulos de Francheri. Ya se empieza a separar lentamente quizá, la paja del trigo de lo que era de Lacan y lo que era de otros psicoanalistas franceses que ya nada tenían que ver con Lacan. De ambos lugares surgirán los integrantes de el Ateneo Psicoanalítico de Cordoba y de la Escuela Freudiana de Córdoba.

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Osvaldo Francheri llega a Córdoba luego de formarse en la Asociación Psicoanalítica de Uruguay y de analizarse con Willy Baranger. Según Enrique Torres comienza a dedicarse a la obra de Lacan hacia el año 70 y a su vez a interesar a un grupo de "terapeutas" y analizantes. El artículo no dice con quien se formó Francheri en la obra de Lacan, si sus lecturas fueron absolutamente solitarias o no. Quizá la característica de Osvaldo Francheri, de su poco contacto con el público, su muy escasa o nula producción escrita, al menos en esa época, su no participación "directa" a la hora de fundación de Ateneo o Escuela, lo convierten en una figura bastante singular y a su vez señala un escollo que no se puede sortear cuando se habla de estas supuestas vías por las que entró el pensamiento de Lacan en Córdoba. Lo que sí sabemos es que movilizó a esta gente para que estudiara o supervisara con analistas venidos de Buenos Aires, como por ejemplo Jorge Jinkis de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.

Una voz se escucha nuevamente en esos minutos finales de la última reunión, para tomar la voz de Ricardo Trigueros:

"el analista o el didacta, funciona como SsS, para el sujeto, pero NO PARA SÍ MISMO".(...)

"(...)las formaciones del inconsciente y las formulaciones lacanianas denuncian la psicologización del psicoanálisis, y a una psicopatología defensiva que pretende saber o entender al hombre y sus conflictos para normalizarlo, domesticarlo" 160.

¿Por qué tendrá que enfatizar el NO PARA SÍ MISMO? ¿A quien se está dirigiendo?

Conexiones del psicoanálisis fue creada para difundir el pensamiento de la Escuela Freudiana de Córdoba que acababa de fundarse. De hecho este medio sirvió para dar a conocer su acta de fundación además de las Jornadas Oscar Masotta.

Hay varios artículos interesantes. Subrayamos además del de Vicente Mattoni y el de Ricardo Trigueros, el de Ernesto Lansky y el de German García.

Esta revista hace pública la primera escisión de lo que se denomina el lacanismo en Córdoba y que coincide con el conflicto y la disolución de la de Paris. Las diferencias son grandes. En realidad hacer pesar esta coincidencia sería un forzamiento porque el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba tenía poco tiempo de vida, o sea que su escisión se dio en su mismo comienzo. No podemos decir que no fue un buen comienzo para el psicoanálisis en Córdoba.

German García hizo su arribo a esta ciudad hacia 1978 para trabajar con grupos de estudio, a instancia de los que dieron lugar a la creación del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba, cuando no cristaliza un trabajo en conjunto con dicho grupo. El Ateneo se crea entonces ese mismo año, luego de descartar el nombre de Escuela Freudiana.

Hasta ese momento el lacanismo en esta ciudad como así también el freudismo, funcionaba fundamentalmente a través de grupos de estudio. Los egresados de la escuela de psicología de la U.N.C y los de la Universidad Católica –ambas escuelas son cerradas con el golpe militar del 76; la de la católica no vuelve a abrir sus puertas- lo mismo que los médicos que se interesan por el psicoanálisis, se nuclean alrededor de algunos "lectores de Lacan" que estaban haciendo sus primeras armas en la práctica psicoanalítica. Muchos de ellos provienen del Equipo de Psicopatología del Hospital de Clínicas y de la Clínica Bergmann.

El Ateneo Psicoanalítico de Córdoba se funda en el último trimestre de 1978. Tempranamente se produce la escisión y se crea así la Escuela Freudiana de Córdoba. A partir de este último acontecimiento, el Ateneo Psicoanalítico se da "oficialmente" una organización y queda conformado por dos tipos de miembros que figura en sus primeros estatutos: miembro fundador activo y miembro adherente activo. La otra "categoría" era la de alumno. Conformaron en ese primer momento los fundadores del Ateneo Psicoanalítico, como consta en su primera revista: Marina Alonso, Fernando Bringas, Henoch Bringas, Ana Galea, Gerardo Mansur, María E. Novotni de Lopez, Pedro Palombo y Ana Waismann. Los primeros adherentes: Silvia Boccardo, Beatriz Caballero, Victor Domínguez, Nestor Elizalde, Julia Jusuk, Alicia Lerner, Rosa Lopez, Jorge Massanet, Pedro Murguia, Diana Pavlovsky, Mirta Pavlovsky, Edith Segal, Ana Simonetti. Desde allí los adherentes que entraron a formar parte del Ateneo debieron presentar y defender un trabajo frente a todos los miembros.

Comenzar con una distinción tal: fundadores, adherentes, entre sus miembros nos da una idea de lo que era su trama. Adherir es un término que marca una acción en la que su actor queda literalmente pegado a algo. Pegarse a algo es problemático de entrada porque implica una nula posibilidad de hacer con lo que hace el otro algo distinto.

La Escuela Freudiana de Córdoba por su parte estuvo constituida por: Osvaldo Baraballe, Lidia Basi, Nora Bulacio, Beatriz Bertero, Delia Bournissen, M. De los Angeles Chevalier, Elbio Degracia, Germán Garcia, Hector Guindón, Alicia Larramendi, Graciela Leguizamón, Ernesto Lansky, Vicente Mattoni, Oscar Muñiz, José Murina, Marta Olivera, Raquel Olivera, Antonio Oviedo, Aída Tapia, Ricardo Trigueros.

En el Acta de Fundación estos últimos expresan que escuela, supone cierta línea que se sostiene por su transmisión, pero no implica la enseñanza a alumnos que serían la reproducción de los que supuestamente ya saben. Algunos puntos que rescatamos: el subrayado de la formación recíproca mediante la constitución de pequeños conjuntos de estudio. Otro: el subrayado de que para Lacan la formación del analista es un efecto de las formaciones del inconsciente.

Como la fundación de la Escuela Freudiana de Córdoba tiene que ver con una ruptura en el que el reconocimiento estuvo en juego es interesante el planteo desde el cuestionamiento de la dupla transmisión del psicoanálisis-formación del analista.

Los artículos de Conexiones en psicoanálisis, los de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, hilvanan una cuestión en torno a la fundación. La existencia misma de estas Escuelas crea un interrogante: ¿qué pasa cuando se adhiere a otra escuela, por ejemplo a la École Freudienne de Paris. ¿Por qué hay que justificar el acto de fundación? Reunirse en torno a la propuesta metodológica de Lacan cuando existe la École Freudienne de Paris fundada por aquél, ¿es una fundación? ¿De qué tipo?

German García en la Salutación 161, como dijimos anteriormente, 162 dice refiriéndose al acta de fundación de esta escuela, y jugando con las palabras, que es un acto de fundación. Al mismo tiempo piensa que como comenzaron con una parodia no van a caer en la imitación. Esto puede contestar de una manera freudiana a mi pregunta, con respecto a esta fundación. Pero en realidad, nos lleva a un mismo punto: el acto de fundación después de una escisión, un acto "de prisa", no es una dis-solución a pesar de las buenas intenciones de los miembros de la Escuela Freudiana de Córdoba. La intención de parodiar duró muy corto tiempo.

No obstante, indudablemente, conociendo la estirpe literaria de German García, su trabajo con Macedonio Fernández, a su vez admirado por Borges, su decir irónico, no podemos pensar que no eligió cuidadosamente el término parodia para referirse a lo que propone con esta fundación: no importa el originario, sí la intertextualidad, texto siempre otro. Es una buena propuesta. Se aviene al psicoanálisis, a sus formaciones. Lo rescatamos. El punto que nos sigue interrogando es el siguiente: después del acto de fundación, paródico, ¿cómo sigue este contracanto? Lamentablemente, con esta fundación no podemos decir demasiado. Nos alcanza para decir que, con los años, con este documento y con lo que siguió pareciera que lo que hizo, lo que quedó de lo que hizo fue eso: romper con esta parodia el acartonado hechizo de los saberes estatuidos de ese momento.

La Escuela Freudiana de Córdoba sostiene en su prólogo que:

"La Escuela Freudiana de Córdoba no tiene maestros, amos del saber. (...)Una escuela sin maestros, no es escuela. Es Otra Cosa. Cosa del Otro.

¿Por qué se empeñaron en conservar el término Escuela, después de estas palabras y las de su acta de fundación?

Sin entrar demasiado en los detalles de las similitudes del acta de fundación de la Escuela Freudiana de Córdoba y su homónima de Buenos Aires, si es una parodia bien vale la pena, y sin tomar demasiado en cuenta el hecho de que el único miembro no cordobés, German García, partiera a radicarse a España, como lo hiciera en su momento Masotta luego de la creación de la E.F.B.A –García lo hizo antes-. El caso es que este acto en su momento hizo bastante ruido y obligó a los del Ateneo a apresurarse a crear su revista –posterior a la de la E.F.C.- y a apurar su paso.

Ernesto Lansky en su artículo también pone su granito de arena para nuestros interrogantes, porque pone en cuestión varios aspectos de esta fundación. Dice que fundar es apoyar con motivos y con razones eficaces o con discursos una cosa. Por lo que agrega: "una razón eficaz: ‘la eficacia del inconsciente’, cuya existencia intentaremos apoyar" 163. El autor parte del acto de fundación de la Escuela Freudiana de Córdoba. Si bien hay algunas cuestiones con las que hoy no podríamos estar de acuerdo sin que haya para ello una pormenorizada aclaración –como considerar Ateneo Psicoanalítico, Escuela Freudiana, Lacan, German García, significantes-, sí es rescatable el partir de una pregunta:

"¿acto de fundación o acting ? (..) El acting como acto de repetición remite a una palabra que el analista no puede escuchar y que provoca la repetición de un acto, que hoy es Acto de Fundación" 164.

Esta pregunta y esta respuesta que se da Lansky en ese momento, nos lleva a plantearnos otras: Si el acting tiene relación con un psicoanálisis ¿cómo pensar la fundación de esta Escuela como tal? ¿El acting de quién? ¿es un colectivo? ¿es que se lo podría atribuir a un psicoanálisis? Sigue con la definición freudiana de acting, que, toma en cuenta la dimensión del acto en relación a lo Real y agrega:

"Con la fundación de la Escuela Freudiana de Córdoba se repiten otras fundaciones (me refiero a la Escuela Freudiana de París, de Buenos Aires). Pero queda la pregunta por la fundación o la reproducción, a partir de la escisión de la una y la disolución de la otra" 165.

Luego afirma que el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba es reproducción de un sistema jerárquico piramidal y toma las palabras de German García cuando dice que la escuela no se funda por apropiación de una tradición, porque "fundar es imposible y porque toda fundación es retroactiva" y agrega:

"... la historia que reconstituirá la Escuela Freudiana de Córdoba dirá si hubo fundación o no, esto es, renovación de la alianza con el descubrimiento freudiano. Pero parece haber en este acto de fundación un recuerdo que no se puede evocar y que entrampa la palabra en espejismos narcisistas" 166.

Al hacer una distinción entre fundación y reproducción abre con ello un interesante interrogante que podemos tomar para proseguir nuestro camino. Plantea para esta consideración el tiempo del habrá sido. ¿Qué dimensión del acto es reproducir?¿Estaremos nosotros en condiciones de pararnos a mirar y a dar una respuesta a este interrogante?

En este tiempo del habrá sido es que la Escuela Freudiana de Córdoba pudo poner en cuestión la problemática de la enseñanza y la transmisión a pesar de las implicaciones que en los textos están a la vista. Pudo hacer una lectura de los textos en donde Lacan hace lo propio, en productividad, produciendo algo, actuando.

Ahora bien, con respecto a este interrogante de si hay acting en esta fundación hay que decir que Lacan no le da al acting, como a otras nociones y conceptos, una definición unívoca. Se distingue de Freud cuando éste no lo logra y por lo tanto se hace alumno, no siguiendo y reproduciéndolo sino interrogándolo, cuestionándolo.

Para aclarar un poco las cosas o al menos problematizarlas, diremos que Lacan en el Seminario La transferencia no ubica al acting del lado de lo que no escuchó el analista sino del lado del acto, de una tentativa o una tentación de responder al inconsciente que se da en el momento en que el sujeto en análisis exige una respuesta exacta. Algo que aparece en un momento preciso de la intervención del analista vuelve a remarcar en La lógica del fantasma. En La angustia dice que es del orden del mostrar. En ese sentido el acto tiene que ver con la respuesta de lado del analista y no con la respuesta que por engancharse en esa supuesta "exactitud" requerida por el paciente termina siendo grosera y provocando esta escena, este acto fuera, acting out.

¿De qué manera es interrogado un análisis, cada análisis en la dis-solución, en la escisión, en la fundación de un espacio de psicoanálisis? Si se lo hiciera, sería pensando en un analista en relación a un analizante, no se podría, en principio, hacerse en relación de un analista con "sus analizantes" o de "varios analistas" de una institución con "sus analizantes" Sería considerar "efectos de grupo", que no tienen que ver con el acto psicoanalítico.

Ernesto Lansky también cuestiona otro punto que está en juego en la fundación y que es el de la autoformación y también el tema de la gradación jerárquica puesta en juego, como hemos visto, por el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba. Lo toma como un signo que se funda en el reconocimiento de que hay quienes tienen algo para alguien, con lo que, si bien no lo especifica, queda sentado que la gradación del Ateneo no sólo fue sustentada por los autodenominados fundadores sino por los que los siguieron. Finaliza el artículo con una advertencia:

"o nos sometemos al estatuto ético del inconsciente o lo que fundamos puede llegar a ser un Comité organizador de Jornadas" 167.

Su consideración de que el Ateneo en ese momento reproduce, la comparto, desde el lugar que entonces me cupo, de miembro adherente del mismo hasta 1984, si tomamos reproducción en el sentido de calco, duplicado, como el billete falso destinado a embaucar a los desprevenidos o a los que se dejan embaucar. Evidentemente he sido una más de los que sustentamos esa estructura por lo que acuerdo con Lansky que la gradación jerárquica la sostuvimos entre todos.

¿Qué es lo que planteaba el Ateneo Psicoanalítico? Su primera publicación es de diciembre de 1981, luego de este acto de la Escuela Freudiana de Córdoba. A continuación de una escueta editorial que no dice nada, hay un artículo, En torno a la transmisión, firmado casualmente por todos los miembros fundadores menos Ana Galea, que, a decir verdad, se sumó después, con lo que no se sabe bien qué significaba para ellos "fundadores" o cuándo o aún dónde asentaba la fundación. Se trata de un texto de 1979. Dista mucho de ser un texto en el que se analice y desmenuce lo que la transmisión pone en juego.

Es un fárrago de conceptualizaciones en las cuales no hay referencia ni el menor indicio, salvo alguna mención del pase, de haber tenido lectura y trabajo sobre la Proposición del 9 de octubre de 1967 de Lacan ni sobre lo producido por la Escuela Freudiana de Buenos Aires en sus primeros Cuadernos, que intentaban despejar varios interrogantes en torno a ello.

Parten de la dicotomía entre saber y verdad, de la enseñanza teórica del psicoanálisis, versus la que parte del descubrimiento freudiano, es decir de un psicoanálisis, para concluir que si bien esto es lo más importante, no se puede dejar de lado lo teórico y que este grupo se va a encargar de su "enseñanza".

Hay importantes errores de interpretación de la frase "el analista sólo se autoriza de si mismo –lui meme-" le agregan: en la dirección de la cura. O "un subtítulo que reza: "el analista se sostiene de su propio discurso". No toman en cuenta que Lacan enuncia esto para introducir el pase. Siguen con esta interpretación: el analista es, frente a cada psicoanálisis que emprende "único amo de su navío". ¿El analista es amo? ¿No es, según Freud, el inconsciente el que timonea el barco, y el sujeto, que es uno sólo en el análisis, según Lacan, advendrá si puede, del lado del analizante ? El malentendido continúa: "no es posible autorizarse sino de la teoría freudiana y del propio análisis, única vía de develación de lo inesencial del sujeto supuesto saber en el camino del des-ser". Esta interpretación seguramente les ha permitido pensar los grados jerárquicos en los que se instituyó este Ateneo: hubo amos que timonearon el barco institucional frente a los analizantes, que deseosos de ocupar algún día ese lugar se adhirieron a ellos. Terminan diciendo, como único análisis del asunto que

"en el acto psicoanalítico se está solo –un "se" que juega toda la ambigüedad que le otorga la lengua- pero no se es el único, postulado que fue el espíritu de la decisión de afrontar esta tarea, que dio como resultado deserciones antes de su consecución en función de la destitución subjetiva que supone el solo trabajo explicitado, ante testigos de los que se suponen condiciones para estar en esta posición" 169.

El "se" ambiguo por naturaleza dio lugar a "las deserciones", plurales, en un párrafo en el que se mezcla fin de análisis, pase, quizá, si de eso hablan cuando nombran al testigo, y "las deserciones" que si las ponemos dentro del marco de la debacle institucional, se mezclan, deserción a un análisis o deserciones a varios análisis y la escisión de un grupo de personas de una institución. Una mezcolanza tremenda que no puede no tener efectos.

Otra marca que llevó el Ateneo Psicoanalítico queda escrito poco antes de finalizar. Dicen:

"Oponemos a la fundación solitaria de un maestro, esta fundación que lo fue de analista, en la que sus analizandos nos podemos reconocer a la vez como analistas por nuestro quehacer donde teoría y práctica son sólo uno" 171.

Una fundación de psicoanalizantes, todos del mismo psicoanalista, Osvaldo Francheri en una posición muy particular con respecto a las dos instituciones, –tenía algunos analizantes también en la otra-. Pero fundamentalmente con respecto al Ateneo tiene una posición que queda plasmada en sus "propósitos", de estar en un afuera-adentro, en el lugar de alguien que al no ponerse en juego, es indiscutible.

Ese número de la Revista del Ateneo Psicoanalítico edita un reportaje a Osvaldo Francheri realizado en septiembre de 1980. El mismo está hecho a todas luces por alguien de la institución. Sus contestaciones no carecen de humor, son chispeantes por momentos. Dice no querer opinar con respecto a la escisión del Ateneo Psicoanalítico aunque finalmente dice que las razones fundamentales de los que se fueron y de varios de los que se quedaron podrían sintetizarse con el diálogo entre Babieca y Rocinante: "Metafísico estáis. – Es que no como." 172

Los artículos de Conexiones del psicoanálisis reflejan los conflictos. Los autores cordobeses no pueden dejar de poner el acento en la escisión. El de Ricardo Trigueros nos brinda su versión del panorama de la situación de la enseñanza y de la transmisión en Córdoba en el año 1980.

Despunta un primer problema con respecto a la transmisión: afirma hablar desde un lugar de humildad porque siempre se ha encontrado del lado del esclavo, del lado del diván 173. ¿Cuál es el lado amo? ¿el otro lado del diván? ¿no es el del inconsciente? Se puede así seguir el tratamiento de esta problemática de uno y otro lado. El cuestionamiento de Lansky se torna interesante cuando vemos cómo una y otra posición sostienen la misma concepción de cómo se distribuye el poder. Es un comienzo que señala sin más una posición tomada con respecto a la transmisión. ¿Se transmitió vía diván? La vía diván ¿dirige, para emplear una palabra muy usada con respecto a la cura, una cierta lectura de cómo se dan las cosas en un análisis?.

Hay en estos artículos que hemos seleccionado de la Escuela Freudiana de Córdoba un minucioso trabajo sobre la Proposición del 9 de octubre y sobre el material aportado por la Escuela Freudiana de Buenos Aires, sobre los avatares de las escisiones. Vayamos al planteo de la enseñanza:

"¿Es que acaso un grupo de notables trataban de erigirse en amos del saber sobre la teoría, que no tiene otro objetivo que el de denunciar la pretensión de saber sobre el deseo?

La historia de las sociedades analíticas –"toda sociedad es anti-analítica" (Ornicar? 12/13)- se ha manifestado como la historia de las disputas entre quienes han tratado de transitar este dramático camino.

Seguramente el camino no es uno; son tantos como sujetos con su propia historia haya en esa ascesis subjetiva de la cual habla Lacan y que tiene por fin la soledad y la disolución. Sistemáticamente han surgido popes de la teoría o superanalistas de fama creciente capitalizadores de la demanda de neuróticos que al rebajar el deseo a la demanda, tratan de identificarse en I con ellos, para ser como ellos.

Parecía que la cosa pasaba por granjearse el cariño y la aceptación de los amos [¿es una autocrítica?, ¿a quienes les parecía que la cosa pasaba por allí?] para entrar en la "familia" [hace pasar este tipo de transmisión por lo epiclero, analizantes, analistas, maestros y alumnos todos formando cariñosamente una reducida familia] y ser reconocidos, lograr derivación de pacientes y progreso profesional- como si ser analista fuera una profesión" 175.

Antes de este largo extracto del escrito de Trigueros el autor habla del "drama" que vive la comunidad analítica en ese momento: se refiere fundamentalmente a la Escuela Freudiana de Buenos Aires y a la École Freudienne de París. Y señala –muy pertinentemente- que este "drama" parece girar sobre la cuestión de quién autoriza a alguien a instituirse como analista. Hace también referencia a los graves problemas originados en París a partir de la Proposición del 9 de octubre de 1967, con separaciones y suicidio de por medio. Estamos por lo tanto en el corazón del problema. También es necesario decir que ciertamente, al menos algunos de los miembros de la Escuela Freudiana de Córdoba se daban la posibilidad de formularse preguntas y cuestionamientos en ese corto tiempo que duró su existencia.

En el Ateneo Psicoanalítico nada de eso se producía. Como bien relata Trigueros se "leían" los seminarios de Lacan –doy fe: Los cuatro conceptos, escritos técnicos, la angustia, la transferencia, RSI, etc- en grupos, coordinados por uno de los miembros fundadores y en uno u otro raro caso, un grupo para "alumnos" fue coordinado por adherentes, o algún adherente co-coordinó un seminario dirigido por un fundador. Las actividades que aparecen programadas en sus primeros seis números de una publicación que era anual, son todas de "estudios" conceptuales, ningún cuestionamiento acerca del psicoanálisis y su transmisión.

Trigueros se queja de lo cretinizante de considerar la jerarquía, por estar antes – linealidad temporal- y considera, con acierto, saludable la crisis. Cabe preguntarse por qué esta escuela que se cuestionaba el tema del estilo, de la transmisión tuvo tan poca duración. Por qué después de cierto tiempo, éste y otros desprendimientos del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba, unido a la llegada de algunos exilados, y otros con sus experiencias institucionales o en el borde de algunos otros intentos, volvieron a reunirse, a reunirnos, vale decirlo, en otra escuela, esta vez école, école lacanienne de psychanalyse, que si bien promueve en su proposición, como quiere Trigueros, "una lectura intranquilizante, descentradora 176", tampoco retomó el problema de estas sociedades anti-analíticas, el problema de tanta escisión sin dis-solución. ¿O es que se consideró, que consideramos, que no había nada que aprender de estas experiencias? No se trata de "leer a Freud ni a Lacan sin conmoverse uno, sin sismos diarios" 177, como dice Trigueros.

Se pregunta:

¿qué valor "formativo" pueden tener los ateneos, grupos, o como quieran llamarse, o Escuela Freudiana si viene al caso, en los cuales se perpetúen viejos métodos, haya quienes crean saber lo imposible y quienes pretenden saber lo que no puede saberse y no se produzca descentramiento?

Trigueros entonces en 1980 ya denunciaba la psicologización del psicoanálisis haciendo pie en las formaciones del inconsciente y lo que formulara Lacan, lo mismo que la psicopatología defensiva a que dio lugar que pretende normalizar y domesticar.

Unas cuantas palabras más en este sentido y finaliza el artículo diciendo que es una denuncia de un "bello negocio": la "familiarización" de los lacanianos, que, seguramente, no ha terminado.

El artículo de German García es la trascripción de una conferencia dada en Córdoba, el 23 de agosto de ese año: Malentendido. Fue pronunciada cuando estaba "fresquita" la carta de disolución de la École Freudienne de París y la venida de Lacan a Caracas en el mes de julio de ese mismo año, que el Cuadernos nº 8 omite mencionar.

German García hace una puesta siguiendo paso a paso y cotejando lo que se conoce como sesiones 6 y 7 –las últimas- de lo que fuera a su vez el último seminario de Lacan que se conoce, resonando con lo que venimos haciendo retumbar, con el nombre de Disolución. Dichas sesiones fueron: la pronunciada antes de viajar a Venezuela –10 de junio de 1980- y la que pronunció en Caracas –12 de julio de 1980- , bajo el mismo título con la que se conoce la primera: Malentendido.

García puntúa algunas cosas siguiendo el texto de Lacan:

"Algo se concluye en Paris, un instante de mirar producido por la curiosidad de ir a ver, abre un nuevo tiempo de comprender. Si transmitirse por lo escrito puede ser de provecho a los matemas, hacerse presente seguro que no lo es: una fotografia no es un grafo".

Sigue la despedida de París:

"No se imaginan la cantidad de gente a la que eso embroma que me asome por allá, y que haya convocado a mis lacanoamericanos. Embroma a quienes se habían ocupado tanto de representarme que basta con que me presente para que no den pie con bola. Voy pues a instruirme allá, pero evidentemente voy a volver. Lacan abre el juego entre presentación y representación y García también al transcribirlo.

German García remarca: " Hacerse presente para disolver una representación. Disolver el lugar del mediador, el lugar del poder. No más Leclaire, esto es oscuro. Si este malentendido no está maloído, se acabó la mediación y cada uno deberá autorizarse en lo que escucha y en lo que lee".

(...) "Me han señalado que mi seminario de este año no llevaba título. Es verdad. De inmediato van a ver por qué. El título es: ¡Disolución!" 178

Al terminar de leer la "despedida parisina", que la sigue párrafo por párrafo, German García apunta:

"Para los discípulos franceses se trata de eso, de la captura producida por el significante disolución. Siguiendo con el malentendido. ¿De qué se trata para los lacanoamericanos?. Lacan dice en Caracas: ‘Vine porque me dijeron que era el lugar propicio para convocar a mis alumnos de América Latina. ¿Es que son ustedes alumnos míos? No los prejuzgo. Porque mis alumnos acostumbro a educarlos yo mismo. Los resultados no son siempre maravillosos. No ignoran ustedes el problema que tuve con mi escuela de Paris. Lo resolví como se debe tomándolo por la raíz. Quiero decir arrancando de raíz mi seudoescuela. Todo cuanto obtuve de ella me confirma que hice lo debido. Eso es ya historia antigua.’"

Una seudoescuela. Esta palabra cuestiona la escuela por un lado, y la posibilidad por lo tanto, de que sea suya. Esto podría darnos pie a cuestionar una Escuela. También nos da lugar a decirnos que parodiar una seudoescuela puede dar lugar a una mostración de su falsedad, o de la imposibilidad de que sociedad y psicoanálisis se junten a no ser que la sociedad sea una reunión que ocurra en una impronta momentánea.

German García interrumpe por un momento la lectura del Seminario de Caracas y dice:

"Lacan habla del inconsciente como el malentendido que está en la raíz, dice que parece haber echado raíces en América, y que arrancó de raíz su Escuela. Aquellos eran sus alumnos, nosotros somos sus lectores. La diferencia sería la "pantalla" que hace la persona. No somos alumnos sino lectores de Lacan, y le escuchamos decir que sin duda se trata del porvenir, siempre que eso favorezca los matemas. Lectores que iremos, de ser posible, de la lengua a los matemas y del discurso a la escritura.

No se trata de un progreso, sino del porvenir: un nuevo "malentendido" que la palabra raíz sitúa en el texto. Arrancar de raíz la escuela de París, - de París, así, está especialmente subrayado-, echar raíces en América Latina: el inconsciente dice que en el farfullar de los antepasados echa raíces el malentendido".

Lo que parece tan simple en la lectura de German García en realidad no lo es. Con todo este juego con la palabra raíz, con escuela, la palabra alumno cae. Parece que Lacan no tiene tampoco muchas esperanzas de encontrar acá alumnos. No hay nada que asegure que los lectores no terminen siendo sólo reflejo, y que se pongan a escribir o a hablar según las "traducciones" con las que hemos contado o contamos de Lacan.

¿El primer malentendido que se perfila según el autor? La producción de nuevos mediadores. – Evidentemente, para Germán García, Miller no es mediador, pero sí quizá Diana Ravinovich-. Esto más que un entendido de la manera en que Lacan nos lo presenta es un entendido apresurado para que todo siga en el lugar que estaba. Se pregunta hacia el final y cita:

"Vengo aquí antes de lanzar mi causa freudiana. Como ven, aprecio el adjetivo. Si ustedes quieren, les toca a ustedes - ¿a los lacanoamericanos?- ser lacanianos. Moi, je suis freudienne.

La pregunta de García: Si el discurso de Lacan es una lectura de Freud...¿Cómo imaginar un discurso que sea una lectura de Lacan"?

Lo que propone Lacan a través de su enseñanza y de su trabajo –no es solo discurso- no es simplemente una lectura de Freud. Hacerse freudiano va más allá de eso. Es una posición en la que él está implicado y de lo cual fue necesario dar testimonio.

Es un interesante planteo. Desde ahí, ¿qué es hacerse lacaniano? La venida de Lacan ¿qué produjo en los lacanoaméricanos, que hasta ese entonces eran solo grupos que comenzaban a dividirse? Es una pregunta que, este artículo de Germán García no puede contestarnos porque hacía unos pocos días que Lacan había estado en Caracas. De todas formas el artículo para finalizar nos deja lo siguiente: la posición de adjetivo de freudiano.

Otra cosa que señala el artículo: ahora no hay mejor discípulo de Lacan que Freud, lo que demuestra que siendo consecuente se termina por ser antecedente. Y señala: Borges habló sin escándalo de esta paradoja: Un verdadero escritor genera sus precursores.

Remarcamos entonces de estos artículos: la disolución, el malentendido, la parodia, el "habrá sido" de la transmisión.

 

 

Capítulo X

Mirando la concurrencia a la reunión final, ese 19 de noviembre de 2002, 10 participantes de los cuales dos fueron pequeño público en el seminario anterior, es que en definitiva tomo la palabra.

Un libro sin tapas, sin nombre de autor estuvo como hilo conductor, como provocador de la puesta. La misma con esa poca pero a la vez animadora concurrencia, permitió desplegar lo que tenía que ver con el mismo marco del seminario.

En el capítulo anterior habíamos precisado que miembros de la Escuela Freudiana de Córdoba y del Ateneo Psicoanalítico de Córdoba, junto a otros que venían también con sus experiencias de otras formaciones, con los exilados que volvían y que ya estaban participando en la formación de la école lacanienne de psychanalyse, comenzamos en una primera instancia a tomar parte de las actividades que nos proponían.

No fue una entrada en masa, pero sí tempranamente la mayoría comenzamos a asistir y a formar carteles en relación a propuestas de la elp, desde 1985. En uno que constituimos por esa época, hablábamos de un cierto cuidado y desinterés de pasar a formar parte de otra institución psicoanalítica. Pero nunca fue un trabajo serio.

Así, uno a uno fue pasando a formar parte de la elp como miembro y actualmente sumamos 22 en esta provincia. Hay 16 miembros más en Buenos Aires, y uno en Corrientes y Trelew. La école se compone además de 37 miembros de México, 4 de Uruguay,2 de Paraguay, 2 de Colombia, 2 de Costa Rica y uno de Brasil. Por el lado de Europa hay un miembro de Grecia, otro de Bélgica y los demás de Francia (70), sumando un total de 160 miembros. Considerando este total, los argentinos somos un número considerable y más aún Córdoba que, no siendo la principal ciudad del país, comparte el número de miembros con el Distrito Federal de México y le sigue a los parisinos que suman 33.

Gran parte de lo que fuera el Ateneo Psicoanalítico de Córdoba ha pasado a formar parte de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

En la Proposición del 17 de noviembre de 1985 de la école lacanienne de psychanalyse, que supone ser una reanudación de la del 9 de octubre del ’67 de Lacan, toma en cuenta los acontecimientos que han sucedido desde entonces -disolución, muerte, dispersión-. Me parece más acorde hablar de parodia* tal como lo formulaban German García y Oscar Masotta en lugar de reanudación. La parodia pone al descubierto y atenta contra la infatuación de creerse que lo es. Tomándolo por el lado de rehacer un nudo en la parodia, se podrá decir, en un momento, por un movimiento, que habrá sido rehecho.

Hay algunas cosas agregadas a este enunciado de la elp que nos otorga nuevos elementos: esta reanudación no es una re-escritura porque se trata de una experiencia. Y para desplegarlo desgrana dos términos que, ambos, tienen que ver casualmente con la escritura musical: la transposición y la trascripción. La primera se refiere en música a la posibilidad de traslación en su interpretación de un fragmento musical en una tonalidad distinta de como está indicado en la partitura. La segunda de la que la primera forma parte, se refiera al cambio de notación musical sin modificar la obra. Está además en su significado la calidad de invertir las letras o páginas en una impresión, o la alteración del orden en una oración. En definitiva esto nos remite a la posibilidad de modificar lo que se ha dado como ya localizado. Apunta a la movilidad de las nociones y términos.

Propone también que la raíz del psicoanálisis en su extensión debe encontrarse en la experiencia psicoanalítica misma.

Existen algunos puntos de estos documentos que, con los acontecimientos vividos desde el ’86 a la fecha, con la producción de los distintos miembros de la elp en los últimos años, ya no se pueden seguir sosteniendo. Verbigracia la consideración del mito edípico: aunque en la forma en que está planteado, no deja de señalar, para nuestra lectura, la posibilidad de dejarlo caer: si se lo quita, –dice precisamente- todo el pensamiento normativo resulta equivaler al delirio de Schreber. Es muy interesante. Como también lo que dice German García en su reportaje. Según él, no quedaron más que cuatro palabras de Freud en Lacan: repetición, pulsión, transferencia e inconsciente, agregando que inconsciente tampoco porque la sacó al final. Agreguemos que en este final también había caído la palabra pulsión.

Lacan puso todo en permanente movimiento, también lo que él mismo inventó: el objeto a, R.S.I, los objetos topológicos, los matemas, de los que se sirvió a su manera.

Por ello mismo los dispositivos que una reunión en torno al psicoanálisis, en este caso una escuela crea en su seno, deben estar en constante revisión y movimiento. Pero también las palabras con las que describimos nuestro accionar, tal el caso de "clínica" . Ya sabemos como Lacan inventaba para romperlas: "clinicar" decía, acostarse en una cama, o une-bevue rompiendo con el inconsciente freudiano tras el cual veníamos parapetándonos para quedar a salvo. Y entonces también la enseñanza y las publicaciones. Y el cartel. Todo.

En aquella Proposición de 1985 de la elp el cartel es considerado como afín a la cosa psicoanalítica, si se respetan ciertos modos de funcionamiento. Primero: no se administra. El cartel mismo debe determinar cómo va a funcionar, como va a tratar la problemática que se plantea. No hay cursos preestablecidos. Por lo menos tres miembros y no más de cinco decía Lacan. Con un invento: el más uno que ha dado infinidad de interpretaciones, la mayoría de ellas de lo más contrarias al modo y el estilo del cartel en su creación. Por ejemplo, que algún supuesto saber formara parte del cartel como eso, cristalizando de ese modo esa posición. Ese más uno puede ser la temática, la modalidad de discusión y trabajo que lleva a cabo para concluir en algún momento, el hecho mismo de plantearse una conclusión con un pasaje al público, cualquiera del cartel que por la modalidad de funcionamiento cada vez que se reúne es el que pone en movimiento la discusión, la búsqueda, la inquietud.

No podemos dejar de pensar que es una buena propuesta. No ha surgido hasta ahora otra mejor. Está en la vía de lo que propone Ulloa. El cartel tiene, se supone, una vida efímera. Se junta para abordar una cuestión, hay un pasaje al público, cualquiera, puede ser en un seminario, jornada, público convocado ad-hoc y se disuelve, se pasa a otra cosa.

En la elp no hay un programa de enseñanza, ni examen, ni profesor, por lo tanto todo miembro de la escuela por el hecho de serlo puede sostener en ella una enseñanza.

En la Proposición del 9 de octubre del ’67 de Lacan sobre el psicoanalista de la escuela está el fundamento del pase y la elp la reanuda como fundamento de su fundación.

El pase es una modalidad extraña que dice que el psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo, frase escandalosa que da pie a un raro procedimiento: que una escuela se reúna para albergar lo que el psicoanalista diga sobre sus razones para dar este paso.

Pero esta es la proposición de Lacan. Él necesitaba que dieran el testimonio de esas razones. Antes de que Lacan lo propusiera nadie necesitó nunca dar ese testimonio. Los analistas practican el psicoanálisis sin que para la mayoría de ellos sea necesario el pase. ¿Para qué necesitarían estar en una escuela? Además quien ya dio testimonio en una escuela que se disolvió, ¿para que necesitaría estar en otra escuela? ¿Para qué necesitaría dar un nuevo pase? Esa proposición entonces vale para la escuela de Lacan. ¿Qué proposiciones podrían fundar nuevas escuelas? O mucho mejor, nuevas reuniones de analistas, puntuales, virtuales o lo que sea?

Todo el dispositivo montado en la elp después de este tiempo de experiencia en torno al pase, ha dado lugar a algo, afortunadamente, por demás inestable: todo, los jurados, el secretario, los pasadores, etc, duran el tiempo preciso para que eso, si se sostiene, sea acogido.

El pase planteado así y replanteado constantemente es un acontecimiento pilar de lo que vamos recogiendo de las reuniones del psicoanálisis desde Freud hasta hoy. El pase, el cartel, son propuestas que encontraron su raíz en el psicoanálisis. Pero ellas mismas no necesitan de una escuela que perdure en el tiempo, porque precisamente, plantean la puntualidad, el acontecimiento.

Persiste también el tema, no zanjado aún de qué carácter debe tener una publicación de psicoanálisis que tenga la movilidad suficiente para que lo que se publica no atente contra ese mismo movimiento. La elp no lo ha encontrado hasta ahora.

Littoral precedió como dijimos a la elp. Efectivamente emite su nº 18 cuando se acababa de fundar la elp el 16 de noviembre de 1985 y pasa a ser publicación de la escuela.

En mayo de 1986 aparece Fragments, una publicación interna de la elp, que tendrá una corta vida: hasta 1989. En una escuela que anuda y reanuda, no se entiende muy bien qué es esto de interno y externo. Sale ese mismo año Littoral en español y en Argentina, bajo la dirección de Hélida Peretti. Esta publicación tiene también sus singularidades, porque cada número lleva por título el mismo de algún número de la de Paris, pero no es una traducción total de la misma, sino que hay una selección de artículos, en la que varios quedan afuera.

Muchas de las actividades de la nueva escuela son organizadas todavía por la revista Littoral por varios años. Estas actividades, Jornadas, Coloquios, eran plasmadas en los números siguientes de la revista. En las primeras actividades organizadas como revista de la elp, todos los trabajos eran publicados. Ya a finales de 1987, organiza un Coloquio y en la siguiente publicación, que lleva su título, cuenta con algunas ausencias. De allí en más, ese será su estilo.

Se crea en México la revista Artefacto y su primer número ve la luz a finales de 1989. Su director es Miguel Sosa, uno de los del "grupo de los cuatro", y proseguirá en ese lugar hasta que él mismo decide su desaparición en 2002 después de haber editado 9 números.

En 1990 se reemplaza en Francia Littoral dirigida por Danielle Arnoux por la Revue de Littoral, dirigida por Michelle Douffau, quien renuncia rápidamente acentuando que la anterioridad de Littoral sobre la escuela ha producido la Escuela de Littoral de Psicoanálisis. No obstante esto, la Revue de Littoral continúa siendo revista de la elp y la cuestión se resuelve con una nueva dirección. La publicación cesa tardíamente, a fines de noviembre de 1996. Algunos consideraron recién en ese año que era un significante que ya había caído para le école, Seguramente debería haber caído en la misma fundación de la elp, De este lado del Atlántico aún sigue en pie.

También en 1990 se crea la Sección de Clínica, al comienzo dirigida por J. Atal y luego por Mayette Viltard hasta hoy.

¿Por qué sale cada publicación de la escuela? ¿cuál es el movimiento que la provoca? Hay revistas y hay libros. Por ejemplo: en México se organiza el Coloquio "La Locura" en 1990. Este es el cuadro de todos los que participaron en el mismo:

Tres años más tarde se edita Artefacto 4 y ese número se titula: La locura. El comité de redacción hace unas breves palabras y señalan que tiene que ver con el coloquio. El hecho de que solamente tenga que ver, lo marca primero el tiempo transcurrido, pero también que sólo algunos trabajos de ese coloquio se publican allí: La presentación de Alberto Sladogna Ceiman; el de Marcelo Pasternac, el de Roland Lethier, el de Paul Alerini, el de Julio Hubard, el de Bernard Casanova, el de Georges Zimra. En un apartado que se titula Artefactos clínicos, nos encontramos con el trabajo de Antonio Montes de Oca. Es decir que lo que hace que este número de Artefacto no sea una trascripción de los trabajos presentados y revisados del coloquio, es que no están todos. No se explicita en el texto el por qué. Hubo lugar, sin embargo en ese número para agregar dos textos que no pertenecieron a ese coloquio: uno de George Henri Melenotte y otro de Jean Allouch. De los 30 trabajos ocho merecieron ser publicados.

Una publicación psicoanalítica no puede poner como excusa, razones de espacio o económicas. Pero evidentemente editando unos pocos trabajos bajo el mismo título del Coloquio, puede dar lugar a pensar que hubo una coherencia en los trabajos que no existió o que hay "una línea" en la elp. O que se invitó gente para que expusiera sus ideas, pero que no se ha permitido que las mismas fueran conocidas por otros. En definitiva, los que no estuvieron en el coloquio, incluidos los miembros de la misma elp, los que estaban y los que vinimos después, no tuvimos ocasión, no tenemos ocasión de revisar, de revisitar todo lo que allí se dijo. Desde ya hubiese sido muy importante también conocer las discusiones.

Ese acontecimiento es sólo una muestra de lo que pasa con todas las revistas de la elp.

En 1992 se crea en París L’Unebevu e, cuyo primer número lleva el título del Congreso, el 2º organizado por la elp Freud ou la raison depuis Lacan. La revista es dirigida desde el primer momento hasta hoy por Mayette Viltard. Varios de los que intervinieron en este Congreso son excluidos de la publicación, por lo que, para los que no pudimos participar del mismo, su palabra quedó silenciada y no sabemos el por qué. ¿era insignificante lo que dijeron? ¿contradictorio? ¿erróneo? ¿cómo se selecciona lo que de un Congreso organizado por la escuela debe ir en la publicación? ¿se selecciona? ¿vale seleccionarlo?.

Sigue el estilo de Littoral, de organizar coloquios y/o jornadas y publicarlos parcialmente en sus números. Se crea en 1997 Cahier de l’Unebévue que hasta 2001 ha publicado 15 libros de los cuales cuatro son de J. Allouch, uno de Jean Louis Sous y los demás no son de miembros de la elp.

En Argentina en 1992 se crea Edelp, primera editorial de la elp en el sur de América. Este año, de evidentes cambios, los mismos tocan también a la Revista Littoral en castellano, que pasa a llamarse Litoral con una nueva dirección: Marta Olivera de Mattoni. En su primer número, que sin embargo sigue la numeración de la anterior, es decir, lleva el número 14, dice:

"El primer número de la Revue de Psychanalyse Littoral apareció en 1981 en Paris, poco después de la disolución de la École Freudienne de Paris. Fue el nombre de publicación que algunos miembros de la comunidad analítica le dieron al viraje de Lacan que hicieron suyo.

"Littoral, textos de psicoanálisis", publicación en español de las traducciones de los textos de la revista Littoral, se inscribió en el reconocimiento de ese estilo de lectura. Apareció unos meses después de la fundación de "l’école lacanienne de psychanalyse".

Litoral es hoy una de las revistas de la e.l.p.

Pretendemos poner el acento en la dirección de la revista como el enlace necesario de la línea de la publicación con la línea de la escuela.

(...) –Se incluirán, en cada número, otros artículos además de traducciones de la Revue du Littoral. (...) 181.

A pesar de estas buenas intenciones al abrir la revista nos encontramos con que su contenido es las traducciones de distintos números de la Revue du Littoral. Con esta nota inaugural de la Nueva Serie Litoral se deja ver que el cambio de nombre y de dirección representa, al menos en intención un cambio de dirección, de rumbo, porque la anterior era sólo una "traducción" que reconoció un " estilo de lectura". Esta nueva serie habla de "la línea de publicación" enlazada a "la línea de la escuela". Es difícil pensar en que una escuela que toma el viraje dado por Lacan, piense el psicoanálisis a la manera de una línea. Una línea, si lo seguimos a Lacan hace círculo en el infinito. Dos líneas hacen cadena, dos líneas y un círculo pueden hacer un nudo borromeo.

Pero en una escuela que no es una internacional, que tiene su estilo desde su fundación con miembros de distintas latitudes, de distintas lenguas. Que organizan sus actividades, seminarios, jornadas, de las cuáles la escuela toma nota sucintamente a través de los argumentos publicados en el correo de la escuela. Que también lo hace cada tanto, si a alguien le toca en suerte dar cuenta de lo que está haciendo en las assises de ensegnement en la cual pueden participar todos los miembros, pero que, de hecho al realizarse una vez al año en Paris sólo participan un número reducido de ellos. Teniendo en cuenta todo esto: ¿Cuál es la línea de la escuela en estas condiciones? ¿qué la determina? ¿las publicaciones? ¿dónde dice en el acta de fundación de la elp que hay una línea y que es representada por sus publicaciones?

La presidencia de la Sección de la Clínica también cambia en ese año, cambia todo su bureau. Presidenta: Mayette Viltard que continúa hasta la fecha. Nuevo cambio de dirección en la elp el tercer director será Guy Le Gauffey, luego de J. Allouch y M. Viltard.

En 1993 se crea en Méjico la editorial epeele. Comienza a haber preguntas y cuestionamientos en torno a lo que se da en llamar "Asociaciones periféricas" –publicaciones y Sección de la Clínica- y se lanza una propuesta concreta de que tengan un sistema de torbellino que se renueve cada dos años. Eso de hecho no ha ocurrido, pero el torbellino, que es afín al psicoanálisis, no podría estatuirse con un tiempo duradero, es sólo el tiempo para que surja de él algo y muera.

En 1994 vuelve a aparecer una publicación interna de la escuela con el nombre de Le Furet que dura sólo unos números. En 1996, once años después de la fundación de la elp, cesa la Revue de Littoral. Fue un tiempo de disenso, de roturas, que duró y que tuvo y tiene sus consecuencias. Varios miembros de la escuela, entre ellos de los primeros en fundar la elp. en Francia principalmente, renuncian. El cuarto director J.H. Melenotte no alcanza a terminar su período.

En 1998 aparece Cuadernos de Litoral, que hasta 2002 editó seis ejemplares: dos textos de Allouch, uno de L. Bersani, dos de David Halperin y uno de Pascal Quignard –J. Allouch es el único de estos autores que es miembro de la elp . En 2001 se crea Ediciones literales –que a partir de ese momento pasa a publicar la revista Litoral cosa que hacía edelp-. Esta nueva editorial, dirigida también por Marta Olivera de Mattoni ha publicado hasta la fecha dos libros de Allouch y uno de Annie Le Brun –esta última no es miembro de la elp-.

Por su parte edelp que estaba dirigida por Helida Peretti, al pasar esta última a formar parte del bureau del nuevo director G. H. Melenotte en 1996, renuncia y queda en manos de Raquel Capurro hasta 1999, fecha en que queda bajo la dirección de Graciela Graham. Ha editado cuatro libros de J. Allouch, dos de Guy Le Gauffey, una de F. Davoine, una de G. Benedetti –estos dos no miembros de elp-, dos de R. Capurro y Grafias de Eros (AA.VV).

Epel es la editorial francesa de la escuela y sin lugar a dudas la más productiva. Cuenta en la actualidad con cinco colecciones: Monografías, ensayos, atelier, los grandes clásicos de la erotología moderna y colección Lacan. Tiene editados 51 libros. Entre todas las colecciones hay 21 libros cuyos autores son miembros de la elp y uno de un ex miembro, pero se reparten entre seis de los 160 miembros, uno de los cuales, con dos libros – A. M. Vindras-, figura como reuniendo documentos que aparecen en forma de texto. Tres son colectivos. Al igual que las editoriales antes mencionadas figuran entre los cinco restantes J. Allouch, Guy Le Gauffey y Raquel Capurro. En los grandes clásicos de la erotología moderna no figura ningún texto producido por la escuela.

Me cayó el veinte aparece en Méjico en 2000, lo edita epeele y su Director es Rodolfo Marcos-Turnbull. Lleva editados hasta la fecha 8 números.

Epeele desde 1992 ha editado 18 libros de los cuales 13 son de miembros de la elp, uno de los cuales ya renunció: 3 de J. Allouch, uno colectivo en el que también participa este último, 2 G. Le Gauffey, 3 de M. Pasternac, uno de L. Cornaz, uno de D. Arnoux y una recopilación colectiva.

En el año 2001 aparece en Buenos Aires una nueva revista de la escuela Opacidades. Ha editado dos números: 2001, 2002. Como director figura J.Piegari y de la publicación J. Allouch. Las dos últimas revistas aparecidas en Méjico y Buenos Aires, tienen una producción interesante, con temáticas trabajadas antes y después con el público.

La cuestión de las publicaciones que sostengan en sí mismas su fundamento en el psicoanálisis sigue siendo un tema no zanjado.

¿Cuál sería entonces el lazo comunitario que acogería el psicoanálisis y cuál sería su modo de transmisión?

De acuerdo con lo que venimos sosteniendo, ese lazo debe apuntar a lo no identitario. Una posibilidad sería juntarse sin estructura demasiado estatuida y después disolverse, que nadie se pueda llevar nada como propio, nada que tenga que ver con los ideales, con lo identitario. El cartel propuesto por Lacan como forma de reunión y de abordaje de lo psicoanalítico, de sus cuestiones, de lo que surge de sus entrañas tiene este carácter, este modo de lo efímero. Sin duda se debe revisar a qué se está llamando cartel en realidad, en los distintos modos de congregación de los lacanianos. Pero desde lo que propuso Lacan hay posibilidades de un hacer creativo, espontáneo, acotado, disolvente.

También se puede pensar en actividades que tienen su fin en sí mismas, que no sirven para nada, es decir, que no están estatuidas de antemano para un fin determinado, que no tienen roles fijos establecidos, por ejemplo, orador y público, que no están planteadas solamente en lo verbal sino también en lo visual, manual, en el que el movimiento está en sí mismo comprometido, lo mismo que el espacio. Actividades que, como la performance o el happening, pierdan constantemente el sentido para encontrar siempre otros.

Masotta en los años ’60 cometió happening e intentó ponerlos en palabras, relatando a manera de crónica simplemente lo acontecido, unido a fotos. También hubo en él un dejarse enseñar por estas nuevas modalidades del arte, en sus trabajos en semiótica.

Una actividad que, como la comunidad electiva que quería Bataille sea como la irrupción de la pandilla de máscaras en carnaval, que actúa en períodos de licencia y manifiesta, por su pura existencia, por su pura experiencia, el vacío insondable del sin sentido, realizándolo precisamente, en una "muda explosiva 182"

El encuentro de los psicoanalistas es un nosotros efímero, virtual, dice Ulloa. Disco virtual o disco RAM, en informática, es unidad simulada. Un programa especial hace creer al sistema operativo que existe una unidad de disco adicional. En una realidad virtual, una o más personas ven, se mueven y reaccionan en un mundo simulado183. Pero sobre todo evanescente.

Concluimos que las buenas intenciones de construir algo distinto que tenga en su estofa al psicoanálisis en sus distintos intentos de reunión, no han podido en su seno sostener el hilo del psicoanálisis. El trabajo de Ulloa tiene los gérmenes de la estofa de un psicoanálisis, al proponer que la dis-solución o solución perturbadora, como inherente al acto psicoanalítico, tiene que formar parte de la reunión que en su nombre se hace.

En el terreno del psicoanálisis lacaniano no se ha tomado este aporte, se sigue y se siguió planteando la Escuela como algo superador de la IPA , pero en todos los casos, a pesar del buen intento de Lacan en torno al pase, que sí sería dis-solucionador, su estructura se sostiene generalmente a la corta o a la larga en entronar maestros de los que se acomodan a ser sus alumnos aplicados. La Escuela no ha sido hasta ahora dis-solucionadora, no ha sido una solucion perturbadora de lo identitario instituido.-

Notas

 

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Revista de Psicoanálisis y Cultura
Número 22 - Diciembre 2005
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